Congreso brasileño

Esperpento parlamentario

Un congreso “bajo sospecha”, tirando confeti y clamando a su familia y a Jesucristo, dio un espectáculo penoso, dice el autor.
domingo, 24 de abril de 2016 · 00:00
Edu Sotos
periodista
 
En una interminable sesión de más de seis horas de duración, la Cámara de Diputados de Brasil ha decidido  dar continuidad al  juicio político  o  impeachment  a la presidenta del país, Dilma Rousseff. Por 367 votos a favor y apenas 137 en contra, la oposición de la mayor democracia de América Latina ha puesto en la cuerda floja a la líder del  Partido de los Trabajadores  (PT) que deberá jugarse su futuro en la votación del  Senado  el próximo mes de mayo. Será entonces cuando los 81 miembros de la Cámara Alta podrían ratificar la decisión de la Cámara y abrir el proceso para  destituir  a Rousseff. Ello comportaría  la suspensión temporal de su  mandato por espacio de 180 días.

Una situación que dejaría al actual  vicepresidente Michel Temer,  del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), como presidente interino durante la celebración de los  Juegos Olímpicos de Río  de Janeiro que se celebrarán el próximo  agosto. "Perdimos porque los golpistas comandados por Cunha fueron más fuertes, pero seguimos con la cabeza alta y ganas de luchar”, ha afirmado el líder del PT en la Cámara de los Diputados, Alfonso Florence, en referencia al polémico presidente de los diputados,  Eduardo Cunha.
 
De hecho, las teorías que apuntan a que Cunha habría empleado el proceso para asegurar la congelación de las investigaciones en su contra de la operación Lava Jato no han parado de aflorar en las últimas horas. Así lo apuntó el diputado del Partido Socialismo y Libertad, Ivan Valente, quien aseguró que "los maletines” en  Brasilia habrían decidido la traición de partidos como el Partido Progresista (PP) y el Partido Socialista Democrático (PSD). Unos votos "robados”  que acabaron por decidir la votación a favor de la oposición.
 
No en vano, en los últimos días Rousseff se refirió a los líderes del PMDB como los "jefes de la conspiración”  en Brasil, una denuncia compartida por el director de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien reconoció su "extrema preocupación”  ante la posibilidad de que políticos señalados por la corrupción pudiesen consumar la destitución de la Presidenta brasileña.
 
"Que se juzgue a una persona  que no está imputada, ni investigada, ni acusada demuestra que estamos en un mundo en el que los parámetros éticos se invirtieron completamente”, resumió el uruguayo. Como señaló  el diario norteamericano The New York Times, el Congreso que podría acabar con los más de 13 años de gobiernos del PT tiene un 60% de sus miembros investigados por la justicia.
 
Lo cierto es que más allá del resultado, la votación del  impeachment   en Brasil será recordada por el  esperpéntico ofrecido por la mayor parte de los 513  diputados brasileños. Como si fuera un partido de fútbol, los parlamentarios de las diferentes regiones no dudaron en enfundarse en las banderas de sus estados, cantar himnos regionales,  insultar, lanzar confeti o interrumpir a sus compañeros oficialistas con  abucheos  y empujones. Los gritos de "Lula y Rousseff a la cárcel”  o "por Jesucristo venceremos al mal”  tampoco faltaron desde la tribuna ante la pasividad del presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, quien en ningún momento retiró la palabra a los exaltados. Una muestra más del carácter cada vez más extremo que ha tomado un juicio político al que cada vez más especialistas llaman "golpe parlamentario”  al estilo de lo ocurrido en Paraguay y Honduras.
 
Mientras tanto, rodeada de los miles de manifestantes a favor del impeachment  que se dieron cita frente al Congreso Nacional en Brasilia,  la presidenta Rousseff observó la votación en compañía del  expresidente  Luiz Inácio Lula da Silva  en la biblioteca del Palacio de Planalto. "¿Cómo alguien puede decir que quiere acabar con la corrupción mirando a Eduardo Cunha?”, habría declarado una atónita Rousseff según apunta  el diario Folha de Sao Paulo. La misma publicación señala, además,  que la estrategia del PT  a partir de ahora será firme: apelar a la convocatoria a unas elecciones presidenciales anticipadas  que permitan al expresidente Lula presentar su candidatura antes de finales  de  2016, es decir coincidiendo con las municipales de octubre.
 
Rousseff lo sabe, es hora de dejar paso a su mentor y verdadero líder de su partido.  Las elecciones anticipadas y la promesa  de un Lula renacido  suenan ahora como la única salida digna para un mandato que ya tiene  fecha de caducidad.

(Tomado de El Periódico de Cataluña).

Confidencial

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