El sobaco de la víbora

Prohibido estacionar

domingo, 31 de julio de 2016 · 00:00
Machi Mirón

 Muchos paceños nos alegramos al saber que el municipio emprendería una campaña cuyos objetivos buscan enraizar ciertos conceptos básicos de las normas de estacionamiento en propietarios de vehículos, lo que beneficiará la convivencia de quienes habitamos esta ciudad.                                              

No es la primera vez que un gobierno municipal emprende este trabajo, incluso hace algunas décadas, instalaron parquímetros en las calles más transitadas, para que quienes requieran estacionar allí depositen unas monedas que les dé derechos para utilizar aquel espacio.                          

En todos los casos, esos buenos propósitos terminaron diluyéndose en el olvido lo que lleva a preguntarnos si las actuales autoridades municipales tienen idea del costo, incluso político, que significa emprender este tipo de campañas cuya meta apunta a una mejor cultura urbana.                        

Estas complicaciones las sentimos ni bien comenzó la tarea municipal pues pareciera que algunos bolivianos cargamos el concepto que al transgredir normas naturales de convivencia humana no violamos ninguna ley, al contrario, sólo imponemos nuestros derechos como ciudadanos.  

Esto lo vemos cuando un grupo de vecinos que celebran la fiesta del santo de su zona, salen a danzar y beber a las calles del barrio durante varios días, sin importarles cuánto están complicando la vida de los otros vecinos, aquellos que no tienen otro camino que buscar un sustento para su familia.                                   

Es más, parece que cuando quien es llamado a ocupar algún alto cargo como autoridad de un área en derechos ciudadanos supone que al asumir su cargo su primera tarea debe ser transgredir las normas que él debe obligar a cumplir a los demás, y las otras leyes también. 

En el caso de los estacionamientos, es común ver vehículos oficiales varados en el centro histérico –perdón, histórico– de la ciudad, generando embrollos de tránsito dignos de una pesadilla. Y eso lo vemos allí donde funciona cualquier ministerio, la Vicepresidencia e incluso, alguna oficina policial.                             

Si algo sorprendió, tras la iniciativa municipal de normar los estacionamientos en la ciudad, es la reacción de un alto jefe de Tránsito, quien anunció un juicio contra el Municipio, por "usurpación de funciones”. ¡Uh carah! Cualquiera supondría que tal dependencia policial, se sumaría a esa campaña edil.       

Ergo, la primera pregunta sería ¿si es la única dependencia que debe hacer cumplir las normas básicas del tráfico urbano, por qué Tránsito no encaró antes esta tarea? Tal pregunta nos llevaría a respuestas un tanto escabrosas, por lo que sólo queda recordar que, más allá de los cobros por diversos rubros, Tránsito es una dependencia invisible en el problema del transporte urbano.

 
 

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