Opinión

Carta sobre los valores

El autor le pide a sus hijos y nietos que no sean como los gobernantes, que “cumplan su palabra”, sean humildes y “respeten la ley”.
domingo, 3 de diciembre de 2017 · 00:00

Carlos Toranzo Roca Economista

Queridos hijos y nietos: Ojalá aprendan en la vida que cuando se hace una promesa es de ley cumplirla; cuando se da la palabra, es fundamental ser consecuente con ella. Si no lo hacen, significará que no tienen valores, que la ética no marca sus vidas. 


Lo fundamental del ser humano es guiar sus pasos en torno a valores, al respeto a la familia, a los padres, hermanos e hijos, al apego a la amistad, a la ética del trabajo. Si se topan con gente que no sigue estos valores, que no cumple lo que prometen, con certeza que estarán frente a sujetos que tienen la capacidad de traicionar, de usar todos los medios para no ser rectos, para engañar, ocultar la verdad, seres guiados por la mentira y el dolo. 


A este tipo de gente ustedes no le pueden creer. Si sujetos de este tipo están en el poder, no crean en ellos, no los sigan, pues, ellos no usarán el poder para generar el bien común, sino para el peculio propio.


 Traten de no mentir, las mentiras tienen patas cortas. Si no tienen dinero, díganlo; si no tienen título, no mientan, no oculten nada. No hay cosa más sana que la verdad. Reconozcan a su familia, a sus hermanos, a sus padres. La peor cosa de la vida es ocultar a los hijos, no acompañarlos en la vida, no saber de ellos.

Sencillez versus soberbia


Chicos: traten de ser sencillos siempre. La soberbia no es buena consejera, la sencillez es parte de los buenos valores. No se sientan superiores frente a nadie. El estudio debe conducir no sólo al doctorado, sino a la sencillez, a la humildad. 


Si ven gobernantes con 20 policías que los cuidan, con demasiados coches blindados en su rededor o viajando en helicóptero cuando no es necesario, tengan la certeza que están frente a la cara opuesta a la humildad, están más bien mirando la soberbia, el engreimiento por el poder. A ese tipo de gente no se la puede seguir, pues quienes los siguen lo único que hacen es aumentar su soberbia.

Espíritu crítico


Gabriela, Ricardo, Luciana y Sebastián, si sus padres o sus abuelos cometen un error háganselo notar, no aplaudan sus errores o equivocaciones. Desde chicos comiencen a tener una mirada crítica sobre la vida o los actos de lo cotidiano; si sus amigos cometen errores o hacen cosas malas, no los aplaudan, díganles que no es correcto lo que hacen. 


El mejor amigo no es el que calla ante las metidas de pata de sus amigos, lo es más bien aquel que les hacer notar los yerros. La familia y la amistad no tienen por qué estar marcadas por la obsecuencia; la crítica oxigena la vida y hace crecer la estatura de las personas. 


Si ven gobernantes, ministros, autoridades, especialistas en ser obsecuentes, tengan la seguridad que están frente a gente en la cual no se puede confiar, que no posee principios, que lo único que buscan  es el acomodo personal.   


Así como es necesaria un actitud crítica ante la vida, también sepan que para crecer más sanos, sin tortuosidades en su desarrollo  es necesaria una cuota de autocrítica. No es debilidad saber reconocer errores; al contrario, es una fortaleza que conduce a tener una vida más íntegra; y lo que es válido para la vida cotidiana, lo es también para el mundo de la política y del poder. 


Si ven gobernantes sin capacidad de autocrítica dense cuenta de que ellos no tienen valor.

Sean demócratas


Chicos, ustedes no han conocido a mi hermano Julio. Tú, Gabriela, estabas en el vientre de tu mamá  cuando en agosto de 1971 lo asesinó la dictadura de Banzer. He vivido más de veinticinco años con él, lo quería mucho, mucho, hasta hoy no se me acaban las lágrimas por su pérdida. Ustedes quiéranse mucho, estén siempre juntos y acompañados. En esos años, Julio y yo, marcados por la época, soñábamos con revoluciones para que a la gente le vaya mejor. En ese entonces creía en la revolución socialista, pero eso implicaba que unos ganen -los proletarios, los de abajo- y eliminen al “enemigo”  -al empresario, al rico, al acomodado-. 


El asesinato de Julio me hizo comprender que ningún sueño, que ninguna utopía debe fundarse en la eliminación del pensamiento del otro, menos aún en quitarle la vida a otro. 


Y sepan que todas la revoluciones, que todos los “revolucionarios” son autoritarios, tratan de eliminar al otro, de perseguir al distinto, de acallar al enemigo, al que piensa diferente. 


Poco a poco fui aprendiendo estas cosas y dejé esas ideas, para convertirme en un demócrata, en alguien que respeta a los demás, que cree en la libertad de pensamiento, en la libertad de prensa, que aboga por los derechos humanos y no por el encarcelamiento de los que están contra el poder.  


Buena parte de todo esto lo aprendí en el exilio, diversificando mis lecturas y asimilando el dolor de la muerte de mi hermano, y por el recuerdo de haber estado en la cárcel cuanto tú, Gabriela, naciste y no pude oír tu primer llanto. 


Chicos: no albergo odio por los que asesinaron a mi hermano. El odio sólo enturbia la vida y achica al ser humano. Pero tengo memoria de la dictadura y no quisiera que existan otras dictaduras.

Lo que estamos viviendo


Al traer los recuerdos a mi mente y mirar la realidad del país, me doy cuenta que avanzamos, paso a paso, a una situación en la cual no se respeta la vida del otro, no se admite que se piense de manera diferente. Siento que la libertad de prensa se va achicando, así como también la libertad de expresión.

Los autodenominados “revolucionarios”  no desean la democracia, no se apegan a ella; al contrario, la hunden. La democracia implica cumplir la ley, desde la Constitución hasta las demás leyes. En lo cotidiano implica hasta respetar el rojo del semáforo... Si quieren ser consecuentes con los valores que hemos aprendido en la vida, aprendan a respetar las leyes, sólo de ese modo se avanza a una vida civilizada, de contacto entre gente que valora la democracia. 


Si enfrente de ustedes encuentran  gobernantes que no cumplen la ley, que violan la Constitución, tengan la certeza que no están frente a sujetos respetuosos de la democracia, sino que están frente a gente autoritaria que en algún caso puede ir más  lejos y llevarnos a una dictadura. Pero la única dictadura que se debe acatar es la del cumplimiento de la ley.


Chicos: La vida da vueltas, la historia es así. Al inicio de los 70 y de los 80 los temas que movilizaban nuestra existencia era la vigencia de los derechos humanos, la libertad de prensa, la libertad de expresión, la liberación de los presos políticos, el retorno de los exiliados; en suma, deseábamos democracia. Paradójicamente, cuatro décadas después éstos son los temas por los cuales nos volvemos a movilizarnos. Y es que queremos que ustedes vivan en un país con democracia. 


Chicos, les doy un abrazo.

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