Matasuegra

Una escuela que asusta

Mediante la Escuela Antiimperialista, el maniqueísmo puede adquirir una dimensión muy peligrosa, que podrá determinar quién es el enemigo y cómo hay que aniquilarlo, dice Camacho.
domingo, 28 de agosto de 2016 · 00:00
Willy Camacho escritor
 
I. El 17 de agosto, el presidente Morales inauguró la Escuela Antiimperialista Juan José Torres. En cierto momento de su discurso, el Presidente dijo que "esta escuela es un compromiso político y ético con el país, con la región y con el mundo, porque no sólo es justo, sino moralmente necesario vivir en condiciones de igualdad, de dignidad, hermandad y en complementariedad”.
 
Asimismo, explicó que en la escuela no sólo se admitiría militares, sino también dirigentes sociales, porque, según don Evo, "la Fuerzas Armadas y movimientos sociales son una sola yunta para defender la patria”.

Con una visión más global, el Presidente amplió la apuesta e invitó a los movimientos sociales de la "patria grande” (de América) a sumarse al esfuerzo boliviano, a fin de garantizar la soberanía del continente. Además, señaló que "debemos cambiar la matriz económica del planeta; el capitalismo es la matriz de la muerte porque daña al ecosistema planetario”. Por lo tanto, con esta escuela se pone la piedra fundamental para empezar a formar un gran bloque hegemónico regional,  que luche para que no exista imperialismo en el mundo. Así de ambicioso es el proyecto de don Evo.

II. Días después del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush, entonces presidente de los Estados Unidos, anunció que su país buscaría a los responsables de los atentados terroristas para aniquilarlos donde sea que estuviesen escondidos, y pidió el apoyo de las naciones libres del mundo con una sutil amenaza: quienes no están con nosotros están en nuestra contra. Ese es, precisamente, uno de los principios del imperialismo, reducir la realidad mediante un pensamiento maniqueo que define al imperio como lo bueno y al resto como lo malo. O estás con el imperio o eres su enemigo.

Paradójicamente, los movimientos sociales aplican ese mismo principio: cuando los gremiales salen a marchar éstos agreden y saquean los puestos de venta de los afiliados que no se hayan sumado a la protesta; cuando los transportistas determinan paros, salen a las calles para azotar a los choferes que siguen trabajando... Sobran los ejemplos que demuestran la lógica imperialista con que actúan los movimientos sociales; el disenso no está permitido, si no acatas lo que deciden los dirigentes, quiere decir que estás en contra de tu sector, y te tratan como enemigo, ni más ni menos.

III. Pocos días antes de la inauguración de la Escuela Antiimperialista (E.A.), el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, se refirió a las críticas de los opositores  diciendo que a ellos "les molesta y les duele la posibilidad de que seamos soberanos e independientes. No nos extraña, siempre han sido así, llunkus del imperio”. Otra vez el maniqueísmo: el proyecto masista representa el bien, lo demás representa el mal. Oponerse o criticar cualquier acción del actual gobierno implica, para los oficialistas, ser cómplice del enemigo (el imperio), no hay puntos medios, no hay otra verdad posible.

Fuera de eso, hasta ahora nadie ha explicado (con argumentos lógicos) cómo dicha escuela contribuirá a consolidar nuestra soberanía e independencia. En todo caso, me parece que su objetivo es consolidar y concretar la lógica imperialista del MAS, pues, de acuerdo al ministro Ferreira, en la E.A. habrá un programa de doctrina militar orientado a identificar los enemigos del país, y añadió que Bolivia siempre ha tenido como enemigos naturales a los imperios. Es decir que el enemigo ya está plenamente identificado, de modo que falta identificar a sus aliados (sus "llunkus”) para combatirlos como se merecen. 

Los estudiantes de la E.A. cursarán módulos como "Teoría del imperialismo” y "Geopolítica del imperialismo”, entre otros, y lo grave es que graduarse de esta escuela será condición para que los tenientes puedan ascender de grado, según una disposición del Capitán General de las Fuerzas Armadas (don Evo Morales, obviamente). En otras palabras, se formarán agentes de inteligencia que sabrán aplicar todas las artimañas del imperialismo.

IV. En el Foro de la Izquierda, realizado en Nueva York en 2013, el vicepresidente Álvaro García Linera presentó su "Nueve tesis sobre el capitalismo”. La última de estas indica que detrás del capitalismo planetario existe, como potencia, el poderío latente de un comunitarismo técnico, organizativo y moral de las naciones y clases subalternas. "Para que esa potencia devenga en insurgencia social se requiere un largo y sistemático activismo molecular con voluntad de poder, capaz de tejer voluntades crecientes y materialmente sustentadas de luchas por el poder, primero nacionales, luego continentales y finalmente planetarias, que gatillen el cúmulo de fuerzas comunitarias constreñidas y ahogadas por el capitalismo. Al final, la comunidad real será universal o no será nada”.

Entonces, el ambicioso proyecto del presidente Morales (acabar con el imperialismo en el mundo) se basa en las teorías del vicepresidente (globalizar el comunitarismo y, al mismo tiempo, erradicar el capitalismo), y la E.A. es el punto de partida para hacerlas realidad. Sin embargo, tal proyecto implica una lógica imperialista, ya que el fin es establecer una hegemonía política y económica en todo el planeta, sin excepciones ("será universal o no será nada”).

Un proyecto de tal envergadura necesita ser sometido a pruebas, y qué mejor que en un escenario plenamente controlado. En tal sentido, me temo que la E.A. apunta a formar cuadros que sean capaces de "eliminar” al enemigo imperialista en Bolivia (opositores o gente que critica al gobierno de Morales), para luego compartir el know-how con los aliados políticos de otros países.

V. Más allá de que el proyecto de Morales y García Linera pueda ser considerado delirante, de que su discurso antiimperialista encubra una lógica opuesta (paradójica y siniestramente imperialista), e incluso más allá de que usen el dinero de todos los bolivianos para poner en práctica su plan, lo que en verdad me preocupa es que, mediante la Escuela Antiimperialista, el maniqueísmo puede adquirir una dimensión muy peligrosa, pues habrá militares y civiles adiestrados  y oficialmente certificados para determinar quién es el enemigo y cómo hay que aniquilarlo. Y no sólo me preocupa; sinceramente, me asusta.


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