Reseña

Democracia (Im)Pactada y la urgencia de retomar el debate

El autor sostiene que “no puede descartarse a priori que vuelvan los gobiernos minoritarios”.
domingo, 13 de noviembre de 2016 · 00:00
Francisco Canedo S. de L.  Politólogo
 
Son casi dos lustros desde que prácticamente dejamos de analizar y debatir la democracia representativa. De hecho, la representativa ha pasado a ser esa parte de nuestras expresiones democráticas que parece mejor tenerlas en el rincón menos soleado del debate. Ahora está de moda (en el debate) la democracia directa, la democracia participativa, la comunitaria y la democracia paritaria.   

Hago referencia al tema porque hace unos días José Luis Exeni Rodríguez presentó en La Paz su libro Democracia (im)Pactada. Como evoca su nombre, en el libro se exponen casi veinte años de democracia (1985-2003) y se evalúa un modelo político que mirándolo en retrospectiva con la distancia y la frialdad necesaria, tuvo sus luces al dar al sistema político  cierto grado de gobernabilidad y certidumbre. Por supuesto el libro también es claro y contundente a la hora de evaluar los porqués de su agotamiento y resulta una sabrosa lectura no sólo por la carga histórica contenida, sino también por la minuciosa revista que se hace al debate teórico alrededor del modelo presidencialista boliviano. 

A la fecha, el libro de Exeni es quizás el único análisis de la conformación de coaliciones de gobierno en Bolivia, y con seguridad es el que trata el tema con mayor profundidad. La lectura comparada de cinco gobiernos de coalición y de las distintas formas que adoptó el pacto en cada uno de ellos, da cuenta de la riqueza de las pautas de interacción y de la rivalidad de los viejos actores políticos bolivianos. Sin duda un plus del libro son las ilustraciones de Al-azar, que ya desde la tapa lo dice todo y resulta una síntesis perfecta de lo que se desarrolla en su interior.

El texto fue escrito allá por el 2003, como tesis doctoral, y teniendo eso en mente, en cuanto tuve el libro Democracia (im)Pactada en las manos lo primero que pensé fue ¿para qué publicar hoy este análisis? ¿Por qué no dejar que el texto repose en el mismo osario en el que hoy habitan los partidos que protagonizan sus páginas? Las respuestas llegaron pronto con la lectura y, claramente,  el análisis que presenta Exeni no se quedó enredado en los hilos de la anacronía. Al contrario. 

Y es que pueden haber cambiado los jugadores y el árbitro; pueden incluso haber cambiado las reglas de juego, pero lo que hoy damos por concluido, está vigente. El pacto sigue siendo parte fundamental en la lógica relacional entre los partidos, hoy es cierto, en los niveles subnacionales.
 
Pero, además, ¿quién se anima a predecir, en esta movediza arena política boliviana, que el pacto no será el que articule la gobernabilidad nacional en el mediano plazo? 

El libro provoca preguntas/debates harto actuales y que bien haríamos en retomar. En primer lugar, en el plano conceptual, queda la pregunta de si entre tanto cambio en las reglas de juego  Bolivia puede seguir considerando su sistema como presidencialista parlamentarizado, habida cuenta de que el Congreso, hoy Asamblea, ya no tiene rol alguno en la elección de presidente o presidenta de entre los dos partidos más votados. 

En segundo lugar, queda la pregunta de qué tipo de sistema de partidos es el que promueve el nuevo sistema electoral, considerando que la asignación de escaños para senadores y diputados ahora se realiza a través de un sistema proporcional de divisores naturales que,  según sea la dispersión de votos, puede o bien reducir la probabilidad de que se reedite alguna forma de gobierno dividido (efecto concentrador), o bien tener como efecto la atomización de la representación. 

Y, en tercer lugar, y de fondo, resulta relevante porque aún con el actual diseño institucional y electoral, que sigue siendo presidencialista y multipartidario, no puede descartarse a priori que vuelvan los gobiernos minoritarios. 

Si ello es así, las preguntas que entran en vigencia son: ¿cómo funcionaría el nuevo sistema electoral y político en un contexto de gobierno minoritario? ¿La actual ingeniería institucional y el nuevo contexto político y social, genera (mejores) condiciones e incentivos para el pacto? ¿Qué resultado es el previsible en caso de que haya ganadores relativos en las futuras elecciones? Son preguntas pertinentes para las que el libro de Exeni brinda importantes herramientas conceptuales y analíticas.

No sabemos si está muerta la democracia pactada, pero tenemos certeza de que la democracia representativa está viva y conviene volver a pensar y discutir sobre ella. Democracia (im)Pactada, pues, además de una grata lectura, es un perfecto acicate para ese debate.

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