Política

¿Por qué las victorias del movimiento indio han terminado en derrota?

Según Mamani, el indio es un factor ineludible para triunfar, pero que no ejerce su derecho al poder político o económico.
domingo, 10 de abril de 2016 · 00:00
Luis Fernando Ortiz Daza
psicólogo
 
Triste destino de los pueblos si seguimos en manos de políticos a  nivel mundial. Ellos no entienden lo que significa el agua para la vida. Nostálgicos nosotros los bolivianos, poseedores de tres cuencas hidrográficas de agua dulce sin acceso al mar salado por la razón de la fuerza de nuestros vecinos. Sin embargo, generosos y respetuosos del derecho humano al agua, conocedores e impulsores de la resolución 64/292 de las Naciones Unidas que reconoce explícitamente este derecho esencial para la realización de todos los derechos humanos, no estamos haciendo lo necesario.

Hoy está en nuestros pensamientos una disonancia cognitiva entre hacer lo correcto respetando los derechos humanos o hacer lo incorrecto para que se respeten los nuestros. El concepto de disonancia cognitiva en psicología hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.
 
Disonancia que surge por el problema principal que tenemos de una salida soberana al Pacífico y por las aguas dulces de las vertientes del Silala que nacen en nuestro territorio y que benefician al Estado chileno; que benefician a compatriotas que viven en la primera y segunda región de Chile y también a hermanos chilenos. Estas aguas benditas de ojos de agua que miran el lejano mar, benefician también a la industria minera de ese país que paga al Estado chileno el uso de esas aguas.
 
Nosotros dejamos verter esas aguas porque no les encontramos un beneficio industrial o empresarial, allá por el año 2013; al calor de patrioterismo se hicieron unas piscinas para  criaderos de truchas. Fue un emprendimiento fallido porque se hizo sin ningún estudio de factibilidad y sostenibilidad. Quizás si se hubieran hecho bien las cosas y con expertos en la materia hubiesen resultados; pero no, se dejó en manos de la población y de las
Fuerzas Armadas que no están nada más que para sentar soberanía.
 
Los hermanos de sangre y abandono de Calama  piden a su Estado chileno que haya diálogo entre Bolivia y Chile, piden que se reconozca una salida soberana para Bolivia, piden que se reconozca el pago por las aguas del Silala porque en su mayoría son utilizadas por transnacionales mineras que contaminan y degradan sus suelos para la producción agrícola. Los hermanos chilenos son conscientes de los daños de la minería, saben que se ha secado nuestro Poopó y no por escasez de lluvias.
 
Nosotros desinformamos diciendo que "el lago se ha ido secando porque su principal afluente, el río desaguadero, viene sufriendo crecientes pérdidas de caudal porque desvían sus aguas para regar. Si así fuera ciertamente quedarían esperanzas de solución. Sin embargo, gracias a información recolectada por instituciones tan serias como el CEDIB, ahora sabemos que el principal enemigo del lago Poopó no son los regantes pobres del, Altiplano sino las empresas y ‘cooperativas’ mineras, cuyos efectos son difícilmente reversibles” (Rafael Puente).
 
Y al analizar esta información nos enteramos de que lo más grave no es que dichas empresas y "cooperativas” utilizan grandes cantidades de agua que le extraen a la cuenca del Poopó (lo que de por sí ya sería suficiente desgracia), sino que además -y esto es lo más grave- le devuelven a dicha cuenca, por tanto al difunto lago, una tremenda masa de desechos contaminantes. (Id.)
 
Hay disonancias y disonancias, hay disonancias mal intencionadas, como la del senador Murillo de UD, que exige a nombre del pueblo boliviano que se corten las aguas del Silala, sin conocer quizás la carta de las Naciones Unidas referidas a los derechos humanos de la que somos signatarios.
 
Hay disonancia negativa del Gobierno y empresariado chileno que se niega a negociar de manera franca y como punto claro y específico la salida soberana a nuestro Pacífico; hay disonancia porque nos dicen que habrá diálogo sobre una salida al mar, pero que la salida soberana jamás nos la van a entregar, ni siquiera un enclave con soberanía. Es decir, nos ofrecen diálogo para decir jamás les vamos a escuchar.
 
Sin embargo, hay un juicio en La Haya con muchas posibilidades de favorecer a nuestro Estado y esto les molesta, el nivel otrora e imaginariamente envidiable y pulcro de su cancillería ha degradado, no tienen argumentos más que el sucio juego político, ya que su Canciller se mete a afirmar que nosotros reclamamos siempre que hay líos en el Gobierno. Se metió inclusive en el culebrón de una supuesta pareja del presidente Morales, y eso no es propio de una política bien hecha.
 
¿Por qué no pueden escucharnos desde el Gobierno chileno?, ¿por qué esa indolencia con quienes respetamos sus derechos humanos y su derecho a la vida?, ¿por qué ese maltrato prepotente de sus autoridades para nosotros?
 
Nuestro Estado siempre ha sido agredido por sus vecinos, humillado y desprotegido, cercenado en su territorio.
 
Exigimos justicia, exigimos que se respeten nuestros derechos humanos como debería ser el inmenso océano: un derecho inalienable e imprescriptible para todos los pueblos con salida soberana y más aún para quienes fuimos injustamente arrebatados.

Confidencial

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