Evocación

Margaret Anstee, tantas veces la primera

“Se ha ido una gran Dama y un símbolo de las primeras horas y de los mejores valores de las Naciones Unidas”, dice el autor.
domingo, 04 de septiembre de 2016 · 00:00
Mauricio Ramírez Villegas coordinador residente del PNUD en Bolivia.

 

Cuando era una niña creciendo en la Inglaterra rural de los años 1930 y 40, Margaret Anstee soñaba con viajar a lugares lejanos. Luchó primero por llegar al Newnham College en Cambridge, y luego al Ministerio del Exterior británico, donde trabajó con Donald MacLean en la época en que éste fue descubierto como espía soviético. 

A principios de la década de 1950, estando en un puesto diplomático británico en las Filipinas, aceptó un puesto en Naciones Unidas en Bolivia, que actualmente sería el de Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Aterrizó en La Paz mientras silbaban las primeras balas del 9 de abril de 1952. Si bien Anstee viviría intensos acontecimientos políticos en altos puestos de NN.UU. en cuatro continentes, aquello fue el inicio de un romance con Bolivia que duraría toda su vida. 

Fue boliviano el comienzo de una carrera que la habría de llevar a todos los confines del planeta, a romper muchas restricciones impuestas a las mujeres y a situarse en el corazón de la política internacional por 50 años, interactuando con personajes determinantes del Siglo XX, desde Víctor Paz Estenssoro en Bolivia, pasando por Fidel Castro y el Che Guevara o Augusto Pinochet, hasta Margaret Thatcher y Mijaíl Gorbachov. Salvo por un breve desvío al gobierno laborista de Harold Wilson en la década de 1960, su carrera transcurrió como consejera y representante de NN.UU en algunos de los países más exóticos y difíciles. Para Mark Malloch Brown, ex Administrador del PNUD, "Margaret fue una de esas temibles mujeres inglesas para quienes Inglaterra fue siempre una talla más pequeña de la que necesitaban”. 

Un desafío a la altura de sus dimensiones fue la oportunidad de trabajar contra los efectos de la guerra y la pobreza, una batalla en la que Bolivia tuvo siempre un lugar en su corazón, pues su involucramiento se prolongaría más allá de sus años como Representante del PNUD durante la Revolución Nacional. 

Después de asumir puestos en otros países, siempre mantuvo un ojo en Bolivia, regresando, dando consejo e intercediendo por el país. Durante su último gobierno (1985-1989), Víctor Paz le confirió la nacionalidad boliviana, que Margaret ostentó orgullosa. Se hizo una casa en una de las orillas más pintorescas del Titicaca, a la que regresaba al menos una vez al año y que le encantaba compartir con sus amigos. La retuvo hasta el momento de su muerte y lamentó que la enfermedad no le permitiera volver a ella. 

 Además de haber sido la primera representante del PNUD en Bolivia, también fue la Primera Secretaria General Adjunta, en este caso, del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de Paz, y Kofi Annan recuerda que además fue la primera mujer Representante Especial del Secretario General de NN.UU. Recibió condecoraciones de los gobiernos de Austria, Bolivia y Marruecos, pero quizás la que más la honró fue un honor en su propia patria: la Reina Isabel le confirió el título de Dama Comandante de la Distinguidísima Orden de San Miguel y San Jorge.

Entre sus libros (todos en inglés), publicó Puerta del sol: una perspectiva de Bolivia (1970); y sus memorias Nunca aprendas a mecanografiar: Una mujer en las Naciones Unidas (2003), sobre el que el diario Sunday Times comentó que se trata de "… unas memorias como pocas, luminosas y generosas en sus descripciones de gente, lugares y episodios durante la brillante carrera de Anstee, y llenas de la extraordinaria historia internacional de los últimos 50 años. Pero también es un libro de una naturaleza muy personal: contiene ataques aéreos, bailes colegiales, viajes, romance, malentendidos divertidos y una sólida convicción personal. Leerlas alienta el respeto por su coraje, introspección, estilo y perseverancia. Sobre Margaret Anstee puede decirse en verdad que su vida es una vida bien vivida”.

Se ha ido una gran Dama y un símbolo de las primeras horas y de los mejores valores de las Naciones Unidas.

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