Biografía

Busch en la pluma de Montenegro

El manuscrito, desaparecido por más de 70 años, fue encontrado en una biblioteca particular y entregado a Mariano Baptista.
domingo, 15 de mayo de 2016 · 00:00
Luis Antezana Ergueta
historiador
 
Una brillante biografía sobre la vida y personalidad del capitán Germán Busch, que el destacado escritor boliviano Carlos Montenegro escribió después de la Guerra del Chaco, tiene una patética historia. El manuscrito, desaparecido hace más de 70 años, cuando ya se lo daba como definitivamente perdido e inclusive haberse  salvado del fuego, fue encontrado en una biblioteca particular y entregado a Mariano Baptista, quien lo publicó en un volumen de 340 páginas bajo el título Germán Busch. 

La historia de este libro es tan dramática como la vida misma de su autor y si bien su contenido y forma merecen el estudio de expertos y críticos literarios, no es menos importante hacer referencia acerca de la suerte que corrió este texto, escrito durante esos dramáticos años entre el fin de la Guerra del Chaco y la muerte del mandatario en 1939.
 
No se tenía conocimiento exacto acerca de este opus magnum de Carlos Montenegro, autor del afamado libro Nacionalismo y Coloniaje. A lo más existían indicios  sobre su redacción que se fueron diluyendo hasta dejar la impresión de que nunca había sido escrito. Sólo su viuda, Yolanda Céspedes, tenía referencias concretas de su existencia, pero aun así lo daba por perdido para siempre. Sin embargo, una única fuente permitía confirmar que esa biografía fue escrita y ella consistió en una colección de cartas que los dos personajes intercambiaron hacia 1938, cuando Montenegro ocupaba un cargo diplomático en Buenos Aires  y Busch era presidente de la nación.
 
Carlos Montenegro y Busch fueron muy amigos desde las trincheras del Chaco y pasado el conflicto se hicieron protagonistas directos de la actividad política boliviana  hasta derrocar al gobierno de Tejada Soriano (1937) y llevar al poder a David Toro, cuya gestión, pese a la nacionalización del petróleo, fue criticada por sus colaboradores que decidieron sustituirlo.  Montenegro incitó a Busch a tomar el poder y este le respondió: "Si tú me ayudas, lo haré”. Poco después, Busch asumió el mando de la nación, pero alejó a Montenegro a Buenos Aires y empezó a independizarse de su mentor para caer bajo la influencia de sectores conservadores.
 
Montenegro no varió su amistad con Busch y siguió escribiendo la biografía de su amigo. Desde Buenos Aires le comunicó: "Mi muy querido Germán: Me olvidaba hablarte del libro. Tus declaraciones, por una parte, y la composición de tu gobierno, por otra, me hacen pensar que, buena parte del libro, aquella en que hacía referencia a tu conducta política y tu intervención en el asunto de la Standard -lo más grande que se ha hecho en la historia política de Suramérica- tenga que variarse, pues yo te presentaba en ese capítulo como al líder exclusivo del movimiento reivindicador de los derechos populares… Yo quisiera por cierto, que las afirmaciones del libro -que tú lo leerás muy pronto- no entorpecieran de algún modo cualquier plan de gobierno que tengas…
 
Yo sinceramente, quisiera siempre presentarte como defensor apasionado y justo -nada extremista- de las clases pobres, como entiendo lo demostrarás en cada acto de tu gobierno”.
 
Busch respondió: "En lo que toca a tu libro, estaría muy bien que remarques la trascendencia económica que
significa para el futuro de la República, el asunto de la Standard Oil y el pensamiento que el gobierno tiene sobre el particular, entendiendo, naturalmente, bajo el aspecto de un sano nacionalismo”.
 
En esa forma, esas dos cartas confirmaron que la biografía de Busch fue escrita por Montenegro. Pero, en esas circunstancias, se produjo la muerte del mandatario. Montenegro retornó a La Paz y los originales del libro se entrepapelaron durante más de 70 años, para seguir una  aventura increíble y sin que se sepa dónde fueron a parar.
 
