Opinión

Un cerco neo-liberal amenaza a Bolivia

Los países mediterráneos como Suiza o Bolivia o Paraguay no pueden darse el lujo de tener una política exterior basada en ideologías, comenta Guevara.
domingo, 25 de septiembre de 2016 · 00:00

Walter Guevara Anaya

Los cinco vecinos del Estado Plurinacional de Bolivia se han alejado del socialismo del siglo 21. Los países mediterráneos como Suiza o Bolivia o Paraguay no pueden darse el lujo de tener una política exterior basada en ideologías cambiantes, sean éstas de derecha, centro o izquierda.
 
Tienen que anclar su política exterior en los intereses permanentes del país.

Empresarios privados de reconocido éxito presiden hoy a Paraguay (Horacio Cartes, 2013-2018), a la Argentina (Mauricio Macri, 2015-2019) a Perú (Pedro Pablo Kuczynsky, 2016 – 2021). Aunque los dos vecinos restantes, Brasil y Chile, todavía no están presididos por empresarios de corte neo-liberal como son los anteriores, sus gobiernos se han alejado visiblemente del socialismo del siglo 21. 

Después de que el Congreso del Brasil destituyó definitivamente a la socialista DilmaRousseff. Michel Temer, un político tradicional, terminará el mandato de Dilma el año 2018, a menos que la justicia disponga algo diferente. El Canciller de Temer, el político conservador José Serra, es un abierto crítico de los caudillos populistas de América Latina. A pesar de ser un nacionalista empedernido no ha expresado ninguna admiración por el Presidente Evo Morales.

La página web de la Vicepresidencia de Bolivia le pone una cruz al Canciller Serra mediante la publicación de un documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos develado por Wikileaks. Este documento describe a Serra como un administrador efectivo que no tolera tontos, que se rodea de colaboradores competentes, y que sería un interlocutor válido para Washington (http://wikileaks.vicepresidencia.gob.bo/profile-of-2010-presidential-front). La Vicepresidencia de Bolivia publica esto contra el Canciller de un país del cual Bolivia depende para exportar su gas.
 

El gobierno de Bolivia vive de las ventas de gas no sólo al Brasil sino también a la Argentina. Son dos países que están preocupados por el agotamiento de las reservas bolivianas de gas. La Argentina se ha visto obligada a importar gas natural licuado que Chile a su vez importa de lejanísimos productores de ultramar. 

Por este gas la Argentina le está pagando a Chile precios mucho mayores que los que le paga a Bolivia. De qué vale recordar que Bolivia pudo estar exportando gas natural licuado a ultramar a través de Chile, un proyecto desbaratado con marcado oportunismo ideológico por los actuales responsables de la política exterior boliviana. Cuando les convenía dijeron que exportar gas por Chile era traicionar a la patria. En ese momento dieron a entender que extraer gas de las sagradas entrañas de la Pachamama era punto menos que un sacrilegio.

En un viraje admirable, el Presidente Evo Morales asistió este año a la inauguración de su rival el neo-liberal Macri, quien a su vez tuvo el acertado gesto de invitar a su rival ideológico Evo Morales a jugar un partido de fútbol. El negocio del gas une a los dos países mucho mejor que la ideología.

En cuanto a Chile, durante su actual mandato (2014-2018) la presidente Michelle Bachelet ha conducido las relaciones exteriores de su país sin la menor preferencia ideológica por el socialismo del siglo 21.  Junto a México, Colombia y el Perú Chile ha conformado la Alianza del Pacífico para promover el comercio y las inversiones con el Asia. Este grupo tiene las ventajas de ser la octava economía más grande del mundo. Puede ofrecer un mercado de 217 millones de personas. Sin embargo para los que escriben el twit del Presidente Evo Morales "la Alianza del Pacífico es el proyecto del imperio que quiere resucitar ALCA” (6 de julio de 2016).

La reivindicación boliviana de acceder a un puerto soberano y útil sobre el Océano Pacífico depende directamente de la voluntad política tanto del Perú como de Chile de conceder a Bolivia un corredor hasta Arica por un territorio que Chile le quitó al Perú en la Guerra del Pacífico (1879-83). Según el Tratado de Lima de 1929, suscrito entre Chile y el Perú, cualquier negociación respecto a una cesión de antiguos territorios peruanos a "una tercera potencia” (que no puede ser otra que Bolivia) depende del consentimiento previo del Perú.

Se ha vuelto una costumbre entre las autoridades bolivianas el insultar a las autoridades chilenas y peruanas. Con el acceso del comprobado neo-liberal Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia del Perú es probable que esos insultos se redoblen. Es así de mal que se está preparando el terreno para negociar con los dos países de los que depende la salida al mar que Bolivia necesita. 

Una excepción digna del mayor elogio fue el gesto del Presidente Evo Morales del 31 de marzo de 2015 cuando destituyó de inmediato al Ministro de Defensa Jorge Ledezma que fue a entregar ayuda a las víctimas de las inundaciones en Chile portando un chaleco con la leyenda "el mar es boliviano.” Fue una acción que obligó a los sectores duros de Chile a quedarse callados.

Junto a Bolivia, el Paraguay es el único otro país de América del Sur carente de un puerto sobre el mar. Si se sabe cultivar esta afinidad, nuestro quinto vecino puede ser un apoyo para la reivindicación marítima boliviana. En su momento la delegación de Bolivia ante las Naciones Unidas fue pionera en el desarrollo del derecho del mar en lo que concierne a todos los países mediterráneos del mundo.

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