Coyuntura

Enatex: ¿la coca o los textiles?

Laruta sostiene que el Gobierno del presidente Evo Morales tristemente prefirió la coca del Chapare a los textiles nacionales.
domingo, 17 de julio de 2016 · 00:00
Carlos Hugo Laruta Sociólogo y miembro de UN

 

Acaba de fallecer la Empresa Nacional de Textiles –Enatex, y ello tiene un significado más grande que conviene a los bolivianos saberlo.

 1. La "pequeña revolución industrial” boliviana.

Con las preferencias arancelarias del ATPDEA (vender en el extranjero sin pagar impuestos o con impuestos bajísimos), entre 2003 y 2008 casi Bolivia toda (El Alto, La Paz, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz), vivió una "pequeña revolución industrial” poco conocida, que generó una trama  manufacturera que logró exportar miles de prendas de altísima calidad (poleras, camisas, blusas, etc., de algodón y de fibra de camélidos) y generar miles de empleos directos para obreras y obreros bolivianos. Esta red tuvo una vida de corto tiempo y fue sobre todo textilera, aunque también se vendieron productos de cuero, joyería diversa y madera.

Tres pasos construyeron esa innovadora red: 1) las grandes empresas industriales formales (Ametex, ACEA y Maquibol) obtuvieron contratos con compradores en Estados Unidos; 2) ellas subcontrataron 45 empresas medianas con experiencia y capacidad de garantizar la provisión de textiles con la calidad requerida; 3) las 45 empresas medianas subcontrataron a su vez a 300 micro y pequeñas empresas (MyPES) manufactureras independientes (la mayoría de El Alto) cada una con un promedio de 10 operarios, para realizar labores específicas en la manufactura de determinados productos textiles. El país no había construido antes una red así.

La red fue afinando su funcionamiento. A las MyPEs llegaba la materia prima puntualmente, el pago por las prendas producidas y el capital de operaciones que les era esquivo con solo sus mercados fronterizos (Perú, Chile y Argentina). Las empresas medianas y las MyPEs estabilizaron cantidad y calidad de sus productos; toda la red generó empleos estables, en número creciente y cada vez más calificados; y, finalmente, los obreros obtuvieron salarios cada vez mejores en los tres tipos de empresas articuladas. Especial lugar tuvieron las productoras de tres asociaciones de 100 mujeres cada una, tejedoras manuales de prendas de alpaca, vicuña y oveja. Fue una trama en franca consolidación.

Al 2008  se generaron 4.555 empleos directos y más de 30.400 indirectos, sólo en el rubro textil. Más de 100 mil empleos estuvieron vinculados al ATPDEA. Los textiles por sí solos generaron 16.000 empleos, el mayor número de ellos en El Alto. Casi 100 mil empleos a nivel nacional estaban vinculados a esta red industrial manufacturera.

2. Pleitearse con el mejor mercado tiene consecuencias.

Bolivia vendió casi 19 millones de dólares en confecciones textiles a los Estados Unidos sólo el año 2007, mientras que dicho país importó desde el mundo aproximadamente 79.000 millones de dólares en textiles. Bolivia cubrió sólo el 0,02% de este requerimiento. Nuestras ventas podrían haber crecido más de 4.000 veces sin problemas. 

Los países competidores eran Perú, Vietnam, China y Bangladesh, y sus exportaciones crecieron después de 2008. Un ejemplo de las ventajas aprovechadas esos años es el de la ropa de algodón para mujeres y niñas; sin el ATPDEA eran 8% más caros que los de Bangladesh, 1% más caros que los de Vietnam, y con el ATPDEA eran 5% más baratos que los de Bangladesh y 20% más baratos que los textiles de Vietnam. 

Ecuador, Perú y Colombia, iniciaron acciones por separado para proyectar sus exportaciones de textiles. Perú negoció un tratado de libre comercio, aprobado por su Congreso y que  permanece aun con Ollanta Humala. En Bolivia, ya el 2007, inicios de la gestión del MAS, los textiles bolivianos apenas fueron la mitad de las exportaciones del 2003. Vendrían todavía días peores para la red.
  
3. Ametex y la red deambularon sin rumbo 

La red fue un efectivo mecanismo para producir productos no tradicionales, exportar  y reducir la pobreza en Bolivia. Para proyectar eso hacia adelante había que asegurar mercados externos preferenciales  y mantener viva a la red después de 2008. El gobierno de Evo Morales, tristemente, prefirió la coca del Chapare a los textiles nacionales, no negoció un nuevo acuerdo comercial inteligente  y se pleiteó con el mejor mercado que la red tenía ese momento. 

A partir de 2009 el Gobierno deambuló buscando soluciones donde no las había y la red manufacturera fue condenada a muerte. La principal empresa grande, Ametex,  a inicios de 2009 se deshizo de 1.300 obreros, las otras 45 empresas redujeron su producción y al menos 225 MyPEs (de las 300 iniciales) bajaron su producción desde octubre de 2008. Más de 4.500 empleos directos y 30.000 indirectos fueron afectados por la decisión de Evo Morales.

El 2009  se intentó reactivar las MyPEs con 100 millones de dólares de créditos del TCP-ALBA, operados por el BDP. El Gobierno intentó conseguir compradores como Brasil y Argentina, pero cerraron sus mercados y protegieron su industria. Luego pensó en Venezuela y Cuba, pero como las MyPES requieren un capital de operaciones estable y estos países se atrasaban o no pagaban finalmente, llevaron a las MyPEs a su colapso total. Desde 2009 muchas MyPEs sacaron créditos con bajo interés, pero ante la falta de mercados reales, usaron esa plata para importar ropa de China y ropa usada de Estados Unidos, y como ya eran insolventes se declararon en la clandestinidad, y no devolverán jamás los créditos que obtuvieron. 

Muchas MyPES desesperadas buscaron otra vez sus anteriores pequeños mercados fronterizos. Otras, migraron a países vecinos (Arequipa, por ejemplo) o desaparecieron sin dejar rastro, como Electrotex, en la Ceja de El Alto, que tenía 90 máquinas y dos galpones, uno de los cuales se convirtió en garaje de alquiler y el otro es un depósito abandonado. Las pocas MyPEs textileras que sobrevivieron saben que sus máquinas trabajan solo al 30% de su capacidad instalada.
 
4. Enatex: el fracaso de una visión de país  

Ametex nació en 1996 y fue la empresa textil más grande y de mejor tecnología de Bolivia. El Gobierno la compró en junio de 2012 y creó Enatex como "empresa estratégica” (que chistoso) dedicada a la producción de textiles. Y Enatex falleció el 2015, con certificado de defunción el 2016. Apenas vivió cuatro años. Enatex es el punto final del triste destino de la industria textil boliviana del siglo XXI, y su muerte señala que el Gobierno prefirió el viejo país de la coca, el gas y los minerales (país extractivista). 

Cuando cambie el gobierno en 2020, habrá que tener listo un "programa post-extractivista” para  atender inteligentemente el tema de la coca, que   fue el talón de Aquiles del ATPDEA, ocuparse seriamente de los bosques y áreas protegidas que nos dan aire, agua y sustento, y atender en las ciudades a la industria manufacturera que nos permita vender al precio más alto posible nuestros textiles, cuero, madera procesada y orfebrería a los mejores compradores del mundo. A partir del 2020 podremos cambiar la "matriz exportadora” y con ello superar el viejo país que nos dejó este gobierno.

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