Histroria

Los chicheños y la independencia argentina

El papel de la provincia Chichas y su capital, Tupiza, fue clave en la lucha por la independencia argentina y boliviana, sostiene el historiador.
domingo, 31 de julio de 2016 · 00:00
 Edgar Murillo Huarachi expresidente de la Sociedad Geográfica e Histórica de los Chichas.

 

Geográficamente, la provincia Chichas y su capital, Tupiza, en los tiempos de la Independencia eran un territorio estratégico, conectado al norte con Potosí, importante por su riqueza minera, y Charcas, capital de la Real Audiencia; al sur, integrado con el noroeste argentino en lo político y económico; al este, en contacto y afinidad política y cultural con Tarija; al oeste, con vías para alcanzar Atacama y las costas del Pacífico. Por esta situación privilegiada, el territorio chicheño era el nexo imprescindible y necesario entre el Alto Perú y las provincias argentinas.

Económicamente, representó un espacio bien dotado por tener gran cantidad de riqueza minera y agrícola, así como ser un paso importante para el movimiento comercial entre el norte y el sur. Debido a la influencia de la enorme producción minera regional y la de Potosí, se constituyó en un centro de interconexión económica como un eje de producción y redistribución de bienes. Esta notable disposición fue decisiva para tratar de mantener a Chichas bajo control y apoyar el sostenimiento de los combatientes en la Independencia.

Su población de herencia guerrera desde la prehistórica Nación Chicha era considerada valiente y patriota, pues abrigaba los mismos sentimientos de independencia que los otros pueblos del Alto Perú y Argentina. Por  comunión de pensamiento, su gente actuó  junto a los combatientes gauchos de Jujuy y Salta dirigidos por Martín Güemes, los montoneros de Francisco Uriondo y Moto Méndez de Tarija y los guerrilleros de Vicente Camargo en Cinti. En momentos propicios intervino en la guerra con identidad propia al formar la mentada Caballería Chicheña, cuyo primer jefe se considera que fue el chicheño Pedro Arraya.

Políticamente, creado el Virreinato de La Plata en 1776, con sede en Buenos Aires y dividido en ocho intendencias, la provincia Chichas quedó bajo la dependencia de la Intendencia de Potosí. Sin embargo, a los pocos años, por efecto de las Cédulas Reales de 1807 y 1811, las provincias de Tarija y Chichas son agregadas a la Intendencia de Salta, lo cual implica que durante la Independencia ambos territorios estaban bajo la jurisdicción de Buenos Aires y particularmente de Salta, que ejerce poder político y militar sobre estas regiones.

Primer y último triunfo

Es en este escenario donde en Salta, Jujuy, Tarija y Chichas se organizan fuerzas patriotas, unas veces en forma coordinada y otras en forma liberal, que operan tratando de expulsar a los ejércitos realistas. 

Son múltiples los hechos que se sucedieron en los Chichas, aunque los más trascendentales fueron la Batalla de Suipacha, victoria conseguida el 7 de noviembre de 1810 al mando de Balcarce, Güemes, Larrea y Arraya, que lograron la llamada Primera Gloria por la causa independentista; luego, la "Caballería Chicheña”  acompaña a Belgrano en el Éxodo de Jujuy, la Batalla de Tucumán, la Batalla de Salta y los combates de Vilcapugio y Ayohuma. La larga lucha en Chichas culmina en la Batalla de Tumusla el 1 de abril de 1825, un triunfo dirigido por el coronel Carlos Medinaceli. En consecuencia, en el Alto Perú, es en Chichas donde se obtienen el primer y último triunfo por la Independencia, hasta que Bolivia proclama su autonomía el 6 de agosto de 1825.  

En esta disposición, se destaca la Villa de Tupiza que por sus excelentes condiciones naturales, sociales y culturales había sido escogida como Capital de los Chichas, y por cuyos atributos durante la Independencia tanto españoles como patriotas pusieron empeño para tratar de mantenerla bajo su control y la convirtieron, a su turno, en un espacio vital a objeto de sus campañas militares. 

