Sociología

Estado Plurinacional como estafa histórica

Pablo Mamani coincide con las opiniones del exmagistrado Gualberto Cusi en sentido de que el Estado Plurinacional es una falacia. IDEAS
viernes, 13 de marzo de 2015 · 20:39
Pablo
Mamani
Ramírez

sociólogo

En la presentación de la revista Qhanañchawi número cinco de la carrera de Sociología de la Universidad Pública de El Alto -el día jueves 26 de febrero ante un público repleto-, Gualberto Cusi planteó un desafiante argumento al afirmar en que no existe el Estado Plurinacional en Bolivia. ¿Cuáles son los datos y los argumentos para sostenerlo de modo tan enfático? Un primer dato que Cusi nos presentó fue que jurídicamente no existe dicho Estado,  dado que de los 411 artículos que tiene la nueva Constitución,  a lo sumo dos artículos hablan de un Estado Plurinacional: son los artículos nueve y 11.

El resto de los 409 artículos habla del Estado republicano con un lenguaje remozado y por supuesto con un tinte en los símbolos indígenas. Ciertamente es lo que nosotros sostenemos con otro lenguaje cuando hablamos de la falsa descolonización en Bolivia; argumento planteado en la Revista Willka, número seis (editada en la ciudad de El Alto).
Según esta lógica, un Estado Plurinacional es la constitución de lo plural no sólo como diferencia de opinión individual, como cierto liberalismo sostiene, sino es la constitución de un pluralismo en sentido de realidad de los diferentes horizontes históricos dentro de un Estado. Contrario a ello, predomina en el Estado actual la unilateralidad política de un solo partido que tiene subsumidas a las organizaciones sociales -donde tal vez se pueda encontrar algo de plural-, a la vez de un secante monoculturalismo criollo. La fuente de la pluralidad en el sentido de la cosmovisión en sus diferentes horizontes son los pueblos indígenas. Y, sin embargo, éstos han sido sometidos a los designios de las políticas liberales y el capitalismo de Estado para los fines de los grupos de poder con un altisonante discurso socialista.
En términos políticos predomina el sistema liberal, dada la concentración del poder en un reducido grupo que además tiene actitudes autoritarias e incriminatorias contra las voces críticas de lo indígena y de los propios disidentes del partido gobernante. En lo económico -siguiendo los argumentos de Cusi- tampoco existe una economía plural, predomina la economía de mercado con algo de regulación estatal. Es decir, prima la economía privada con la explotación irracional de los recursos, sin economía plural campesina indígena como parte constitutiva de ese nuevo Estado. En ese contexto, la economía plural es una mera declaración de buenos deseos sin sentido de realidad.
En lo institucional prima la institución republicana de la división formal de poderes (con un presidencialismo y vicepresidencialismo secante, que concentra en sí y para sí el poder) en la que no tienen ninguna cabida, por ejemplo, las instituciones indígenas o del ayllu (sistema de organización en el mundo andino) como el muyu o el sistema de rotación del poder y de los cargos de la autoridad. En otras palabras, no existe el poder rotatorio del cargo como otra forma y plural de hacer política según los principios de un Estado Plurinacional. De otra parte, en el lenguaje público y oficial predomina la lengua del colonizador: el español, donde ni las propias autoridades principales hablan uno de los idiomas indígenas. El presidente Morales trata de pronunciar algunas palabras en aymara o quechua pero entorpecido con el español; y el vicepresidente García no habla ni entiende en absoluto ningún idioma nativo.
De otra parte, los canales de televisión en Bolivia son totalmente enajenadores porque allí prima los históricos cuerpos y sus lenguajes señoriales. Alguno que otro programa se difunde en idiomas nativos a las cinco o seis  de la mañana para continuar en el resto del día con el monopolio absoluto de la lengua de Castilla. A eso llaman descolonización. Allí los imaginarios presentados son las de siempre: con admiración excesiva en lo extranjero -que ahora puede ser cubano o europeo. En la prensa escrita han desaparecido  separatas que se escribían en aymara o quechua, para tener el monopolio de la lengua española como principio de nombrar el mundo y las noticias.
En todo ello, ¿dónde está lo plurinacional? Lo plurinacional quiere decir presencias diferentes en sentido de pueblos, lenguas, historias, instituciones y sistema de poder en el Estado Plurinacional. Bolivia es un Estado con pluralidad de naciones y pueblos, pues es a partir de ello que justamente se reconocen como Estado Plurinacional.  Así se supone que ese Estado no es la unicentralidad del Uno sobre el Resto o el Nosotros, sino el Nosotros como la constitución de lo plural en forma de Estado (ahora en proceso de construcción histórica). 
Y es ésta la novedad histórica en Bolivia, pero su facticidad -como se observa hoy y se analiza aquí- es una radical negación de esa posibilidad histórica. Por el contrario, lo que existe es el Estado-Nación unitario republicano en su vigoroso sentido de realidad, que ahora incluso aparece con rasgos neocoloniales.
Mínimamente para hablar del Estado plurinacional tendrían que existir dos sistemas de gobierno en igualdad de condiciones. Esto es el sistema liberal electivo y el sistema indígena rotatorio del poder. Aquí pues predomina de lejos el sistema liberal, definido en la forma electiva de los representantes ante los poderes públicos. El sistema rotatorio como fuente de otra civilización política no existe en absoluto. Esta institución existe en los ayllus y markas en el mundo de los Andes y también en instituciones valerosas como la Fejuve de la ciudad de El Alto, donde los presidentes se turnan cada dos años entre los distritos o juntas vecinales del sector norte y sur de la ciudad.
Así, las fuentes del Estado plurinacional han sido clausuradas tempranamente para volver con amplias libertades al camino del derrotado Estado republicano. Sin duda, hemos asistido entre 2006 y 2009 a una gran apertura étnica donde lo indígena es lo constituyente de la Constitución y desde 2010 asistimos al cierre paulatino de lo plurinacional para volver a afirmar la monoculturalidad y la mono-institucionalidad del Estado boliviano.
Es en ese sentido de que no existe un Estado plurinacional sino por el contrario se devela esto como la falsa descolonización. Según Frantz Fanón, este fenómeno es la existencia de un discurso radical con prácticas reformistas. Es decir, los líderes actúan con palabra altisonante llenos de afán revolucionario, pero con prácticas totalmente contrarias a ello. Para el caso boliviano, es la existencia de los doctores de dos caras, con genealogía en los abogados de Charcas: los Urcullos y Olañetas, etcétera. Aquellos señores al mismo tiempo de estar con los independentistas estaban con los ejércitos realistas. O hace poco estaban con los realistas para inmediatamente luego aparecer como líderes de la nueva república.
En resumen, la falsa descolonización,  que es la no existencia del Estado Plurinacional, es la negación fáctica de toda posibilidad de transformación del Estado colonial y racista para acentuar por el contrario la nueva colonización subjetiva e institucional de los pueblos levantados en lucha en contra del neoliberalismo y los grupos de poder criollo que han usufructuado históricamente del poder. Es la acentuación del oprobio del conjunto en beneficio del Uno. Y eso es una gran estafa histórica.

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