Letra 7

Nietzsche, el intempestivo

Hoy 15 de octubre se recuerda el nacimiento del filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900). En este artículo se intenta dar una brevísima reseña de su trágica vida.
domingo, 15 de octubre de 2017 · 01:00
Óscar E. Jordán Arandia Escritor

El 15 de octubre de 1888, cuando cumplía 44 años, Friedrich Nietzsche decidió contarse su vida a sí mismo. Toma sus hojas de apuntes que aún le quedan vacías, y a las que él mismo raya dando un espacio de un centímetro entre una y otra -porque está prácticamente ciego y apenas puede dibujar las letras- y a mediados de noviembre envía el manuscrito a la imprenta; en tan sólo 20 días escribe el primer borrador de Ecce homo.

Continúa mandando a su editor nuevas modificaciones y adiciones hasta que el 29 de diciembre envía los últimos cambios, entre ellos el importante capítulo 3 "Por qué soy tan sabio”.

Desde finales de 1888, Nietzsche había escrito perturbadoras cartas en las que, a veces, firmaba como "Anticristo”, "El crucificado” o "Dionisio”. Entre ellas, había anticipado que tenía un libro en imprenta a sus amigos más cercanos: Franz Overbeck, el catedrático de Basilea, y el músico Heinrich Koselitz, a quien Nietzsche llamaba Peter Gast (Pedro el Huésped).

Gast, al enterarse de la internación de Nietzsche, viaja a Leipzig para recoger de la imprenta el manuscrito de Ecce homo y se lo lleva consigo, a excepción del aludido capítulo 3 que había quedado en casa del editor. Asustado por lo explosivo del texto, elimina y reelabora algunos pasajes pero, antes, realiza una copia del original.

Mientras tanto, Overbeck recoge a Nietzsche de Turín y lo lleva a Basilea. Allí le diagnostican parálisis progresiva y es trasladado a la clínica psiquiátrica de la universidad de Binswanger, en Jena, donde los médicos suponen -erróneamente- que la causa de su enfermedad fue una infección sifilítica que se remonta a 1866.

Finalmente, es llevado a casa de su madre en Naumburg. 

A finales de 1890 regresa del Paraguay su hermana menor, Elisabeth, casada con el fanático antisemita Bernhard Förster. Ambos, en 1887, fundaron, en San Pedro de Paraguay, Nueva Germania, una colonia de arios "puros” que no prosperó y Förster se suicidó con veneno en 1889.

Elisabeth dirigió la creación del Archivo Nietzsche en 1894 que le sirvió para manipular a su antojo la obra de su hermano, a quien cuidó hasta su muerte, el 25 de agosto de 1900.

Ecce homo: el Anticristo

Volvamos al 8 de enero de 1889. Overbeck llega a Turín para recoger a Nietzsche, caído en la demencia. Lo encontró, según sus propias palabras, "rodeado de montones de papeles”.

Él, todavía pensando que podía salvar a Nietzsche, lo lleva consigo a Basilea, junto con todos los papeles que pudo tomar. Entre ellos, el manuscrito de El anticristo, cuidadosamente puesto en un folio. "Para asegurar esta obra contra todo riesgo, en lo que de mí dependa, he hecho una copia completa”, le confiesa a Gast en una carta quien, como ya dijimos, hizo también una copia de Ecce homo.

Overbeck está impactado por el contenido de El anticristo, uno de los libros más violentos de Nietzsche. Decide, entonces, enviarlo a Gast.

El 9 de febrero de 1892, Peter Gast había mandado a Elisabeth -quien tomó conocimiento que existía un documento lleno de insultos contra ella y contra su madre que se encontraba en manos del editor- el folio original en el que se encontraba Ecce homo, resaltando que era "preciso destruirlo”, cosa que la hermana hizo sin duda pues éste ha desaparecido. El 3 de noviembre de 1893, Gast hizo lo mismo con el manuscrito del El Anticristo, dejándolo en manos de Elisabeth.

¿Qué podían contener estos dos libros para provocar tanta inquietud, aún antes de haberse publicado? Para comprenderlo, hay que remontarse hasta el nacimiento mismo de la tragedia.

El nacimiento de la tragedia

Nietzsche nació en Rocken una región de Turín, anexionada a Prusia, en 1844. Su padre, un clérigo luterano, murió a los 35 años de un "reblandecimiento cerebral” en 1849. Junto a su hermana menor Elisabeth, es criado en Naumburg, destacándose por ser un niño prodigio. Pese a lo pronosticado, estudia filología en lugar de teología.

El 19 de abril de 1869 llega a Basilea. Tiene 24 años y acaba de ser nombrado catedrático de filología clásica en aquella universidad. Este nombramiento fue algo sorprendente ya que no había presentado ninguna tesis doctoral. El título lo recibió gracias a sus trabajos filológicos de Teognis, Simónides y Diógenes Laercio publicados en la revista Rheinisches Museum.

En ese momento, Nietzsche es considerado como una promesa académica, todos esperan con ansias el nuevo libro que debía escribir para justificar su nombramiento.

