Histroria

Pedro Domingo Murillo y Túpac Katari

Mamani dice que es escalofriante ver cómo los aymaras realizan actos en honor a Pedro Domingo Murillo, cuándo los documentos históricos hablan de que su histórico líder habría sido posiblemente asesinado por él.
domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00
Pablo Mamani Ramírez sociólogo
 
 Pedro Domingo Murillo no sólo  no firmó la Proclama de la Junta Tuitiva en 1809, sino que posiblemente habría sido parte de la decapitación del caudillo Julián Túpac Katari, máximo líder del levantamiento aymara de 1780-81 en La Paz. 

En 1997 se produjo una gran polémica por el libro de Javier Mendoza titulado La Mesa Coja, en la que el autor sostiene que la Proclama de la Junta Tuitiva no existió. Luego, en 2015, Rafael Archondo a través del artículo: "La Junta Tuitiva no firmó la proclama de 1809”, hace un repaso histórico a la luz de La mesa coja mediante la revisión de los periódicos de aquel tiempo, de cómo se había inventado la susodicha Proclama, que inicialmente circuló como un pasquín sin firma de los sublevados del 16 de julio; y que después de cerca de 90 años se hace aparecer las firmas de los protomártires pero con graves contradicciones; lo que finalmente devela que esto era un invento. 

Hace 15 años, el escritor aymara Waskar Chukiwanka escribió un artículo titulado "Pedro Domingo Murillo: asesino de Tupaj Katari” (Revista, La voz del Cóndor, No. 5, 2001). Tesis que fue ampliada y repetida en un capítulo del libro: "La wiphala guerrera…” (2004) del mismo autor, publicada por el Fondo Editorial de los Diputados. 

En La voz del Cóndor, el autor sostuvo que  "Pedro Domingo Murillo fue enemigo de los indígenas y durante el levantamiento del mallku Tupaj Katari y la T’alla Bartolina Sisa defendió militarmente a los españoles en contra de las huestes de Katari” (2001:8). Después otros jóvenes aymaras trataron de amplificar esta tesis. 

De inicio, estos datos son desconcertantes porque contradicen a los grandes discursos y los desfiles que la gente realiza cada 16 de julio. Incluso es escalofriante ver cómo los aymaras realizan dichos actos en honor a Pedro Domingo Murillo, cuándo los documentos históricos hablan de que su histórico líder habría sido posiblemente asesinado por él. Para comprobar lo anterior, un día de julio me dirigí desde la ciudad de El Alto, donde estaba uno de los cuarteles de Katari y Sisa en el cerco a La Paz, a una de las bibliotecas del municipio de esta ciudad.
 
Personalmente no había visto los documentos a los que hacía referencia Waskar Chukiwanka. 

Solicité el libro titulado Documentos para la historia de la revolución de 1809, Vol. II, publicado por la Alcaldía de la ciudad de La Paz en 1954. Son documentos del Archivo de la Nación de Buenos Aires, ahora recopilados por Carlos Ponce Sanginés y Raúl Alfredo García. Dichos documentos están publicados en el contexto de la creación de la Biblioteca Paceña bajo la Ordenanza y firma del Alcalde de entonces.

Dichos datos están contextualizados con la existencia de un conjunto de documentos donde Murillo trata de demostrar al brigadier José M. Goyeneche, que vino desde Cusco para sofocar el alzamiento, como  fiel vasallo del rey. Para ello expone certificados y testimonios de sus exjefes militares españoles y otros; varios de ellos debidamente juramentados ante la autoridad y las leyes españolas. El argumento central es que él había defendido la ciudad sitiada por los aymaras en 1780 hasta romper el cerco al lado del ejército auxiliar de José de Resequien, venido desde Buenos Aires en apoyo a los españoles. Ese es el contexto donde se devela la participación de Pedro D. Murillo en favor de la corona española y en contra de los aymaras. 

