El sobaco de la víbora

Cultura para el área rural

domingo, 23 de octubre de 2016 · 00:00
Machi Mirón

 

Hace unas semanas, la Cooperación Suiza anunció que su Fondo de Cultura emprenderá diversos proyectos de estímulo al desarrollo cultural del país, sobre todo en el área rural, por lo que el 80 por ciento del presupuesto del proyecto será destinado para estimular dicha actividad en esa zona.                                               

El Embajador de Suiza afirmó que el objetivo es fomentar la cultura en el área periurbana y rural, lugares donde no llega esa actividad, lo que explica su gran atraso en desarrollo humano, por lo que busca que personas y organizaciones sociales que las habitan se beneficien del proyecto.       

El proyecto apunta al fortalecimiento de la capacitación artística y contenidos de temas variados que influyan en el desarrollo humano de la sociedad. Se trata de cultivar actividades como la pintura, fotografía, música, cine, teatro, entre otros, cuya práctica en el campo no encuentra ningún apoyo.

El concepto del Embajador suizo no es errado. La cultura en Bolivia siempre fue concebida como una actividad no productiva. Los gobernantes aún no han percibido la importancia de la práctica artística en el desarrollo humano. La consideran una actividad exclusiva de las élites.      

A fines de la década de los 80, Japón ofreció un préstamo sin reembolso de cinco millones de dólares para la actividad cultural. La respuesta de nuestras solemnes autoridades fue: "Si fuera para Salud o Educación lo aceptamos con mucho gusto. No podemos darnos el lujo de gastar tanto dinero en Cultura”.

Ergo, la oferta pasó al Paraguay, donde se construyó un teatro de gran nivel. En general siempre hemos considerado la actividad cultural como algo inocuo. No se consideran los beneficios que conlleva el aprendizaje de teatro en la comunicación social o la danza en el desarrollo físico del niño.             

Los cambios de tal concepto sufridos en las últimas décadas, se dieron por iniciativas privadas. Hablo, por ejemplo, del surgimiento de cientos de músicos en zonas rurales de Santa Cruz y Beni, impulsados por un festival de música barroca que organizan instituciones de índole privada sin lucro alguno.                                           

La excepción sería la escuela de artes surgida en El Alto a principios de los 2000, por iniciativa del gobierno municipal, de donde emergió una intensa actividad de música académica, así como actores y grandes pintores. La anterior gestión municipal prefirió cerrar dicha escuela de arte.    

Estos ejemplos muestran el potencial de creatividad artística que late en zonas periurbanas y rurales de toda Bolivia, algo que parece apreciar con gran nitidez la gente de la Cooperación Suiza. Ojalá el proceso de cambio perciba lo vital del proyecto y decida darle todo su apoyo, en busca de un mejor desarrollo humano.

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