Letra 7

El microcuento iberoamericano

El microcuento iberoamericano
domingo, 3 de diciembre de 2017 · 00:00

Homero Carvalho Oliva Escritor

En el siglo XXI el microcuento se ha convertido en uno de los géneros literarios preferidos. En muchos países se lo estudia académicamente y se escriben tesis doctorales, además de compilar antologías nacionales. 


Edmundo Valadés, escritor mexicano y fundador de la inolvidable revista “El cuento”, quien publicó microcuentos por más de un cuarto de siglo, cita a Laurián Puerta, un escritor colombiano, que en la revista “Zona” de Barranquilla, Colombia, publicó un curioso “Manifiesto” y entre otras cosas señala: “concebido entre un híbrido, un cruce entre el relato y el poema, el minicuento ha ido formando su propia estructura. Apoyándose en pistas certeras se ha ido despojando de las expansiones, creando su propia unidad lógica, amenazada continuamente por lo insólito que lleva guardado en su seno. La economía del lenguaje es su principal recurso, que revela la sorpresa o el asombro. Su estructura se parece a la del poema... Narrado en lenguaje poético siempre tiene un final de puñalada. Es como pisarle la cola a un alacrán para conocer su exacta dimensión… El minicuento está llamado a liberar a las palabras de toda atadura. Y a devolverle su poder mágico, ese poder de escandalizarnos”.


Muchos escritores de reconocido talento los han escrito, es el caso de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Hernán Lavín Cerda, Augusto Monterroso, Manuel Mejía Vallejo, Eliseo Diego, Marta Cerda Cristina Peri Rossi, Eduardo Galeano, Luisa Valenzuela, Alfonso Alcalde, Alfredo Armas Alfonzo, Enrique Anderson-Imbert, Juan José Arreola, René Avilés Fabila, Marco Denevi, Andrés Gallardo y otros, nos han mostrado múltiples formas del microcuento. 

Características actuales


El minicuento contemporáneo echa mano de todo lo que puede. Aprovecha las leyendas, los mitos, los clásicos de la literatura, del teatro, del cine, la religión, todo le sirve para comprometer al lector en una lectura intertextual, en la que están presentes la parodia, el aforismo, la fábula, la parábola, el epitafio y, por supuesto, el poema. Incluso el título es parte substancial del texto, llegando a redondear la historia contada. En el minicuento no interesa tanto lo que se escribe como lo que no se escribe, importa mucho más lo que se deja de decir, lo que se sugiere, porque allí está el verdadero universo narrativo. 


Es necesario aclarar que si bien el cuento mínimo juega magistralmente con el humor, con la ironía y el sarcasmo, existe una marcada diferencia con el chiste corriente y la distinción estriba en la factura del trabajo, cercano a un epigrama, a una epifanía, a un haiku, no hay cómo equivocarse cuando estamos frente a una pequeña historia, de un cuento liliputiense.


María Isabel Larrea en  Estrategias lectoras en el microcuento, de manera clara y concisa dice: “La brevedad entendida como signo definitorio del microcuento incide en las estrategias del emisor, cuya opción estética es el montaje fragmentario y la disgregación de la unidad narrativa. La recepción de la brevedad y del fragmentarismo impone la relectura, la recomposición y la búsqueda de la totalidad. El destino del lector es ir completando, casi lúdicamente, los vacíos; interpretar desde los intersticios, comprender en la densidad, en los silencios, en la síntesis, en las sugerencias, en la esmerada selección del vocabulario, el cierre que se completa en la interpretación”.


Variantes


En las antologías de este subgénero ya es un lugar común afirmar que el siglo XXI ha sido el de la canonización del microrrelato, microcuento, cuento súbito, ficción mínima, microficción, flash fiction o nanocuento. Estoy consciente de que existen expertos que han teorizado al respecto de los nombres y definiciones de estos textos hiperbreves y hacen diferencias formales entre una y otra categoría; sin embargo, en esta obra hay de todo un poco, como en mercado persa, porque muchos de los que los escribimos pasamos de una categoría a otra, a veces, sin darnos cuenta, tal como un fantasma atraviesa la pared.


Por todas estas razones me animé a compilar una Antología Iberoamericano de Microcuento, para la selección me he valido del criterio de nuestra amiga Violeta Rojo que afirma: “debemos tener claro que el minicuento no es simplemente un tipo de cuento breve sino que es un cuento muy breve que se interrelaciona paródica y humorísticamente con otros géneros y que utiliza estas interrelaciones genéricas como estrategias narrativas. Estas características lo desvinculan de la narrativa simplemente muy breve y se dan solamente en los minicuentos de este siglo, especialmente de los 20 hacia adelante... consideramos al minicuento (microcuento) como una narración breve (no suele tener más de una página impresa)”; Lauro Zavala coincide: “la minificción es la narrativa que cabe en el espacio de una página. A partir de esta sencilla definición encontramos numerosas variantes, diversos nombres y múltiples razones para que sea tan breve”. 

Una antología


La Antología Iberoamericana de Microcuento era una asignatura pendiente para mí, que he realizado varias antologías nacionales de cuento y de poesía. Un día de octubre decidí convocar a escritores de Iberoamérica que yo conocía, ya sea personalmente o a través de las redes sociales que se han convertido en lugares de encuentros. Esta selección, que reúne a algunos de los mejores escritores contemporáneos de microcuentos de Iberoamérica, fue posible gracias a la amistad. 


Todos los invitados aceptaron y muchos de ellos me aconsejaron incluir a otros, me pasaron sus contactos, me enviaron, generosa y solidariamente, sus antologías nacionales, como fue el caso de la generosa Violeta Rojo, o como María Palitachi, que me envió los textos que ya tenía de autores de la República Dominicana; Patricia Nasello, de Argentina, reunió a seis narradores; Teresa Domingo Catalá, a otros tantos de España; Francisco Trejo, de México, me contactó con varios escritores de su país y Dennis Ávila, de Honduras, hizo lo propio con el suyo. A todos ellos mi más sincero agradecimiento; esta recopilación también es de ellos.


En esta muestra se encuentran escritores consagrados, con muchas publicaciones, y premios nacionales e internacionales (como se puede constatar en sus breves biografías), así como jóvenes que inician su recorrido por lo que Carmen Camacho, poeta y narradora española, llama “Minucias titánicas”. La cotidianidad, la fantasía, el humor negro, lo absurdo, lo perturbador, lo histórico, lo religioso, lo asombroso, lo fantástico… no hay límite para este género que ha cobrado su independencia y ha ganado carta de ciudadanía literaria entre los escritores de Iberoamérica y del mundo.


De acuerdo a los contactos y a los envíos que me hicieron, he logrado reunir a 82 autores de 17 países; algunos países tienen más autores que otros; sin embargo, esto fue simplemente una cuestión del azar, que es otro de los nombres de la Divinidad y la amistad. Dicho esto, disfruten de la selección.
Los lectores interesados la pueden bajar de manera gratuita de estos enlaces:

https://es.scribd.com/document/365729251/Antologia-Iberoamericana-de-Microcuento-Homero-Carvalho
https://my.pcloud.com/publink/show?code=XZNDY57ZmceBvDlqJSyWFj7jF5f8yzwpBgyk

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