¿Qué documentos y quiénes expresan lo dicho arriba? Aquí exponemos sólo tres datos de los varios existentes. Se respeta la escritura de aquel tiempo según los documentos revisados. Uno de los declarantes, Juan Basilio Catacora  Heredia, sobre la participación de Murillo en defensa de La Paz sitiada afirma: "Que habiendo venido en el Real servicio en la expedición, a descitiar esta Ciudad bajo del Comando del Señor Comandante Gral. don José de Resequin le consta, que don Pedro Murillo vino en  expedición con el empleo de Ayudante maior de todo el exercito…desempeñando con honor actividad, y eficacia este cargo…Comisiones que las puntualiso, con el honor digno de su empleo continuando hasta que se ordenó el retiro del campo delas peñas después de haberse decapitado al Caudillo Julian Tupacatari lo que es Publico y notorio…” (sic/ pag. 396-397). 

Se lee que para esa fecha Murillo tenía 25 años. Lo cual deja evidencia que Murillo fue parte de la muerte de Julián Apaza en la localidad de Peñas. Esto es un dato no tratado por los historiadores del levantamiento aymara en la región de La Paz de 1780-81. 

Para corroborar el dato anterior, Protasio de Armentia, teniente coronel del Ejército, certifica: "Me consta que Don Pedro Murillo (haviendose retirado dela Expedicioin delas peñas del auxilio que vino baxo del Comando del Señor Don Jose de Resequin en calidad de oficial) voluntariamente paso a servir la Expedicion que verifico el Señor Comandante Don Sebastian de Segurola, sirviendo de Capitan á doscientos hombres…voluntarios…”
 
(sic/pag. 398-399). Con ello no hay duda de que Pedro Domingo Murillo fue parte de aquel sangriento hecho. 
Murillo como teniente de capitán ha sido también parte de la represión en los Yungas de La Paz, territorio aymara levantado bajo el liderazgo de Gregorio Sui,  y José Ramón de Loayza, capitán y comandante de los Yungas. Lo dicho se certifica, el 18 de marzo de 1803. "En cumplimiento delo mandado enel decreto antecedente Certifico enquanto puedo, y ha lugar en derecho alos Señores que la presente vieren, que Don Pedro Murillo, enlas tropas que seformaron enel Pueblo de Yrupana Provincia de Yungas fué colocado de Theniente de Capitan enla primera Comapañia de Fusileros dela que yo fui Capitan…como para la conducción de todas las familias Españolas al Valle de Cochabamba, por la escases de viveres y la general conmocion sin arbitrio de socorro ni otra esperanza, quedo hecho cargo el yndicado D.n Pedro Murillo dela misma compañía defusileros…” (sic/pag. 390-291). Es decir, Murillo tuvo una activa participación en aquella región para batir a "los enemigos y abrir paso…” a familias españolas y conducirlos a Cochabamba. 

En 1803 el propio Murillo declara haber participado de aquellos hechos tanto en el altiplano como en los Yungas, siendo carcelero de Katari, y haber capturado a los Quispes: "Eneste Campo delas Peñas seg.n los papeles presentados logre la satisfacc.ion de ser uno delos comisionados para el Prendimiento de los Quispes y demás Coroneles, estar al reparo delas guardias en la Pricion de Catari…” (sic/pag.400-401). 

Este es un caso muy poco conocido. Es la historia de Pedro Domingo Murillo y Salazar (ese es el nombre completo) y de Julián Apaza-Tupac Katari que para hoy se convierte en una tragedia histórica. El uno, Murillo, tiene el hecho de haber defendido a los españoles del cerco aymara a la ciudad de La Paz y ser parte de la muerte de Katari para luego morir trágicamente después de 29 años en manos de los propios españoles. Y el otro, Tupac Katari, el haber muerto por las acciones militares de Murillo por el hecho de emancipar a su pueblo aymara del yugo español. Antes y después de las Reformas Borbónicas, los ayllus y markas de esta región y de Chayanta de Tomas Katari o Tugasuka del actual Perú, eran sometidos a las oprobiosas instituciones coloniales como los corregimientos, el sistema de repartos, la mita, y otros que los sojuzgaba en sus propios territorios.

Murillo murió en la horca en enero de 1810 en un faro en la actual Plaza Murillo, aquel que había defendido antes, y Tupac Katari murió descuartizado en Peñas por sublevarse justamente en contra de esos españoles que  asesinan a Pedro Domingo Murillo. Esta es la tragedia que no se ha contado ampliamente en la historia política entre criollos y aymaras.

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