Crónica

La cruzada patriótica de Choquehuanca

La visita que realizó el Canciller junto a una comitiva no dejó indiferente a nadie. Autoridades, políticos, periodistas y público en general estuvieron pendientes del ministro de Evo.
domingo, 7 de agosto de 2016 · 00:00
Isabel Mercado  periodista
 
 Pareciera que mientras más lo busca, menos lo logra. Ya sea porque su extrema sencillez no suele ser bien entendida, o porque sus declaraciones más sinceras producen un efecto "escandaloso” cuando los medios las reproducen. O, finalmente, porque a pesar de ser el jefe de la diplomacia boliviana, lo políticamente correcto no es su prioridad.

Como sea, lo que dice y hace el canciller David Choquehuanca no pasa desapercibido. Recientemente, una visita "de inspección” al puerto chileno de Arica fue casi un conflicto bilateral, con consecuencias que siguen dando qué hablar. "Que sepa el mundo de la violación que estamos sufriendo  los bolivianos al libre tránsito (...) si esto pasa con nosotros, ¿qué será con nuestros transportistas?”.

La presencia del canciller Choquehuanca pudo quedar en una visita regular, "en son de hermandad (...) atendiendo a los reclamos de nuestros compatriotas del sector del transporte pesado”, pero fue recibida por la cancillería chilena como "una descortesía flagrante”.

Lo cierto es que lo ocurrido en el puerto de Arica, no fue sino la expresión de una tensión y un malestar compartido y evidente.

"No es la primera vez que vamos. Hubo otras oportunidades en que han viajado delegaciones de bolivianos y no han tenido ningún problema. No teníamos que hacer ningún trámite adicional. Dentro de la Aduana tenemos nuestra ASPB (Administración de Servicios Portuarios Bolivia); tenemos jurisdicción sobre la ASPB. ¿Quién paga a la ASPB? Nosotros. La ASPB funciona bajo las leyes bolivianas, no bajo las leyes de Chile. ¿Cómo puede decir el Canciller (de Chile) que nosotros no tenemos jurisdicción en ese lugar”, preguntaba Choquehuanca en una larga entrevista concedida a Página Siete, en la que sostuvo que cuando ve el Lauca (desviado por obrasciviles) le hierve la sangre”.

La entrevista ocasionó una respuesta molesta del canciller de Chile, Heraldo Muñoz, quien señaló con esas palabras Choquehuanca hacía "apología de la violencia”.

Crónica de una visita anunciada

La mañana del lunes 18 de julio, cerca de las 9:00 horas, el canciller David Choquehuanca, junto a una comitiva de alto nivel (más de 50 personas) conformada por los presidentes de las cámaras de senadores y diputados y otros asambleístas,  intentó ingresar al puerto de Arica. La autorización le fue negada, y sólo pudo hacerlo en un segundo turno de visitas, a las 15:30 horas, después de seis y más horas de espera, con un grupo reducido a la mitad y en medio de varios impasses. "Cuando estábamos a punto de entrar, el responsable del puerto nos indica que no podemos entrar por orden de la Cancillería (...) Mientras esperábamos, escuchamos una conferencia de prensa del canciller Muñoz en la que decía que ellos no tenían ninguna responsabilidad y que quien decidía si entrábamos o no eran los administradores del puerto. En ese momento llamamos al administrador del puerto y le dijimos: ‘Mire la conferencia de prensa del canciller Muñoz  dijo que ellos no tienen nada que ver, que si entramos o no es cosa del puerto, ¿quién miente aquí?’”. 

Finalmente, luego de otra larga espera, la delegación encabezada por Choquehuanca empieza la deseada inspección, luego de la cual concluye que "Chile ha convertido el libre tránsito en negocio”, y que "vulnera sistemática y continuamente sus obligaciones con Bolivia”. 
La reacción de crítica a su visita no sólo fue dura en medios chilenos -donde hubo desde comentarios irónicos hasta racistas-, sino que muchos analistas bolivianos vieron un error en la decisión de inspeccionar el puerto chileno y complicar la relación entre ambos países en un momento poco propicio. 
El periódico chileno El Mercurio cita a varios columnistas bolivianos y afirma que la visita de Choquehuanca "colmó la paciencia de La Moneda” y sugiere que a ello obedece "el giro en el discurso oficial que hoy busca diálogo” (Las críticas internas en Bolivia a la visita de Choquehuanca a Chile, domingo 31 de julio de 2016), concluyendo que "en el Gobierno ya no se confía en las intenciones de Bolivia y no se le darán más oportunidades de montar más show comunicacionales”.

Antofagasta,  a voz en cuello

Sin embargo, David Choquehuanca, no parece tener otra estrategia que la de ser fiel a sí mismo. Después de haber causado casi un terremoto diplomático en Arica, el canciller y su comitiva, sin seguridad ni protocolos, se fue hasta Antofagasta. Las largas horas de viaje y espera, fueron recompensadas con el paisaje marino que lo recibió al amanecer. 

"Llegamos a Antofagasta, a las 7 de la mañana y media, vimos el mar y de pronto se me viene a la cabeza y canto: "Antofagasta, tierra hermosa”. Luego llegamos a Portezuelo y verificamos ahí las denuncias que motivaron nuestra visita. Al final hicimos una conferencia de prensa. Al terminar, cuando ya me estaba levantando, un periodista chileno me pregunta: "Señor Canciller, ¿qué ha sentido usted cuando estaba entrando a Antofagasta?.
 
Ahí simplemente dije la verdad, que cuando estaba entrado a Antofagasta había empezado a cantar la Marcha Naval. Entonces le dije: Si ustedes me lo permiten, yo voy a compartir lo que he sentido cuando entré a Antofagasta. Y así, con los compañeros, cantamos la Marcha Naval. Ha sido emocionante. La emoción era única. Todos cantamos”.

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