Ideas

Una carta para Aki

El 7 de noviembre se estrena en Bolivia la película japonesa Ernesto, sobre Freddy Maymura, guerrillero boliviano de origen japonés. La película se inspira en el libro de su hermana. Aquí publicamos una carta-artículo de su hija, igualmente autora de un libro sobre este suceso.
domingo, 29 de octubre de 2017 · 00:00
Vania Solares Maymura / Escritora
 
Recibir una carta tuya después de un año, amiga Aki Ushida, es viajar al pasado cargada de nostalgia, trayendo una mañana invernal de cielo garzo paceño, a la memoria. 
 
Fue hace diez años que llegaste a La Paz para conocer mi país y adquirir el libro  El samurái de la revolución  que un año antes, 2006, mi mamá Mary Maymura Hurtado  había publicado en homenaje a su hermano guerrillero y descendiente japonés, Freddy, asesinado en la emboscada militar de Vado de Puerto Mauricio, el 31 de agosto de 1967.  
 
Recuerdo que me habías escrito un correo electrónico para hacer el contacto y conocernos personalmente días después. Me contaste que estabas trabajando en un proyecto de agua potable con JICA y que hace dos años vivías en un pueblito alejado de Chile, como muchos otros jóvenes de ojos rasgados y piel pálida  que integraron el equipo técnico nipón  para apoyar el desarrollo de varias comunidades sudamericanas, aún postergadas en pleno siglo XXI.  
 
Me conmovió la historia de tu llegada a las tierras sudamericanas en un barco en el que los días y las noches estaban comandados por un sueño. "Arribar a un continente donde la mayoría de sus naciones viven en el atraso y la pobreza, transforma la visión de mi realidad y hace que una joven originaria de un país desarrollado  quiera cruzar todo el océano Pacífico para trabajar por esas desigualdades”, me dijiste.  
 
Hoy te escribo para agradecerte el que de todos los homenajes que presencié en octubre por la muerte del Che Guevara, el más significativo fue el tuyo. Hace poco le comentaba a Megumi, la traductora del libro de mi mamá que inspiró la película sobre  mi tío Freddy Maymura Hurtado, que los homenajes son vanidades humanas y que los verdaderos homenajes son los que se hacen todos los días con pequeños actos o acciones de amor y de compromiso. Me estremece por completo esa conexión tan especial que lograste tener con la historia de mi tío y que a pesar de vivir en un lugar tan lejano a nuestra tierra y tan distante a ese tiempo, tu acción fraterna y decidida  fue directa y efectiva.   
 
Tengo un profundo sentimiento de gratitud por ello. Por ser parte de esa historia como enamorada de su biografía y admiradora, después de 50 años de su muerte, de su legado. Me conmueve desde el alma  saber que siempre recuerdas y celebras su nacimiento el 18 de octubre y que tu alegría haya sido sincera al ver que, en las estaciones grandes de tren de Tokyo, la publicación de la película  Ernesto hubiera cambiado el paisaje urbano de la cotidianidad de un país señaladamente próspero y floreciente. 
 
La recepción de la película
 
Igual que tú, me sorprende que la película sobre la vida de tío Freddy, dirigida por el laureado cineasta japonés Junji Sakamoto y estrenada el 6 de octubre en Tokio, hubiera llenado toda sala de cine y con el mayor éxito. La gente lloró, me contaron. Después de tantos años de silencio, la biografía de un guerrillero desconocido que había muerto con el Che, amplificada su voz y su imagen, encarnada en la magistral actuación del actor japonés Joe Odagir, estaba en la pantalla gigante para el mundo entero.  
 
Sé que fue muy sentido el homenaje que le hicieron a mi mamá después de la proyección de la película. ¡Cómo lo hubiera celebrado, por Dios! Partió de esta bendita tierra el 25 de junio de 2015 y después de haber visto auroras y ocasos, tras 77 años de vida, esperaba estar en la primera fila de la sala de cine para ver el fruto de su trabajo. La película está basada en el libro de ella; la mitad de su vida la dedicó a difundir la historia de su hermano, con tenacidad y amor. 
 
Con firmeza yo la evoco y por eso finalmente publiqué mi libro  Desencuentros en la orilla.  Lo presenté hace unos días, con el apoyo de muchas personas que estuvieron acompañando el proceso y el post parto de la obra. Quiero que me des tu dirección para enviártelo con el director de la película que estará presentando el filme, el 7 de noviembre en la Cinemateca Boliviana, en La Paz. 
 
Mi libro es el resultado de años de pendientes. La necesidad de contar la historia de mi tío Freddy, desde mi versión, aunque no lo haya conocido. A cambio, desde muy niña conocí al guerrillero  Paco, José Castillo Chávez, quien supuestamente traicionó al grupo de la Retaguardia del Che, en el que estaba mi tío y nueve de sus compañeros incluido él. Su historia junto a su confesión  son parte principal de esta novela, mezclada entre relato y datos históricos. 
 
Un botón de muestra
 
He aquí, recordada Aki, el comienzo del segundo capítulo de mi libro, como una imagen más que espero la recuerden: 
 
"El tercer hijo de Junkichi y Rosa llegó apresurado, antes de que la primavera clausure las últimas campiñas de madrigales en Trinidad. Nació primerizo, a los siete meses de gestación, el 18 de octubre de 1941, en la casa blanca de una sola planta, cercada por la hojarasca húmeda de la temporada y una arboleda de cinco tamarindos en el patio de la retaguardia. 
 
"Apenas salió del vientre, con el líquido amniótico aún tibio, se deslizó trazando arabescos de sorpresa al sentir la claridad. En un gesto ritual, su madre hizo la señal de la cruz con la mano derecha y ungió su frente bautizándolo como Freddy. Un recién nacido vital, curioso, con los ojos rasgados, idénticos a los de su padre, intentando aferrarse a la luz terrenal de un nuevo mundo que orbitaba a su alrededor. El llanto prolongado del recién nacido desterró cualquier espíritu maligno, cualquier milímetro de oscuridad.   
 
"El llanto del bebé tenía la fuerza, la vitalidad transformadora de quienes nacen con la aureola de los predestinados. La partera del pueblo olvidó su temperamento serio y esbozando una sonrisa presagió jubilosa que cuando un bebé llora con tanta energía es que está totalmente sano y consagrado a los hados. Al escuchar el nombre, la ancestral matrona, acreditada por los conocimientos populares que ostentaba entre las trinitarias, hizo mención al origen y significado del nombre del nuevo integrante del linaje Maymura: 
 
"-De regalo, doña Rosita, le revelo el significado del nombre de su peladito: ‘El que gobierna para el bien y la paz del pueblo’”. 

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