Letra 7

Se amplía Confieso que he vivido

Se publican más de cien páginas, hasta ahora excluidas de las memorias de Pablo Neruda, algunas dedicadas a García Lorca y sus amores oscuros. Su publicación abre algunas dudas éticas.
domingo, 26 de noviembre de 2017 · 00:00

Ricard Bellveser Escritor
 

El director de la Biblioteca de la Fundación Pablo Neruda de Chile, Darío Oses, encontró, entre la muchísima documentación sobre el Premio Nobel que allí se conserva, un centenar de páginas inéditas, que debieron incorporarse a sus memorias   tituladas, en su primera edición de 1974, y con alto sentido lírico, Confieso que he vivido, páginas que por distintas circunstancias quedaron fuera, pese a constituir una unidad con las anteriores, por razones estilísticas, de intención, de tono y de propósito.


Es relevante tener en cuenta que el poeta chileno no publicó en vida su autobiografía, sino que se trata de una edición póstuma, una recopilación realizada por su última mujer, Matilde Urrutia, quien preparó la edición con ayuda del escritor venezolano Miguel Otero Silva. Ambos completaron el conjunto según sus criterios, muy discutidos por los especialistas, que en su momento consideraron estas páginas tan seductoras como desordenadas y con serias ausencias.


Según se indica ahora, nueve días antes de morir, en septiembre de 1973, Neruda dictó de viva voz a su mujer el que sería el último capítulo de las confesiones, texto que corrigió de su propia mano, añadió precisiones, borró otras, y finalmente guardó en una carpeta que ahora, cuarenta años después, ve la luz en la prestigiosa editorial española Seix Barral, la cual ha ofrecido unos anticipos al suplemento El Cultural del periódico El Mundo que los ha reproducido, con apoyo de artículos de opinión de expertos como Jorge Edwards o el académico Luis María Anson.


Conviene hacer memoria -Página Siete publicó en su día la noticia y posteriormente una valoración cultural de este hecho- que Darío Oses, hace unos años, en 2015, localizó 21 poemas inéditos de Neruda, los que editó bajo el título de Tus pies toco en las sombras y otros poemas inéditos, que la crítica especializada recibió como un “hallazgo” fundamental dentro de las letras hispánicas, aunque también formuló sus dudas respecto a la oportunidad de incluirlos como poemas acabados, cuando el propio autor no lo había hecho, lo que abría un serio debate ético.

Sobre García Lorca


La edición de las nuevas páginas hurtadas a Confieso que he vivido, tienen el fortísimo morbo de que, entre ellas, hay unas dedicadas a García Lorca en las que se hacen serias revelaciones. Bromea Neruda sobre  cuando él llegó a España, por aquel entonces los españoles, en general, apenas sabían hablar idiomas, “Federico no sabía decir ni cuatro palabras en francés” escribe irónico, cosa que no era rara pues “los españoles en general me parecieron provincianos de Europa” lo que, curiosamente, le gustó mucho “desde el principio”.


Habla Neruda de la condición homosexual de García Lorca y expresa su temor a publicar las confesiones que estaba escribiendo sobre este asunto, porque el público español pudiera llegar a no entenderlas, por temor a que ese público “no estuviese suficientemente desprovisto de prejuicios para admitir la homosexualidad de Federico sin menoscabo de su prestigio”. 


Según cuenta Neruda en estas páginas hasta hoy inéditas, en el círculo próximo a Federico “casi no había homosexuales”, lo que sin duda complicaba la aclaración de su situación personal, aparte de que “tal vez Federico, que era vistoso como un gran torero, tenía sus amoríos en otra parte”.


Aún así, no pasa por alto la presencia de Rafael Rapín, de Rafael Rodríguez Rapín, “El último amor de Federico” como titula el capítulo, “un muchacho muy recio, varonil, bien plantado” de origen obrero y trato desdeñoso, con el que el poeta de los Sonetos del amor oscuro, tuvo una relación muy compleja, y que en opinión de todos los estudiosos de esta poesía es el protagonista al que se dedican esos célebres versos.


Cosas de la vida, Federico García Lorca fue asesinado el 18 de agosto de 1936, al mes justo del levantamiento militar de Franco, y solo semanas después Rapín murió en el frente de Teruel durante la guerra civil española.

Cuestiones abiertas


Pero lo que parece inevitable cuestionarse son los procedimientos editoriales que llevan a corregir las decisiones de los propios autores. Es decir, con la edición de 21 poemas que Neruda no había incluido en sus libros, tal vez se quebró la autocrítica del autor, que tendría sus razones para no incluirlos, se cuestionó la autoselección del autor y sobre todo quedó la sospecha de que hay una cierta deslealtad al modificar lo decidido por el poeta, cosa que probablemente se repite ahora con los papeles que estaban excluidos de las memorias. 


Sobre sus poemas, sí podemos asegurar que Neruda tomó la decisión de no incluirlos. Respecto a estas páginas de sus memorias, ya no estamos tan seguros.


De todos modos su publicación ahora se trata de un acontecimiento literario, historiográfico, editorial y cultural.

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