El sobaco de la víbora

Una victoria del terror

domingo, 6 de noviembre de 2016 · 00:00
Machi Mirón

 

El pasado lunes 31, desandando la zona paceña de El Calvario horas antes de celebrarse el halloween, en la fachada de la casa adjunta a la tradicional iglesia del barrio, descubrí un cartel que invitaba a la gente a la "casa del terror”, para "pasar unos momentos de susto con sus amigos”, algo que me asombró.                                                 

Mi turbación fue mayor al deducir que dicho local es tal vez la oficina parroquial del templo donde, supuestamente, los fieles llegan a ofrendar sus espíritus por los pecados cometidos, más cuando siempre supuse que la Iglesia Católica rechaza esa práctica, por ser ajena a su doctrina.              

Si bien la invitación no era para esa noche, sino para el fin de semana, el martes 1 y miércoles 2, es innegable que semejante cartel no dejaba de ser un abierto incentivo a una práctica alejada hasta hace pocos años del catolicismo y cuyo desarrollo en Bolivia es impulsado sólo por intereses lucrativos.   

Parte de esta irrupción es la evaluación de varios medios que sintetizan con resultados como "t’antawawas 7 —halloween 0”, tal vez para mostrar que, pese a los "zombies”, la población prefiere celebrar la fiesta de Todos Santos con la devoción que las más viejas tradiciones lo demandan.        

No sé cuál será el resultado que emergerá tras esta nueva versión del "duelo” entre la tradición y los intereses de mercado, aunque lo cierto es que –por lo menos este año– gran parte de la población se inclinó más por adquirir una máscara de terror que buscar una dulce t’antawawa.        

Eso lo muestra el hecho que uno de los templos más tradicionales de la Iglesia Católica paceña instale una "casa de terror” para competir con las que se abren en la zona Sur o que la caserita que sólo vendía t’antawawas y caña de azúcar –que sirve de bastón a las almas– hoy también ofrece disfraces de bruja.                

Además está la postura de ciertos medios de comunicación. La noche del lunes, algunos canales de televisión dedicaron casi media hora de su noticiero a mostrar la celebración del halloween; en cambio,  el martes no pasaron de los cinco minutos para referirse a la visita a los cementerios.                                                

La gran distancia entre Todos Santos y el halloween radica en las diferentes visiones sobre la muerte que conllevan. Para nuestra cultura la muerte es otro mundo de luz donde nuestra vida continúa; el halloween la concibe como un reino donde sólo se encuentran sombras y terror.         
Mas, ya lo decía Francisco de Quevedo, "poderoso caballero es don dinero”, hoy percibo que el proceso de instauración del hallowen en nuestro medio es similar al que se dio hace unos años cuando el Papa Noel y el árbol navideño desplazaron sin miramientos al Niño Manuelito y sus bellos pesebres.

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