El sobaco de la víbora

Una realidad contaminada

domingo, 28 de agosto de 2016 · 00:00
Machi Mirón

La humareda que cubría la ciudad el pasado viernes 19 trajo a mi memoria la imagen que guardo desde mi niñez (¡uuuuhhhh!) por causa del espeso humo –fruto de las fogatas de San Juan– que cada 24 de junio impedía que veamos la luz del sol, algo que me causaba una honda depresión.                                                

Mas el humo del viernes no fue causado por fogata alguna, sino por el incendio de un edificio en el barrio Huyustus donde se atiborraba mercadería de material inflamable, que se prolongó casi 15 horas, mostrando que ninguno de los inmuebles que se apilan en esa zona cuenta ni siquiera con un extinguidor.                                  

Ese paisaje de la "ciudad maravilla” también me recordó la obra que, hace unos cuatro años expuso en el Museo Nacional de Arte, la pintora Ejtih Stih, en una extraordinaria muestra cuyo tema eran los efectos del chaqueo que año tras año devastan nuestros bosques y contaminan las ciudades.

La muestra la integraban cuadros cuya característica eran paisajes signados por el gris, el blanco y negro, evidenciando la ausencia del color y la figura humana, dos elementos que caracterizan la obra de Ejtih. Eran imágenes lacerantes que destacan el gran papel testimonial que conlleva el arte.  

A través de los años, el chaqueo se ha ido arraigando en el trabajo de los agricultores, como técnica de limpieza de los campos de cultivo previos a la siembra que comienza en agosto de cada año. Es un sistema que hace unos años no era tan recurrente.                                            

El uso del chaqueo –más práctico y económico para el agricultor– se complicó conforme se expandía a espacios donde la vegetación es mayor, especialmente en zonas cercanas al trópico pues, con la ayuda de los vientos de la época, las llamas se expanden con facilidad.       

Es por ello que, en esta época el paisaje de las ciudades se torna similar, o peor, al que tuvimos en La Paz a causa del incendio en la zona Huyustus, prueba de ello es lo que sucede en Santa Cruz, con niveles de contaminación alarmantes, tanto que el fuego ya llegó a poblaciones rurales.                                

Pero esa región no es la excepción, en el Beni por ejemplo se contaron hasta 5.000 focos de incendio, problema que además se complica con la sequía que azota esas poblaciones y que, según pronósticos, se prolongará hasta octubre. El problema además llegó a Cochabamba, Potosí y norte de La Paz.     

Esta situación, cuya raíz es la expansión del chaqueo, muestra que –más allá de los discursos de don Evo, reverenciando a la Pachamama– la realidad ambiental que vivimos va en picada, más cuando no percibimos planes del Estado plurinominal que busquen paliar el creciente daño.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

61
1

Comentarios

Otras Noticias