Postulación

Personaje negativo del año

Camacho propone al vicepresidente Álvaro García Linera como el personaje negativo del 2016. Señala, entre sus argumentos, que el Vice entra en esta categoría porque le mintió al país.
domingo, 18 de diciembre de 2016 · 01:00
Willy Camacho    escritor

 

 

En estas fechas, algunos medios de comunicación consultan a periodistas, analistas y público en general para elegir al personaje destacado del año. La iniciativa es buena, pero me parece que a la consulta se le debería añadir la categoría "personaje negativo”, aunque la lista de nominados sería inmensa y, como los bolivianos somos proclives a la lapidación, quizá habría más interés en definir quién ha sido el personaje nocivo, y la categoría original quedaría relegada a un segundo plano.

Pese a estos inconvenientes, creo que elegir al personaje negativo es una forma de control social, que se manifiesta mediante la reprobación pública de conductas o hechos impropios que, cometidos por una persona o un grupo, afectan a toda la sociedad. En ese sentido, y ejerciendo mi derecho constitucional a la libertad de expresión, propongo la postulación del vicepresidente Álvaro García Linera a la elección del personaje negativo de 2016 en Bolivia, por los motivos que expongo a continuación.

 1. Don Álvaro le mintió al país cuando dijo que era licenciado en Matemáticas y volvió a hacerlo este año cuando aseguró que jamás había dicho tal cosa. Un video confirmó la mentira y él se acogió a su derecho al silencio. 

No obstante, algunos masistas intentaron dorar la píldora manifestando que la producción intelectual del Vicepresidente vale más que un título universitario. Nadie niega que el segundo hombre del MAS es un prolífico ensayista; tampoco se critica que no haya concluido sus estudios superiores. Lo que se cuestiona es su falta de ética, que es la base fundamental sobre la que se debería asentar cualquier carrera profesional y/o producción intelectual. 

Hay gente que ve este asunto como algo banal, restándole importancia al "pecadillo” de don Álvaro, pero si un alto dignatario es capaz de mentir en una cuestión tan nimia, ¿qué se puede esperar de él en situaciones más delicadas? (casos Fondioc, Zapata, EPSAS, etcétera).  Ni que hablar del mal ejemplo que transmite a los ciudadanos, especialmente a los estudiantes, reforzando el absurdo valor que el imaginario colectivo le asigna a la picardía criolla.

2. El año pasado, el Vicepresidente dijo que si el "No” se imponía en el referendo de febrero de 2016, "a las wawas les van a quitar todo y no va a haber destino. Va a haber llanto y el sol se va a esconder, la luna se va a escapar y todo va a ser tristeza para nosotros”. 

Hasta la fecha no ha sucedido nada de eso, y don Álvaro sabía que no iba a pasar. "Fue una metáfora”, dijeron los oficialistas, pero a muchos nos pareció una mentira, cuyo objetivo era atemorizar a pobladores del área rural, subestimado/insultando su inteligencia.

3. Ahora dice que no será candidato a la Vicepresidencia en 2019, y que ya lo había decidido en 2014. "No es una decisión tomada a la rápida, ya tiene un buen tiempo. Y en la vicepresidencia que acompaña al Presidente, siempre van a haber personas muy capaces y mucho más que Álvaro”, dijo en una entrevista concedida a La Razón. 

Cuesta creerle, porque nunca manifestó tal decisión durante la campaña por el "Sí” para el referendo del 21 de febrero, que fue impulsado por el MAS para reformar parcialmente la CPE (si ganaba la opción oficialista) y así habilitar al Presidente y al Vicepresidente a una nueva reelección.

Me parece que don Álvaro no creía que hubiese alguien igual o mejor que él para acompañar a Evo Morales; si lo hubiera creído, en el referendo sólo se habría consultado sobre la reelección del Primer Mandatario, dejando en manos del partido la designación del compañero de fórmula. 

Al respecto, según declaraciones de algunos dirigentes de movimientos sociales (a pocos días del congreso del MAS), un factor determinante para la derrota del "Sí” fue, precisamente, la inclusión del "acompañante” en la pregunta del referendo (aunque no lo nombran explícitamente, es obvio que se refieren a García Linera). Por eso, sospecho que don Álvaro no está siendo sincero, y más bien quiere curarse en salud previendo que en el congreso masista las bases podrían bajarle el pulgar.

Suposiciones aparte, el solo hecho de declarar que no será candidato en 2019 implica que no reconoce el resultado del referendo, el cual ya determinó que ni él ni Evo pueden optar a la re-re-reelección. Es lamentable, alarmante e indignante que el Vicepresidente desconozca la decisión democrática de la mayoría, y considere que su decisión personal (y en última instancia, la de su partido) es lo único que cuenta para postular o no a un cuarto mandato consecutivo.

4. Este año se ensañó contra algunos medios de comunicación y periodistas, acusándolos de conformar un "cártel de la mentira”, sin presentar pruebas fehacientes. Insultó y difamó a opositores, generando un clima de hostilidad y absoluta desunión que es perjudicial en la coyuntura actual (demanda en La Haya, crisis económica, diálogo del Pacto Fiscal, etc.) 

Y la cereza del pastel la acaba de poner en Achacachi, donde exhortó a los Ponchos Rojos a prepararse para marchar y defender los proyectos hidroeléctricos y carreteros que el Gobierno está empeñado en ejecutar. 

"Por la lucha de los Ponchos Rojos tenemos gas y ahora también habrá que pelear por  las represas y carreteras para La Paz. Ponchos Rojos, voy a estar atento a su convocatoria”, arengó García Linera, en una evidente incitación al enfrentamiento entre bolivianos.

Fiel a su carácter, no se privó de soltar una mentirilla: "No nos pueden decir que estamos destruyendo la naturaleza. Nos quieren obligar a que no construyamos represas y nos dicen que no podemos hacer carreteras porque hay un arbolito ahí”. 

¡Un arbolito! Seguramente dirá que volvió a metaforizar; quizá algún adlátere letrado explique que recurrió a una sinécdoque; tal vez acólitos intelectuales apunten a la resignificación de conceptos, argumentando que "pelea” es "confrontación de ideas” en el pensamiento garcialinerista; es probable que los politólogos del cambio afirmen que el Vicepresidente no miente, sólo ejecuta estrategias envolventes...

En fin, habrá quienes sugieran otras nominaciones (Gabriela Zapata, el piloto de LaMia, los padres de Abigaíl, Mariano de la Canal, Samuel Doria Medina, Nemesia Achacollo, los cooperativistas mineros, Marco Cámara y un largo etcétera). Y también cabe la posibilidad de que nadie considere siquiera pensar en esta categoría, porque, si bien nos gusta lapidar, no es menos cierto que los bolivianos nos ablandamos en Navidad y nos olvidamos del mundo en Año Nuevo.


 

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