El sobaco de la víbora

Los caminos del olvido

domingo, 11 de septiembre de 2016 · 00:00

Machi Mirón

 Aún cuesta entender cuál la búsqueda del Gobierno del Estado plurinominal en el conflicto que culminó con la muerte de seis personas, cinco cooperativistas y el viceministro de Régimen Interior, cuando lo lógico era suponer que llegó el momento de investigar las causas que expliquen dichos decesos.                                          

Con el surgimiento de un segundo video, donde se ve al viceministro Illanes hablando a través de un celular con el ministro de Gobierno Carlos Romero, ya extrañó la reacción de ciertos personajes del oficialismo que aseguraban que sólo se pretendía utilizar el caso para fines políticos. 

Al surgir el segundo video, el ministro Romero calificó su difusión como "falaz y malintencionada”, lo que llevó a preguntarme qué daño podía causar el hacer públicas aquellas imágenes. Salvo que su despacho hubiera hecho caso omiso al angustioso pedido del viceministro Rodolfo Illanes.

Entonces se hizo público el clamoroso pedido de su familia, que solicitaba a los medios de comunicación se abstuvieran de difundir cualquier imagen referida a la inmolación de la que fue víctima el Viceministro, pedido al que se adhirieron de inmediato el Ministro de Gobierno y varios dirigentes del MAS.

No bien se conoció aquel pedido, Bolivia Tv transmitió un encuentro con dirigentes campesinas, donde el Vicepresidente no sólo aseguró que Illanes era "hijo de Bartolina Sisa”, también  describió los detalles de todas las torturas a las que se habría sometido al Viceministro.                                                

Tras oír el patético relato de don Álvaro –con el tono teatral que suele imponer a sus discursos– en el que describía cada paso de la cobarde inmolación, sólo quedó rogar que ningún familiar de Illanes lo escuchara. Supongo que don Álvaro no sabía del pedido que ellos habían hecho a los medios.       

Luego vendría la "interpelación” que la bancada del MAS decidió someter a los ministros de Gobierno y Minería, por lo que presumo que sólo buscaban limpiar de responsabilidades a quienes debían solucionar el conflicto. Nadie aclaró qué se hizo para rescatar con vida al viceministro Illanes.                                

Otro tema que la consulta eludió claramente fueron las investigaciones en torno a la muerte a balazos de los cuatro mineros. El Defensor del Pueblo había mencionado la utilización de armas letales en el conflicto, por lo que fue duramente criticado por el oficialismo. Ergo, tuvo que recular en su tesis. Pero ése era tema que habían resuelto enterrar, lo que de algún modo sucedió pese a que ni siquiera se determinó el calibre del arma que ocasionó aquellas muertes. Lo importante era librar de alguna responsabilidad al papel jugado por el Gobierno a lo largo del duro conflicto.

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