Golpe de timón en la minería

El desacierto de algunas políticas sectoriales no deviene de una inanición del Poder Ejecutivo, dice Gutiérrez.
domingo, 10 de abril de 2016 · 00:00
Víctor Gutiérrez Flores
diputado nacional
 
El reciente análisis del sociólogo Henry Oporto denominado "La minería en caída libre” publicado el domingo 3 de marzo de 2016 en Ideas, muestra en forma descarnada la crisis por la que atraviesa la minería boliviana tanto por algunas políticas gubernamentales equívocas, como por la caída de los precios de los minerales en el mercado internacional. Sin embargo el desacierto de algunas políticas sectoriales, no deviene de una inanición del Poder Ejecutivo, sino más bien del entrecruzamiento de filosofías arcaicas e intereses de las diferentes corrientes que las propugnan al interior del esquema gobernante, situación que de continuar en su aplicación al final podría producir y/o devenir en un desastre sectorial.

Con la nueva Ley Minera No.  535 se han bloqueado todas las formas de financiamiento para las cooperativas y empresas privadas, en un sector donde la tecnología y la inversión son factores esenciales para su desarrollo; y donde está ausente el financiamiento bancario por las elevadas inversiones requeridas y por el riesgo inherente a la actividad minera. A ese bloqueo se ha sumado la debacle de los precios de minerales en el mercado internacional, y la resistencia casi burocrática del Ministerio de Minería y Metalurgia y del AJAM para efectivizar la migración de las autorizaciones transitorias ATE hacia "contratos mineros”, y para otorgar nuevos "contratos mineros” en áreas vacantes.
 
Después de la promulgación de la Ley Minera No. 535 en mayo de 2014 (hace 22 meses), no se ha producido la migración de una sola ATE hacia "contrato minero”, y hace tres años todas las solicitudes de nuevos contratos mineros siguen peregrinando bajo diferentes pretextos y por diversas instancias, sin que se hubiese producido un nuevo contrato minero.
 
Sin embargo, en forma paralela se han activado "eficientemente” medidas punitivas contra las ATE existentes, con un despliegue inusitado de personal, para la reversión de áreas mineras, siendo estas reversiones los grandes trofeos, como logros sectoriales, que exhibe periódicamente el Ministerio de Minería dizque para fortalecer la minería estatal.
 
Entre tanto,  la empresa estatal minera Huanuni, emblemática por su gran yacimiento de estaño, ha entrado en una espiral financiera deficitaria, no solo por los bajos precios de mercado, sino por inversiones fallidas, sobreempleo exagerado, robo de minerales y costos desmesurados. La fundición de Vinto sufre igualmente una crisis financiera aguda por la falta de suministro de minerales, por inversiones poco aconsejables e innecesarias, y por el manejo político funesto de la que ha sido objeto en los últimos años. Ni qué decir de la fundición de Karachipampa, que luego de una cuantiosa inversión, y ser inaugurada con gran entusiasmo, fue cerrada meses después en forma inexplicada e indefinida.
 
El resultado final es la destrucción del sector económico más importante del occidente de Bolivia, y la masiva migración de familias mineras hacia el oriente boliviano con un peligro de despoblamiento de las regiones altiplánicas limítrofes con Chile. Esto resulta absolutamente incoherente, así como contradictorio con esas políticas gubernamentales que con justeza propugnan una salida al mar soberana, y la reivindicación de derechos sobre las aguas del Silala,  olvidando que la pérdida de nuestras costas marítimas y las minas de cobre como Chuquicamata fueron alentadas por el abandono de nuestros territorios, y por la falta de inversiones bolivianas para la explotación del guano y el salitre.
 
Esa política minera del perro del hortelano, que no come ni deja comer,  alentada por algunos asesores de esos postulados arcaicos a los que hacíamos mención líneas arriba, debe ser drásticamente reencauzada por el bien de Bolivia.
 
El occidente de Bolivia tiene en el sector minero la palanca más importante para su desarrollo, pero además Bolivia con el futuro sombrío que parece cernirse sobre los precios del gas y la caída de reservas, debe reposicionar al sector minero dentro de  la economía boliviana;  en consecuencia,  se hace necesario un golpe de timón en la minería boliviana.
 
Esta es una inquietud que la planteo con el ánimo patriota que anima todas mis acciones.

Confidencial

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