Vuelan las plumas

Esa prodigiosa cantera llamada Neruda

Lavin comenta una nueva película sobre un episodio de la vida del vate chileno.
domingo, 14 de agosto de 2016 · 00:00
Vivian Lavín periodista chilena

 

 

La aparición del logo animado y la clásica música de la Twentieth Century Fox antes del inicio de la película Neruda de los hermanos Larraín dan cuenta que se trata de un proyección muy excepcional de las que estamos acostumbrados por estas latitudes. Y aunque la alianza con este gigante hollywoodense sólo se limita a la distribución del filme, ya lo pone en una posición inestimable para que pueda ser vista en múltiples salas en todo el mundo.

Neruda es una película basada en uno de los momentos más dramáticos  de la vida del premio Nobel de Literatura Pablo Neruda y ha sido novelada y ampliamente visitada por las circunstancias y el contexto histórico en que se desarrolla, a saber, durante el gobierno de Gabriel Gonzalez Videla y su Ley de Defensa de la Democracia de fines de los 40, cuando dejó al Partido Comunista fuera de la ley. Aquél presidente radical que llegó al poder en el año 1946 gracias al apoyo de quienes luego perseguiría, confinándolos en campos de concentración en Pisagua o matándolos, es una figura a quien primero Pablo Neruda le dedicó bellos poemas y luego los peores, denostándolo debido a su traición.

Pablo Neruda era entonces senador de la República y luego de publicar un ácido discurso llamado Yo acuso en contra del mandatario en un diario venezolano, y luego vocearlo a toda voz en el Congreso, pasó a ser el enemigo principal del mandatario y sobre quien se desarrolló una pesquisa del tipo novela policial, las mismas que tanto gustaban leer a Neruda.

Este hecho fue el que permitió al dramaturgo y guionista Guillermo Calderón ficcionar sobre lo que sucedió con Neruda a partir de la orden de su arresto, vivo o muerto, como se comunicaba, y hasta su salida por un paso cordillerano del sur de Chile bajo la identidad de un ornitólogo, lo que le permitió tener una aparición triunfal en París en el marco del Congreso de artistas e intelectuales convocado por Pablo Picasso. La base histórica tiene todos los elementos para hacer de ella un festín y Calderón los aprovechó, creando un relato en primera persona de un personaje real, como es el detective Óscar Peluchonneau y su ineficaz acecho en torno a Neruda.

Ya sabemos que Víctor Pey, el ingeniero catalán designado por el Partido Comunista como el hombre que diseñó el gran escape por el sur de Chile, está disconforme con la película por considerar que se aleja mucho de la realidad. Sin embargo, se trata de un filme, no de un documental y, por lo mismo, el Neruda que interpreta el actor Luis Gnecco es un personaje que puede sorprender pero también convencer. Es la Hormiguita, como llamaba Pablo Neruda a su mujer de entonces Delia del Carril, quien lo define de esta manera: "A Neruda le gusta el sexo, el crimen y la violencia”, una tríada explosiva que estalla en escenas de corte erótico, por ejemplo, poco habituales de ese retrato tan pétreo que se ha ido forjando de la persona del Nobel.

El antagonista es el mexicano Gael García en su rol del detective Peluchonneau, un personaje que reclama durante todo el filme su derecho a existir, hasta que termina por decir "Yo era de papel, ahora soy de sangre”. Así se aprecia que uno de los méritos de esta película es un guión escrito por una de las más destacadas plumas de la escena dramática chilena, como es el escritor de Neva y Clase, quien estructuró un relato de más de 190 páginas sobre las cuales el director Pablo Larraín debió ir seleccionando casi al mismo tiempo que se iba grabando la locución, un proceso creativo caudaloso en la palabra, como ya conocemos a Calderón, y que consolidó a una dupla creativa que de seguro en poco tiempo más nos sorprenderán con otra producción.

El elenco de esta película tiene a muy destacados actores chilenos, y gratifica verlos en su gran mayoría en pequeños y casi invisibles roles, lo que da cuenta de la confianza que hay en Larraín y en el deseo de ser parte de una película que ya ha recogido muy buenos comentarios de la crítica especializada, como que también gozará de una vida más larga que las salas chilenas y una extensa y no vista hasta ahora en el cine chileno, peregrinación internacional.

Lo que no deja de llamar la atención es que en el año 2014 se estrenó otra película sobre este mismo episodio de la vida del Nobel y que se llamó exactamente igual: Neruda. La versión que hiciera el director Manuel Basoalto profundiza en los datos históricos como en la biografía del vate, para entender muchas de las claves de su poesía. Basoalto trabajó este guión de la mano del Premio Nacional José Miguel Varas, quien también lo había novelado, y optó por un Neruda más serio y político en la actuación de Pepe Secall. Una película de buena factura y que vale la pena ver a la luz de esta nueva visita que hacen los Larraín. Porque, ya sabemos,  Neruda es una maravillosa cantera que alcanza para todos.

 

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