El sobaco de la víbora

Cómo utilizar a los niños

domingo, 24 de abril de 2016 · 00:00
Machi Mirón

Durante la celebración del Día del Niño en Bolivia, tanto autoridades nacionales como municipales  abren sus espacios oficiales para permitir que grupos de escolares los ocupen para, de ese modo, "dictar” leyes que dichos niños consideran  necesarias para el desarrollo correcto de su desarrollo.                                    

Aunque dichas "leyes” serán olvidadas no bien esos niños desalojen sus sacros recintos, supongo que este tipo de actos se erigen en ritos que no sólo se los practica durante varias décadas, también sirven para que muchos legisladores los utilicen para mostrar cuán pendientes viven del futuro del país.             

No tengo idea de  qué requisitos deben observar aquellos niños para cumplir aquel sueño de ser legisladores por un día, ni si alguien les instruye previamente qué tema deben tratar;  lo cierto es que una vez logrado el eco mediático esperado, tales instituciones suponen que ya cumplieron con ese sector ciudadano.                         

Es en ese punto donde se agota tal celebración, de la que el Estado hace tanto aspaviento. Sin embargo, nunca supe de una autoridad que, para celebrar al niño boliviano, sugiera alguna medida para reducir los índices a los que llegó el trabajo infantil, que en Bolivia es uno de los más altos del mundo.                         

Tampoco escuché que algún munícipe o parlamentario sugiera la necesidad de tomar medidas para que las condiciones de vida en los hogares de huérfanos alcancen niveles más humanos o proponga una visita colectiva al Hospital del Niño para constatar cuáles son sus carencias.

Esta postura ya clásica, sólo muestra la indiferencia de las autoridades ante los aspectos del desarrollo humano en Bolivia, aunque suelen recurrir a ellos si requieren mostrar cuánto les preocupa aquello. En general, su postura es recordar que ya existen niveles encargados para solucionar dichos problemas.

En cuanto a la utilización de niños para intereses políticos se ilustra en un aviso del Ministerio de Comunicaciones donde se muestra actos escolares en los que ciertos niños rinden pleitesía, a través de versos con sabor a consignas, a la sacra personalidad del presidente Evo Morales.                      

Son varios minutos en los que se puede contemplar cómo se manipula a través del culto de la personalidad a grupos de niños que repiten teatralmente -en tonos semejantes a ciertos discursos del vicepresidente- consignas cuyos alcances, seguramente ellos no llegan a comprender.
 
Una regla electoral prohíbe utilizar niños para publicidad política, algo que creo salvaguarda la integridad de su formación ética y aunque, si bien tal aviso no apunta a interés electoral alguno, es una muestra de cómo el Estado supone puede violar uno de los más caros valores morales del boliviano.

Confidencial

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