Misivas de un mártir

La correspondencia de Abaroa

Muchas de las cartas que el héroe del Topáter envío a principios de 1879, año de la invasión chilena, versaron en torno a los negocios que llevaba adelante en el Litoral.
domingo, 11 de septiembre de 2016 · 00:00
Pablo Peralta Miranda  Periodista

 

  "Apreciada Irene”. Con esas palabras comienza la misiva quizá más trascendental de Eduardo Abaroa, en lo que hace a su vida personal. Le escribió a Irene Rivero, su pareja,   con quien convivía y tuvo cinco hijos.   En  la carta, fechada el 20 de marzo de 1879,  le comunicó que le mandaba un poder a un amigo  para que éste le representara para  contraer matrimonio con ella.
 
¿Presintió Abaroa su destino? 

"Con esta fecha, mando un poder a don Juan de los Ríos para que en mi lugar contraiga matrimonio contigo, dicho Juan te presentará el poder y carta que le escribo a este respecto”, escribió el héroe del Topáter.  Tres días después de enviar la carta  murió tras pronunciar su frase histórica, ante el pedido  de  capitulación. 

La misiva que escribe el mártir a su esposa culmina con una frase por demás expresiva de la situación: "Sin tiempo para más y con afecto a toda la familia, manda atentamente seguro servidor”. 

La invasión de Chile  se consumó el 14 de febrero de 1879, cuando tropas enemigas tomaron el puerto de Antofagasta. Abaroa, junto a otros bolivianos, organizaron la defensa de Calama con el fin de frenar el avance chileno.

La carta sobre el tema que le manda a la persona a quien Abaroa le da el poder  también la envía el 20 de marzo de 1879. El destinatario es don Juan de los Ríos. 

El texto dice: "Muy señor mío: adjunto a usted un poder en forma para que me haga el servicio de representarme y contraer matrimonio con doña Irene Rivero, suplico a usted que dé todos los pasos que sean necesarios hasta concluir y perfeccionar todo con arreglo en las formalidades que requieren esta clase de asuntos. Dicho servicio sabrá agradecerle su amigo”. 

Las misivas son parte del volumen Cartas de Abaroa, un legajo publicado en 1987. Ronald MacLean, bisnieto del héroe y quien editó la publicación,  sostiene que  "en las cartas se trasluce una personalidad” y que "Abaroa era un tipo ordenado, correcto y disciplinado”.

  El historiador Fernando Cajías, que trabajó en la edición de las cartas,  escribió entonces que esa correspondencia nos permite conocer aspectos de la personalidad de Abaroa, a quien define como "un empresario mediano” y "dedicado a actividades económicas diversificadas”.

Abaroa, según sus descendientes, dejó huérfanos a cinco hijos. De éstos, Andrónico Abaroa Rivero destacó en los negocios. La hija de éste, Elena, se casó con un croata y tuvieron dos hijos. Uno de ellos, Andrónico Luksic Abaroa, fundó en 1950 uno de los mayores grupos económicos de Chile, el Grupo Luksic. El Ferrocarril Antofagasta-Bolivia, que saca provecho de las aguas del Silala, forma parte de Antofagasta PLC, que integra el conglomerado económico fundado por el bisnieto del héroe.   

En las cartas, Abaroa habla  de estudiar un negocio, comunica un giro, acusa recibos, da cuenta de una búsqueda de un caballo robado, refiere el envío de dinero,  pide que le envíen productos como  azúcar, arroz, cajones de fideos... Pero la carta más emblemática de todas es aquella en que comienza con aquel cariñoso saludo a su compañera de vida, Irene.

 

 

 
 
 
 
 
 

 

6
2

Comentarios