Tupiza, por su jerarquía, tenía el mismo nivel que otras ciudades de Charcas, razón por la cual durante la Independencia recibió las visitas expresas de prominentes patriotas, entre las cuales se distinguió, al inicio, la presencia de Bernardo Monteagudo que desde Tupiza, en el sur, propaló las ideas libertarias de la revolución de Chuquisaca. En plena guerra y afanes patriotas, es asiento logístico de Güemes, Balcarce, Belgrano, Larrea, Uriondo, Medinaceli, Pérez de Urdininea, Álvarez de Arenales y otros.

En este contexto, es digno recordar las palabras de elogio expresadas por el coronel Antonio Gonzáles Balcarce sobre Tupiza y sus condiciones ideológicas y espíritu patriota: "Aquel pueblo patriota abrigaba los mismos sentimientos de independencia que sus demás hermanos”. Además, la Junta de Buenos Aires por ser Tupiza el símbolo histórico de la Batalla de Suipacha la distingue con un escudo que registra en seis líneas: "La Patria a los vencedores de Tupiza” por decreto del 28 de noviembre de 1810.

Los diputados chicheños

Por la importancia de la provincia Chichas y su capital, Tupiza, así como por ser parte de la Gobernación de Salta, conforme instrucciones, Chichas fue convocada al Congreso de Tucumán, cuyo principal objetivo era consolidar la unión y la independencia de todas las provincias del Virreinato del Río de La Plata; hoy, ese evento es cuna y génesis autonómica de la nación argentina. 

La representación altoperuana en el Congreso de aquel 9 de julio de 1816 estuvo conformada por José Mariano Serrano, José Severo Malavia y Mariano Sánchez Loria como diputados por Charcas; Pedro B. Carrasco, por Cochabamba; Mariano Ignacio Rivera, por Mizque; y José Andrés Pacheco de Melo, por Chichas. También por Chichas fue elegido Juan José Fernández Campero, quien no se incorporó al Congreso porque consideró que era más importante su servicio a la Patria en el campo militar. 

La elección de los diputados por Chichas se llevó a cabo en la Villa de Tupiza el 17 de octubre de 1815 y cuya acreditación ante un escribano público fue oficializada por don José Montellano, que fue acompañado a nombre de la Asamblea Electoral de Tupiza por su presidente, el licenciado Juan de Dios Aparicio, y sus vocales, el teniente coronel Clemente Mariano Vidaurre y el comandante Gaspar Aramayo. 

Conforme formalidades prescritas para el nombramiento de diputados, el acta poder redactada a favor de los elegidos, para ser presentada al Congreso, en su parte principal dice:

"Que por la presente dan poder amplio, bastante, y cual se requiere para más valer, a los expresados señores doctor José Andrés Pacheco de Melo y coronel Juan José Fernández Campero, para que a nombre de la referida Villa de Tupiza, y su comprehensión, y representando como sus diputados los derechos, fueros, y privilegios que les corresponde, se presenten e incorporen en el Congreso General de las Provincias Unidas del Río de la Plata cada uno por (ilegible) peñar y cumplir las altas funciones (ilegible) arreglo a las instrucciones que se les comunicare puedan tratar, acordar, y resolver cuanto entendieren útil y conveniente a beneficio de la Nación y del pueblo que representan”.

"Obligándose los señores otorgantes, por sí mismos, y a nombre de todos los vecinos de dicha villa de Tupiza y su jurisdicción, en uso de las facultades que como a tales electores les compete, a tener por válido y firme, obedecer y exactamente cumplir con todo cuanto dichos señores diputados hicieren y resolvieren”.

Este testimonio o acta poder fue refrendado en mayo de 1816 ante Félix Ignacio Molina, escribano público y de comercio del Gobierno de la Intendencia de Salta; firmaron como testigos don José Antonio César y don Manuel Grande.

Sus funciones

Los diputados electos depositarios de la voluntad de los Chichas y Tupiza eran hombres que reflejaban los requisitos que exigía la convocatoria al Congreso de Tucumán. Supieron destacarse en su tierra, en el campo religioso, militar, social y en el político, por defender las ideas de patria, justicia y libertad. 

En el acto central y más trascendental del Congreso el 9 de julio de 1816, uno de ellos, José Andrés de Pacheco de Melo, firmó el Acta de Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, mientras que el otro, Juan José Fernández Campero, se privó de estar presente por cumplir órdenes de Martín Güemes en pos de la unidad y defensa de la patria.

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