Su lección inaugural es sobre la personalidad de Homero y entre enero y febrero de 1870 pronuncia dos conferencias (El drama musical griego y Sócrates y la tragedia) que constituyen el germen de su obra  El nacimiento de la tragedia.

En aquel tiempo, se hace muy amigo de Richard Wagner que tiene cerca de 60 años y de su esposa Cósima, de apenas 30, hija del músico Liszt. Siente un entusiasmo sin límites por la obra musical de Wagner y está empapado de filosofía schopenhaueriana. 

Entonces, durante el invierno de 1870-71, la salud de Nietzsche empeora de tal modo que tiene que pedir una liberación de sus obligaciones académicas y se retira a Lugano con su hermana.

Aun así, escribe con pasión El nacimiento de la tragedia que se publica a finales de 1871.

Durante largos meses la única respuesta al libro fue un silencio sepulcral que, cuando se rompe, es para invitar a Nietzsche a bajarse de la cátedra y abandonar la enseñanza universitaria. Las críticas decían que "El nacimiento de la tragedia es una ingeniosa borrachera”  y pedían "pruebas, aunque sólo sea un testimonio de que es verdad lo que dice”. Nietzsche fue declarado científicamente muerto. 

En este libro, según Andrés Sánchez Pascual, traductor de la obra de Nietzsche, se expresa el germen de lo que será toda su filosofía: una intuición de la autoafirmación de la vida y del ciclo perpetuo de la muerte. Nadie, en Alemania, lo entendió.

Dos años después, en 1873, a punto de quedarse ciego y viviendo entre dolores de cabeza y de estómago, se somete a una revisión médica con el doctor Eiser quien le prohíbe leer y escribir, al menos durante un par de años.

Tiene que dictarle el libro Consideraciones intempestivas a su amigo Gersdorff. Esta obra, en cuatro partes, es un ataque frontal a las ideas políticas y morales de su época, especialmente ligadas al Estado, la cultura y la educación. En 1873 aparece la primera; en 1874, la segunda y la tercera; en 1876, la cuarta. Tiene poquísimos lectores y casi todos callan; los demás, las critican.
 
Sus ideas le cuestan caro, pierde varios amigos, entre ellos Wagner, que después de unos años se vuelve nacionalista y piadoso.

En octubre de 1877 vuelve a Basilea y reanuda sus clases en la universidad. Pero su salud, no mejora y se queda al cuidado de su hermana y Peter Gast, a quien le dicta el texto de Humano demasiado humano, publicado en 1878. 

A partir del 19 de marzo de 1879 deja de dictar clases y en mayo solicita la jubilación. Gracias a Overbeck, obtiene de Basilea la pensión anual de tres mil marcos. Renuncia a dar clases el 14 de junio de 1879. 

Tiene 34 años, ya es un jubilado y está gravemente enfermo. Entonces empieza la vida viajera.

El caminante y su sombra

Entre 1879 y 1883 la obra filosófica de Nietzsche se va consolidando definitivamente. Viaja por varios lugares compartiendo con un pequeño círculo de amigos: Malwida von Maysenbug, Peter Gast, Paul Ree y la encantadora rusa Lou von Salomé. Pero, en realidad, está solo, muy solo.

Dada que su salud no mejora, tiene que enviar a Gast los manuscritos de El caminante y su sombra y de Aurora para que el músico le haga una copia en limpio con su clara caligrafía. 

Los primeros días de agosto de 1881, en Silis María, durante uno de sus paseos, se le ocurre la idea del eterno retorno que será clave para la conformación de su obra más importante: Así habló Zarathustra, publicada por separado y que no encontró el más mínimo eco ni entre amigos ni enemigos. De la cuarta parte tan sólo se hicieron 40 ejemplares.

Mientras trabaja en su "Zarathustra” da luz, a finales de agosto de 1882, a la Gaya Ciencia.

Entonces inicia la recta final y se enfoca exclusivamente en atacar las normas morales en sus dos obras monumentales: Más allá del bien y del mal (1886) y La genealogía de la moral (1887).

Epílogo

Octubre de 1888. Otra vez en Turín. Nietzsche había elegido para titular su último libro las palabras de Pilato, cuando presentó a Jesús ante la muchedumbre. En Ecce homo él se exponía ante el mundo y fue, como diría María Virginia Estensoro de su cuento poético "El occiso”, "una crucifixión y un inri”. Él decía Ecce homo, mostrándose tal cual era: un genio ignorado en su tiempo; contrario a la moral tradicional cristiana, un anticristo más allá del bien y del mal. Esta obra no se publicó en su totalidad sino hasta julio de 1969, cuando descubrieron el folio que Peter Gast había copiado antes de entregarlo a la hermana. 

Nietzsche contabilizó en un año 118 episodios de jaquecas y durante su último estadio de lucidez, 1888, escribió siete libros.

La causa de su muerte, según el acta de defunción es "parálisis cerebral por lúes (sífilis)”. Recién en 2006 una revisión a los expedientes médicos revela una demencia frontotemporal que nada tiene que ver con la sífilis. Hasta en eso fuimos injustos con Nietzsche.

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