Reseña

Multicrisis global o las cabezas de la Hydra

“Lo que el autor hace en definitiva es trazar un mapa de comprensión, pero como todo mapa está hechos de reflejos”.
domingo, 10 de diciembre de 2017 · 00:00

Alex Aillón Valverde Periodista

Examinó Sucre y su precaria posición en el escenario simbólico y económico del país en La ciudad-vagón (2001); luego analizó un capítulo de la historia reciente de Bolivia, el ciclo de conflictividad de 2000 a 2005, en Democracia de alta tensión (2007), después pasó revista de manera detallada a la crisis de gobernabilidad que vivieron los países de América Latina entre 1990 y  2009, en Democracias callejeras (2013), y la primera vez que levantó el periscopio sobre el mundo, según sus propias palabras, fue en Los campanarios de la ira (2001). Ahora César Rojas Ríos vuelve a poner el ojo en ese elusivo escenario global para examinar la aparición en el horizonte de este recién inaugurado siglo, lo que él llama: “un objeto histórico no identificado” (a la manera de las series clásicas de Ovnis y UFO de la segunda mitad del siglo XX). 


Vuelve para determinar de qué se trata ese objeto histórico no identificado -este objeto de contornos difusos-, con qué radares teóricos se lo puede captar, de qué naturaleza proviene, a qué geografías responde, de qué raíz histórica deviene, cómo nombrarlo, cómo leerlo, cómo lograr una comprensión cabal de su situación, intenciones y proyecciones.


Este es el reto, casi una condena, como la roca de Sísifo, del cientista social: traducir los tiempos que corren, que son al mismo tiempo, paradójicamente, los tiempos que se van desvaneciendo.


Y hacerlo hoy, con mayor razón, supone una gran dificultad. En este tiempo hiperacelerado, inédito, como el de mayo del 68, donde las pulsiones vitales de la sociedad, la historia y la imaginación van más rápidas que un lenguaje teórico que pueda aprehenderlas. 


Pues bueno, a esta necesidad y reto de generar nuevos regímenes de comprensión, en este nuevo escenario de duración indefinida, es a la mirífica empresa en la que Rojas Ríos se ha prodigado con este libro.

Mapa del mundo actual


Por eso, este objeto histórico no identificado es una criatura de varias cabezas, no solo de una. A la manera de una Hydra, Multicrisis global se teje sobre la articulación de seis pilares fundamentales, seis cabezas que se expanden sobre una especie de telaraña gigante (el texto), inteligente y muy bien documentado, que sirve para ubicarlos en su tiempo, contexto e importancia.


El autor, lo que hace, en definitiva, es intentar trazar un mapa de comprensión, pero como todo mapa, Borges lo sabía muy bien y César, como el gran lector que es, sabe que los mapas también están hechos de reflejos, casi exactos en dimensión y forma (Del rigor en la ciencia), y sobre todo los mapas que intentan dar cuenta de este siglo, porque sus reflejos provienen de otro, el electrizante siglo XX, cuyas brasas todavía no se extinguen y que son necesarias para entender las nuevas formas de crisis que vive el mundo y que se mezclan y superponen en diferentes dinámicas, siempre conflictivas, tensas y de diferente cuño.


Así Multicrisis global se puede ubicar en un camino intermedio entre las grandes meditaciones que tratan de ofrecernos explicaciones unitarias de lo que ocurre en este planeta, por lo demás tan ancho y tan ajeno (aunque ahora parezca lo contrario), pero aceptando la vieja premisa posmoderna de Gianni Vattimo en La sociedad transparente (1989), libro en el que nos revelaba que el mundo se ha abierto gracias al avance de la comunicación y la tecnología, entre otras cosas, y se ha transparentado, dejando a la vista no fenómenos unitarios y ordenados, sino un mundo caótico, preñado de millones de subjetividades y conflictividades, por primera vez, a ser tomadas en cuenta como elementos fundantes de las sociedades contemporáneas.


Pasada las guerras mundiales y la guerra fría, Rojas Ríos nos ofrece, desde la dedicatoria de este libro, la visión extraña de un mundo tibio, nos propone una era de la tibieza. 


“El siglo XXI, gracias a la convergencia económica y la atenuación ideológica, se presenta más proclive a transitar por una lógica de la conjunción (esto y lo otro) que a una lógica de la disyunción (esto o lo otro). Este fenómeno poshistórico nos acerca, nos hace más dialógicos y menos intransigentes; hace nuestro tiempo más tibio -en la medida en que no desandemos el camino y no olvidemos el siglo XX-, pero no por ello, ajeno a las amenazas y peligros de esta desatada multicrisis global”.


El sociólogo alemán, Ulrick Beck (1944-2015), lúcidamente propuso el término “categorías zombi” para hablar de palabras como por ejemplo Estado-nación, familia o nacionalismo, clase, y muchas otras, que estarían vivas-muertas, dada su imprecisión para interpretar la sociedad de hoy. 

Como una Hydra


Así, el desafío que nos plantea César Rojas Ríos está en comprender este nuevo escenario y generar nuevas categorías con la capacidad de aprehender esta nueva realidad tecnoafectiva, aunque sea como una Hydra, a la que cortas una cabeza y tiene la capacidad no solo de regenarla sino de multiplicarla. 


Quizás la condena del pensamiento y de las ciencias sociales en la hora presente sea ir cortando cabezas que se multiplican: ya no son crisis unipolares o bipolares, sino múltipolares, quizás esa sea su dialéctica, esa su roca de Sísifo. 


Al final, el conocimiento podría ser no más que una ilusión. Mientras más crees que conoces algo, más profundos son sus laberintos. Y es posible que el conocimiento, como la realidad que se nos va presentando -siguiendo la brillante pero oscura metáfora de la literatura ciberpunk-, sea al fin y al cabo una ilusión.


Dicho esto, quiero agradecer a su autor el haberme confiado la lectura de este libro para su presentación, porque me devuelve a un tipo de narrativa que aprecio mucho y que advierto no solo en las cosas que dice, sino en cómo las dice, y es la huella, siempre elegante, que pertenece a una profunda tradición: la del ensayo latinoamericano.


Por supuesto, hay mucho más por discutir acerca del contenido y propuestas de esta obra, pero para eso hay que leerla y eso es lo que espero provocar en el lector de este artículo, la curiosidad para que no dejen de disfrutar esta meditación inteligente, clara y madura, de uno de los autores bolivianos más lúcidos de su generación, César Rojas Ríos.

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