Libertad de expresión

“Si nadie nos escucha adentro, alguien nos tendrá que escuchar afuera”

Moisés Sánchez, secretario ejecutivo de la Alianza Regional por la Libre Expresión e Información.
domingo, 27 de noviembre de 2016 · 00:00
Pablo Peralta M.   Periodista

 

Moisés Sánchez, secretario ejecutivo de la Alianza Regional por la Libre Expresión e Información sostiene que si "nadie escucha” las denuncias de vulneraciones al derecho a la  libertad de expresión dentro de un país, hay la posibilidad de que sean escuchadas afuera, donde hay entidades especializadas.   

"Y hay ciertas actividades como identificar el problema, documentar, denunciar y difundir. Son casi como la lógica de un proceso, donde cada una de esas etapas es muy importante, porque si nadie nos escucha adentro, alguien nos tendrá que escuchar afuera”, sostiene. 

Sánchez visitó Bolivia a principios de este mes  para participar en el  X Foro Nacional de Organizaciones Sociales, impulsado por Unitas.  

¿Cuál es el principal desafío que detectas hoy por hoy en torno a la libertad de expresión?

Yo diría que el principal desafío está en las democracias. Hoy día no es posible evaluar la libertad de expresión sin mirar la estructura y la calidad de las democracias de los países. ¿Por qué? Si tú miras el contexto latinoamericano, lo que está en juego hoy en día es cómo se construyen las relaciones de poder dentro del Estado y hay muchos países donde los poderes judiciales y los poderes legislativos, las asambleas legislativas, son casi un anexo del poder Ejecutivo.

En ese contexto, muchos derechos son vulnerados, entre ellos la libertad de expresión. Si tú me preguntas ¿cuál es el principal desafío de la libertad de expresión? Es sobrevivir en un contexto de crisis democrática, que es diferente de otras situaciones donde habían problemas concretos y puntuales.

¿Este fenómeno tiene que ver con el llamado giro a la izquierda o es indistinto?

¿Es un tema ideológico? No lo es. Es un tema que tiene que ver con las fragilidades
democráticas, que en algún momento los países más vinculados al sector ideológico de izquierda tuvieron mayor tendencia, eso es verdad, pero no tiene que ver con un tema ideológico. 

¿La sociedad defiende sus derechos o se está dejando apabullar? 

La verdad es que hay muchos medios, periodistas y ciudadanos que están dando grandes luchas en Latinoamérica, y yo diría que gracias a ellos la agenda sigue viva. Por eso hoy día se sigue hablando de libertad de expresión, por eso se avanza en agendas como de acceso a la información pública. 

Lejos de pensar que esto va en retroceso, hay una fuerza social que ha permitido que en países muy difíciles como Argentina, el mes pasado, se aprobara una ley de acceso a la información. Y eso es algo muy simbólico. Entonces, sí hay una fuerza colectiva que está en desarrollo en la región. A veces, son los periodistas. A veces son los ciudadanos. A veces son grupos de ONG mezclados con ciudadanos y periodistas. En cada país va a ser original, pero está esa fuerza colectiva.

Cuando el poder político de un partido en función de gobierno es casi hegemónico y  restringe el acceso a la información, ¿qué se puede hacer? 

Bueno, sin duda alguna, las experiencias que nos muestran los países que viven estas problemáticas desde hace más tiempo muestran que es muy importante la articulación social. Y hay ciertas actividades como identificar el problema, documentar, denunciar y difundir. 

Es casi como la lógica de un proceso, donde cada una de esas etapas es muy importante, porque si nadie nos escucha adentro, alguien nos tendrá que escuchar afuera, y por eso hay espacios internacionales en los cuales estas organizaciones han ido a plantear sus demandas, como por ejemplo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, o el Consejo de Derechos Humanos  de Naciones Unidas. 

Hay diversos espacios donde estas organizaciones están expresando sus desacuerdos, están exponiendo frente a otros Estados los incumplimientos de esos gobiernos; y eso de alguna manera está generando mayor nivel de presión, y esas son estrategias que nos parece que son importantes cuando dentro de los países no hay órganos autónomos e independientes que escuchen a la ciudadanía ni tampoco hay mecanismos y garantías; entonces, por ahí hay un espacio de salida.

¿Hay algún país paladín, que esté haciendo bien el trabajo?  

Uno no premia al hijo por hacer las tareas. Yo no puedo premiar a un país, ni destacarlo, por respetar la libertad de expresión, porque ésa es la condición misma de la existencia de una democracia. Entonces, el acento se pone en aquellos que no cumplen. Lo mínimo es respetar la libertad de expresión. 

Ahora bien, cada país tiene sus características, pero desde el punto de vista de las complejidades hay países que tienen muchas dificultades de libertad de expresión, pero también hay países que han avanzado en componentes de esta arquitectura democrática como, por ejemplo, el derecho de información pública y de ahí sin duda alguna hay que destacar los esfuerzos de países que tienen muchas dificultades pero que han hecho una inversión social en este tipo de leyes y  no solamente al construir las leyes, sino al implementarlas. 

Y es el caso de Paraguay que se sacó una información pública el año 2004 y que fue muy emblemática para América, porque Paraguay es un país que tiene dificultades presupuestarias, socialmente, y, sin embargo, quien asumió el liderazgo del tema de información pública en Paraguay fue la Corte Suprema, a partir de un caso que se presentó en Paraguay (...).

En Bolivia hay voces, sobre todo del oficialismo, que cuestionan a la Ley de Imprenta por los años que tiene de vigencia (data de 1925), y desde el periodismo se defiende a ultranza, ¿cuál es la lectura que hace al respecto?

Es como las normas de propiedad inmueble, que son del siglo XIX y nadie va a desconocer esas normas, solamente porque son antiguas. Lo importante es que sirvan y la verdad que la Ley de Imprenta responde al estándar de protección que requiere un periodista para no revelar su fuente, para no sentirse acosado.

 

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