El sobaco de la víbora

Llaves de la Constitución

domingo, 8 de enero de 2017 · 00:00
Machi Mirón

Bastó un par de días para confirmar el vaticinio de algunos observadores que, sin recurrir a elemento astrológico alguno, aseguran que durante 2017 la gestión del Gobierno concentraría toda su energía en fortalecer la búsqueda de nuevos caminos que permitan la rererere postulación de Evo.                                                                   

Esos esfuerzos ya los habíamos percibido aún antes que el presidente asumiera  su tercera gestión consecutiva, cuando aseguró que tras terminar su nueva periodo, su sueño apuntaba a instalar un restaurant en El Chapare, mas parece que el arroz se le quemó al asumir su nuevo gobierno.                  

Pero el martes pasado, durante la inauguración del año judicial, el mandatario hizo conocer tres propuestas de reformas legales, una de las cuales sugiere la convocatoria a un referéndum para modificar la Constitución con el objetivo de incorporar la cadena perpetua para quienes violen a menores de edad.            

Don Evo, sugiere convocar a dicha consulta para de esa manera modificar la Carta Magna y así incorporar en sus normas la cadena perpetua para quien cometa el delito de violación contra niños o niñas, algo que sin lugar a dudas es un delito inadmisible.                         

No es un secreto la convicción de algunas autoridades que suponen que para reducir  la criminalidad es suficiente endurecer los castigos, aunque no tuvimos que acudir a un tarot para percibir que el objetivo de esta sugerencia apunta a cambiar el veto a la reelección presidencial por más de dos veces consecutivas                 

Ya en Montero, en el congreso del MAS se habló de cuatro mecanismos para habilitar al Presidente a una reelección, entre ellas la de "abrir la Constitución” para de ese modo habilitar al presidente como candidato a las elecciones de 2019, algo que la mayoría del electorado rechazó el 21 de febrero.                             

Las sugerencias de don Evo en torno a las necesarias reformas en las normas que rigen nuestra tan venida a menos justicia, que sin embargo no incluyen la dependencia a la que es sometida desde el Ejecutivo, fueron confirmadas en el discurso del presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

Más allá de expresar su ciega admiración por el presidente Morales, poniendo en evidencia su sumisión, a este señor no se le ocurrió otra que apoyar la tesis de don Evo de abrir la Constitución para gestar una revolución en el campo de la justicia, junto a los tres órganos del Estado.

Ninguno de ellos mencionó que el problema mayor de la justicia boliviana es la subordinación a la que desde siempre fue sometida, esencialmente desde el órgano Ejecutivo, aunque las palabras del presidente del Tribunal de Justicia nos sugieren, que esta subordinación hoy es mucho mayor.

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