El sobaco de la víbora

Cómo reducir la violencia

domingo, 4 de diciembre de 2016 · 00:00
Machi Mirón

 

Al celebrarse el Día por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, me llamaron la atención marchas por calles céntricas de La Paz realizadas por varios centenares de hombres y mujeres que exigían medidas efectivas para coadyuvar en la reducción de la violencia contra la mujer.                                                            

Mi primera idea fue que 10 o 15 años antes, todo se hubiera reducido a una marcha de unas 30 mujeres cuyo resultado serían algunos gritos como, "¡Vayan a cocinar, flojas!”, emitidas por ciertos varones desde las aceras. Mas parece que, contra lo que muchos suponen, algo está cambiando.             

Datos sobre los casos de violencia nos hablan de cifras alarmantes. Como que, de enero a octubre de este año se han dado 94 casos de feminicidio a lo largo del país, a lo que hay que sumar que un vistazo a noticieros televisivos muestra por lo menos dos casos diarios de violación contra niñas.      

Hay que agregar que, contra lo que suponían muchos legisladores, las respuestas a las drásticas leyes dictadas en los últimos años  –acompañadas de sugerencias como la de recurrir a la castración química para violadores– son casi nulas en el campo de la administración de justicia.           

Ya la presidenta de la Cámara de Diputados criticó a dichos administradores por su evidente desinterés para resolver casos de feminicidio, aunque tal postura ya se la puede ver cuando una señora se presenta en una comisaría para denunciar el tipo de maltrato que recibe.           

Además están los conceptos de vida de algunas mujeres que justifican la violencia de género si hubiera infidelidad, descuido en la crianza de los hijos o desobediencia. Una encuesta del Instituto de Estadística muestra esta postura en una de cada tres señoras, esencialmente del área rural.                    

Ese es el resultado de la dependencia económica a la que fueron sometidas las mujeres durante siglos, algo que cambia cuando son parte de la generación de recursos para el hogar, no obstante, hay casos en los que persiste aún cuando ella sea quien aporte con los mayores esfuerzos.                                                     

Lo evidente es que, hace ya algunos años, tal vez porque la tecnología amplió nuestro horizonte de información, además de la admirable obstinación de ciertas organizaciones feministas, aquellos seculares conceptos de "hombría” y el papel de las mujeres en la sociedad se van archivando paulatinamente.    
         
Las abundantes denuncias de violencia intrafamiliar, que incluso deriva en feminicidio, son la muestra más palpable del gran avance, pues hace años, cuando la situación era proporcionalmente mayor, víctimas y testigos preferían el silencio. Claro, aún queda un trecho largo y difícil por recorrer.

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