Pasados los gobiernos que sucedieron al de Busch, Montenegro protagonizó la fundación del Movimiento Nacionalista Revolucionario y apresuró el advenimiento del régimen de Villarroel, motivo por el que la biografía del "Dictador suicida” quedó guardada en algún estante de su domicilio. Es más, habría sido olvidada, porque en 1945 Montenegro debió viajar a México para asumir el cargo de embajador de Bolivia, actividad que habría contribuido a que la obra quede abandonada y en peligro de perderse, más aún porque con motivo de los sucesos de julio de 1946 los domicilios de los "movimientistas” fueron saqueados y algunas bibliotecas privadas con obras de los intelectuales del MNR,  condenadas a la hoguera, tal vez entre ellas la biografía del héroe chaqueño.
 
La posibilidad de que los originales de ese libro no aparezcan nunca más se agravó durante los seis siguientes años, cuando la represión a los dirigentes del MNR llegó a un extremo increíble y obligó a Montenegro a trasladarse de México a Buenos Aires para vivir un exilio durante el cual dio por perdidos todos sus bienes en Bolivia. En pocas palabras, la biografía de Busch pudo considerarse como extraviada.
 
Pasada esa "etapa del sexenio” y al haberse producido la insurrección de abril de 1952, el escritor tardó seis meses en retornar a Bolivia, mientras se producía un proceso de agitación social durante el cual no era rara la desaparición de documentos. Es más, cuando el teórico del nacionalismo retornó al país, sufría un avanzado grado de enfermedad oncológica que le impidió atender la biblioteca y los papeles que dejó siete años antes para viajar a México. Al parecer también dejó en el olvido el libro que escribió sobre Busch. Para colmo de males, en marzo de 1953, Carlos Montenegro falleció tal vez sin que él mismo sepa dónde estaba la biografía que había escrito.
 
La suerte del libro quedó, pues, condenada a la desaparición absoluta. Durante los 12 años de la Revolución Nacional nadie se preocupó de ella y en ciertos medios se acentuó la opinión que nunca fue escrita. Agravando esa corriente de pesimismo vinieron otros casi 50 años de la Restauración, durante los cuales los originales del libro sobre el presidente Busch sufrieron una suerte increíble. Sólo sus admiradores y familiares cercanos, la viuda y sus hijos, Mario, Marta y Huáscar, investigaban el problema e inclusive realizaron campañas para recuperar el texto extraviado, pese a que inclusive consideraban imposible de encontrarlo, excepto confiar en algunos rayos de esperanza que ofrecían remotas posibilidades de hallar el invalorable manuscrito.
 
Así pasaron 70 años de la redacción de esa obra. Entonces cierto día, hacia el año 2007, brilló el sol; el abogado Eduardo Quintanilla llamó por teléfono a Mariano Baptista y le expresó  que deseaba entregarle "cinco carpetas que he encontrado entre sus papeles (del doctor Justino Daza Ondarza, padrastro de Mariano Gumucio) y que estaban desde hace 50 años en mi bufete. Como sabes -añadió-, ya no ejerzo la profesión y mi hijo me pidió que vaciara este cajón que había estado cerrado medio siglo”.
 
Al revisar esa documentación, se produjo el milagro, si puede decirse así. Se encontraron los originales de la biografía que Montenegro escribió sobre Germán Busch, "algunos escritos a mano, otros en máquina, todos con correcciones al margen o retazos cortados con tijera e incluidos en medio de cada página…”.

¿Qué había ocurrido?
 
Hacia 1960, Eduardo Quintanilla, recién graduado como abogado, entró a trabajar al bufete del doctor Justino Daza Ondarza, quien poco después se suicidó, no sin antes entregar a Quintanilla dos bolsas de papeles, entre los que estaban los originales de la biografía de Busch que Montenegro había depositado en sus manos con algún motivo desconocido, documentos que quedaron en poder del joven abogado, quien pudo haberlos quemado como hizo "con otros expedientes”, hasta que los entregó a Baptista, que se encargó de su publicación con otros escritos y una iconografía del héroe chaqueño.
 
Se trata de una biografía poco menos que maravillosa tanto por su fondo histórico  como por su forma literaria, aspectos que seguramente merecerán el juicio de la intelectualidad boliviana y lo pondrán a la misma o mayor altura de los grandes escritores clásicos y contemporáneos de la lengua castellana y que, de momento, sólo puede ser objeto de esta recordación.

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