El sobaco de la víbora

Los cocales sagrados

domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00
Machi Mirón

Hace unos días don Evo anunció un debate con sectores cocaleros del trópico de Cochabamba y los Yungas para el estudio de una nueva Ley que amplíe el cultivo legal de la coca a 20.000 hectáreas, siendo que –según la aún vigente Ley 1008– éstos no deben superar las 12.000 hectáreas en todo el país.                                        

Tal anuncio llegó tras conocerse el informe de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, según el cual  la erradicación de cocales en 2015 no había superado el 1% (de 20.400 a 20.200 hectáreas), lo que representaría la reducción más baja de los últimos 13 años.                       

El Ministro de Gobierno saludó los preocupantes números, asegurando que sólo faltaría una pizca para llegar a la meta fijada de 20.000 hectáreas, a lo que don Evo recordó que, al asumir su gobierno, los cocales superaban las 30.000 por lo que, podríamos deducir, la actual sería la cifra que el MAS soñaba.                     

Los cocaleros del trópico de Cochabamba dicen que la "industrialización” de la hoja sagrada (como mate, gaseosas, harina y otros) justifica el incremento del cultivo, aunque la mayor parte de la población ignore cuáles son los mercados donde se comercializan tales productos.

Es percepción general que tal producción es una estrategia para hacer suponer la necesidad de expandir el cultivo de la coca, el mismo Presidente habló de la instalación de un centro de investigación de la hoja de coca y un espacio de alto rendimiento para deportistas.                                   

Recordemos los vanos esfuerzos del gobierno para que Argentina legalice el consumo de la hoja de coca para así poder exportarla a ese país donde también acullican en algunas regiones. O la "sabia” sugerencia de don David Choquehuanca de imponer la hoja de coca en el desayuno escolar.

Por ello no extraña que los dirigentes cocaleros del trópico de Cochabamba aspiren que, de esa expansión, siete mil hectáreas beneficien a su región aunque es vox populi hace ya varias décadas, que alrededor del 90% de la producción de esa zona deriva a los mercados del narcotráfico.                                 

No olvidemos que en 2013 un estudio estableció que el consumo legal de coca sólo requiere la producción de 14.705 hectáreas. Un informe más reciente dice que, de 32.500 toneladas de coca producida en 2015, sólo 11.300 llegaron a los mercados legales. ¿El resto habrá ido a la fabricación de gaseosas?       

Siempre supuse que la abundancia de lo sagrado impajaritablemente deriva en una maldición. Eso veo con la hoja de coca cuyo próspero cultivo, por ejemplo, mató en Caranavi la rica producción de arroz, así como la del café que –según algunos expertos– podía ser el mejor del mundo. Pero, claro, cultivar coca hoy da mucha más platita.

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