Análisis

El ambiguo sueño populista

“El populismo tiene más cosas en común con la autocracia que con el socialismo. Para el autor, la política es una operación performativa o teatral. El padre de los pobres es una especie de emperador de la masa”.
domingo, 19 de noviembre de 2017 · 00:00

Jorge Bolaños Gamarra Ensayista
 

El sistema social necesita de la simulación del empoderamiento del pueblo, la farsa de su realización a través del agrandamiento estatal, para garantizar la unidad que hace posible la administración del capital. 


De vez en cuando, el pueblo necesita creer que está en el poder para no convertirse en un factor de descomposición y crisis.  


Los narodniki, los populistas rusos de los tiempos de Lenin, eran incompatibles tanto con el radicalismo bolchevique como con el moderado democratismo de los mencheviques. (Los primeros querían una ruptura radical y la hegemonía de una clase social. Los segundos querían una democratización restringida). 


El populismo  no quiere ni conservación ni revolución, ni democracia ni ruptura. Aboga por la unidad impuesta.


Detrás del repliegue populista se esconde la idea de que el “pueblo” siempre tiene la razón y la buena gobernanza consiste en darle todo lo que quiere. La seducción política desaparece. El largo plazo es sacrificado en virtud del corto plazo. El Estado es un padre que debe dar de forma irrestricta, aún a expensas de la administración del capital. 


Al analizar el fenómeno, la mirada puede ser dirigida a uno de dos objetos: la comunidad política que impulsa el populismo y la comunidad social que cree en la retórica del populismo. 

La emotividad populista


Los políticos populistas están convencidos de que la práctica política tiene como objetivo desatar ciertas emociones en el público: euforia, entusiasmo, fanatismo, goce. Las comunidades sociales que se dejan conquistar por la política populista se caracterizan por tener demandas largamente postergadas. La imposibilidad de satisfacer demandas contradictorias conduce a la creencia falaz de que el Gobierno es una fuerza mesiánica.


Los populistas sueñan en una cabeza ajena con un sueño de voracidad, un sueño efímero que tiene como contenido el deseo irracional de llenar algunos de los vacíos de lo social.


Malraux decía que quien se queda mucho tiempo mirando a los sueños, termina pareciéndose a una sombra.


El sueño es cíclico así como las perturbaciones externas que lo provocan. La existencia de crisis periódicas supone que la iteración no conduce a ningún lado. La victoria sobre el populismo trata de mostrarse como imposible. Los populistas creen que su estado de cosas es irreversible y que el fin de la historia llega con su paternalismo.   

La economía populista


Las políticas económicas populistas se basan en programas expansivos que tratan de romper con la relación entre crecimiento y redistribución. Las restricciones fiscales inherentes a la economía capitalista son dejadas a un lado. Prevalece el mito de los recursos ilimitados y la expansión no inflacionaria. El pueblo es convencido de que la riqueza nacional es casi inagotable, la industrialización se logra desde el Estado y el problema nunca fue más que la distribución. 


Si bien en el corto plazo la retórica de los indicadores macroeconómicos respalda esto, el resultado final siempre es el colapso. En lenguaje macroeconómico, la irracionalidad fiscal conduce inevitablemente a la caída de los salarios reales, desempleo, crisis en la balanza de pagos, endeudamiento e inflación. Las reformas fondomonetaristas y la austeridad fiscal se hacen inevitables. 


El populismo es autodestructivo porque se inmola a través de la movilización política a expensas de la racionalidad económica capitalista. Paga caro el error de pretender alcanzar el objetivo redistributivo sin negar las relaciones socioeconómicas que, desde un inicio, generan pobreza y el fuerte sentimiento de que las cosas podrían ser diferentes con facilidad. 


Populismo y socialismo


El rechazo al populismo va más allá del rechazo a los asuntos comunitarios. Quienes reprueban el populismo lo hacen no porque crean que lo social deba ser vaciado de sus demandas. El marxismo es enemigo del bonapartismo. 


Quienes aprueban el populismo lo hacen porque creen que no es del todo malo sacrificar unas cuantas libertades políticas a cambio de disfrutar por un tiempo del idilio masa-Estado. Más que irracional, el fenómeno populista está cargado de un exceso de ansiedad. 


El populismo no es intrínsecamente socialista. Todo lo contrario. La concepción de la justicia social de los populistas está reñida con el antiestatismo revolucionario y la democracia consejista. Para proteger al pueblo y sus riquezas, el populismo cree necesaria la creación de un Estado eterno y la perpetuación de liderazgos individualistas. Las identificaciones clasistas son ocultadas. El multiclasismo es utilizado para poner al populismo en una posición de superioridad respecto a la izquierda y a la derecha, más allá del bien y del mal. 


El populismo tiene más cosas en común con la autocracia que con el socialismo. Para él, la política es una operación performativa o teatral. El padre de los pobres es una especie de emperador de la masa. La presencia del pueblo en la esfera del poder no debe pasar de ser un acto de expectación.


Además de los ya mencionados, en el populismo deben prevalecer los siguientes principios y creencias compartidas: 1) existen ciertos individuos destinados al poder (jefes de horda) con cualidades innatas superiores a las de la masa; 2) la política debe crear un vínculo libidinal entre el pueblo y la clase política; 3) el problema económico se resuelve a través de la expansión macroeconómica y la industrialización estatista; 4) las libertades políticas pueden y deben ser vulneradas si es en favor del cumplimiento de ciertos objetivos administrativos; 5) la lucha de clases se resuelve mediante la caridad de los gobernantes y el capitalismo puede existir sin el capitalismo (“quieren la sociedad actual sin los elementos que la revolucionan y disuelven, quieren la burguesía sin el proletariado”).

 

 

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