Demanda de Chile por el manantial Silala

Entre el cinismo y la mala fe

Es necesario que el Gobierno boliviano tome nota de la necesidad de unificar a los bolivianos tras la égida de defensa de los derechos nacionales sobre el Silala, dice el autor.
domingo, 12 de junio de 2016 · 00:00
Víctor Hugo Chávez
Autor del Proyecto de Demanda Marítima Boliviana
 
El 23 de marzo pasado, el presidente Morales anunció la conformación de un equipo técnico para la interposición de la demanda por el uso arbitrario de Chile de las aguas del Silala; la respuesta de Chile no se quedó en las palabras, el 6 de junio de este año Chile presentó su demanda ante    La Haya.
 
La demanda  contra Chile que se encuentra en curso  sobre un pedido de negociación de "buena fe” con aquel país, desnuda que Chile no actúa con buena fe, por el contrario, sus actuaciones son de mala fe con Bolivia. Sólo a algunos ingenuos se les habría ocurrido la idea que Chile podría negociar con Bolivia de "buena fe” conforme se interpuso la demanda en curso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
 
En lugar de hacer anuncios sobre futuras demandas, Bolivia debió analizar el caso y comunicar al país (al igual que lo hizo la presidenta chilena Bachelett) cuando la demanda se esté interponiendo; es evidente que Chile pasó a la ofensiva y en lugar que Bolivia sea el demandante ahora será la parte demandada en ese proceso, por demás cínico, que interpuso el Mapocho.
 
Bolivia no sólo debe responder negando las pretensiones chilenas que pretende otorgar al Silala el tratamiento de un curso de agua internacional; sino que nuestro país debe además contrademandar por las aguas del Silala que las encausó hacia su territorio el año 1908 previa solicitud de autorización efectuada por la Empresa de Ferrocarril chilena a la Prefectura de Potosí con el propósito de abastecer sus locomotoras a vapor. Lo que corresponde es que en la contrademanda  se proceda a cobrar a Chile el cálculo resultante por el tiempo de uso de estas aguas sin autorización. 
 
La denominada "Agenda de los 13 Puntos” consignó en su tratamiento las aguas del Silala, en cuya temática ya afloraron las posturas chilenas en sentido que se trata de un río internacional de curso sucesivo, siendo que para la postura boliviana es un manantial, cuyo cauce fue desviado por obras civiles para que lleguen a territorio chileno.
 
Por otra parte, el año 2009 se efectuaron negociaciones entre los gobiernos de Bolivia y Chile sobre el Silala, cuyo producto fue el preacuerdo de aquel año que afortunadamente no se llegó a suscribir entre ambos Estados, pero que podría ser empleado por las partes del proceso judicial internacional del Silala.
 
Por ello, la actuación de responsabilidad con Bolivia sobre el tratamiento que se otorgó a este caso queda sobre el gobierno actual.
 
Siendo que Bolivia debe reclamar otros derechos hídricos arbitrariamente desviados por Chile, se deberá pedir en otra demanda el resarcimiento por la desviación del río Lauca, trasvasado por Chile desde 1962 y sobre lo cual nuestro país no efectuó reclamación formal en estrados internacionales.
 
Además, Bolivia debería plantear una demanda por los territorios, mar, islas e islotes comprendidos en el Paralelo 23 a 24 del territorio ocupado por Chile, puesto que estos no se encuentran comprendidos en el Tratado de "Paz y Amistad” de 1904, ni sus documentos complementarios,  siendo que el Acta Protocolizada de 15 de noviembre de 1904 no fue ratificada por Bolivia en la ley de 5 de febrero de 1905.
 
Esto es necesario que se defina por un proceso internacional y así se despeje cualquier pretensión de Chile y sus entusiastas mensajeros que actúan en Bolivia.
 
Todas estas son recomendaciones para que interponga una demanda en La Haya contra Chile: acceso soberano al mar, aguas del Silala y del Lauca, islas e islotes y otros aspectos fueron propuestos por Wilfredo Chávez y mi persona en el Proyecto de Demanda Marítima Boliviana que fue publicado desde el año 2000.
 
Empero, el Gobierno, si bien recogió la idea principal (demanda marítima), descuidó los demás puntos del proyecto de demanda y al presente, Bolivia, de poder haber sido demandante pasa a ser demandada por la cínica actitud de Chile que denota su mala fe.
 
Por otra parte, es necesario que el Gobierno boliviano tome nota de la necesidad de unificar a los bolivianos tras la égida de defensa de los derechos nacionales sobre el Silala, por ello debieran cesar las actitudes de exclusión de personas que tienen planteamientos distintos a los gubernamentales, como es el caso del ex vocero de la demanda marítima Carlos Mesa que fue cesado de sus labores por opinar de manera distinta a las consignas de Evo Morales en el referéndum de 21 de febrero de 2016.
 
No puede existir duda sobre que las aguas del manantial del Silala del sur del departamento de Potosí, así como los demás otros recursos hídricos que se encuentran en territorio boliviano son codiciados por la infinita angurria chilena, por ello es que estos recursos que la naturaleza ha otorgado a Bolivia deben ser defendidos con todo el esfuerzo nacional que corresponde.
 
El agua dulce en el planeta Tierra cada día es menos abundante y  en el mediano y largo plazo este recurso constituirá uno de los elementos más preciados de la humanidad.
 
Por otra parte, es necesario que se tome muy en cuenta la actitud chilena respecto a su ansia de apoderamiento de los recursos bolivianos, por ello en el caso que La Haya falle por el inicio de negociaciones de "buena fe” entre Bolivia y Chile  se debe estar alerta ante las pretensiones chilenas, puesto que para ese país la negociación constituye en absorber más territorio boliviano.
 
Se debe esperar de Chile propuestas como las de canje territorial, retomando las fallidas negociaciones de Charaña de 1975. Este aspecto también deberá ser considerado por las autoridades de nuestro país, puesto que ningún boliviano en su sano criterio estará dispuesto a ceder ni un centímetro más de territorio al usurpador.

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