Marginalia

Sobre Tarija, la enfermedad holandesa y la maldición de los recursos naturales

domingo, 16 de abril de 2017 · 02:00
Fernando Molina  periodista y escritor

 

1 La "maldición de los recursos naturales” es un concepto que habla del siguiente fenómeno económico: los países con mayores exportaciones de recursos naturales tienden a crecer menos que los países sin estas exportaciones.

2 Una de las explicaciones de este fenómeno es la "enfermedad holandesa”, que designa el conjunto de resultados producidos por una explosión de ingresos como la que en determinadas circunstancias puede producir la exportación de recursos naturales. Los "síntomas” más llamativos de esta enfermedad son: abundancia de dólares y, por eso, una mayor capacidad de compra, con moneda nacional, de la divisa internacional. Además, esta apreciación incrementa el valor de los salarios y por tanto disminuye la competitividad de la industria nativa y, simultáneamente, aumenta las importaciones, que resultan más baratas. En cambio, se dinamizan las actividades "no transables” o que no tienen que competir con las importaciones, como el servicio público y la construcción. Otro "síntoma” de la enfermedad holandesa es el desplazamiento de la mano de obra hacia los sectores relacionados con el boom exportador, que normalmente son los más empleadores y los que mejor pagan.

3 Podemos suponer que, de existir maldición de los recursos naturales y enfermedad holandesa en Bolivia, la porción de ésta más golpeada por estas disfunciones tiene que ser Tarija, la región más beneficiada por el "shock de ingresos” generado, en la última década, por la exportación de gas y minerales muy bien cotizados en los mercados internacionales. Las regalías por hidrocarburos que recibe Tarija, para dar sólo este indicador, pasaron de menos de siete millones, el año 2000, a más de 500 millones de dólares en 2014. Y algo más: en el mismo periodo, la inversión pública anual regional casi se ha duplicado. 

Esta inyección de ingresos se tradujo, como señala la teoría sobre la enfermedad holandesa, en aumento del gasto público, en inversión en construcción (las áreas más atendidas por la inversión pública han sido, tanto en el periodo 2006-2010, como en el lapso 2011-2014, "transporte”, es decir, construcción de caminos, y "recursos hídricos”, o sea construcción de represas y sistemas de riego). También es un hecho que, de las empresas creadas en el departamento entre 2010 y 2014, más de 4.000 han tenido como objeto el comercio, 1.000 la construcción, los servicios de transporte y profesionales y, en cuarto lugar, con menos de 1.000 empresas, la industria. En 2014, el producto de los sectores de manufacturas y agrícola de un departamento comprable, Chuquisaca, era un tercio mayor que elde Tarija.

4 En 2016 apareció el libro  Disminución de precios de los commodities y fuga de capitales en un contexto de ‘enfermedad holandesa’ y ‘bendición/maldición de los recursos naturales’. El caso de Bolivia, de Gover Barja, Bernardo Fernández y David Zavaleta. Este texto estudia la maldición de los recursos naturales y la enfermedad holandesa en el país en el último periodo, y concluye que estos fenómenos han sido conjurados sobre todo por el boom de las exportaciones mineras. 

Según el estudio, éstas generan más enfermedad holandesa porque el sector transforma en el mercado interno las divisas que obtiene de ella, valorando al boliviano; porque contrata a más empleados que el sector petrolero, incidiendo en el alza de los salarios y en el desplazamiento del empleo hacia los ramos primarios; porque entrega pocas regalías, por lo que su actividad genera beneficios empresariales  que se gastan directamente en actividades "no transables”, a diferencia de lo que ocurre con el sector petrolero, que realiza sus beneficios a través del Estado y, por tanto, lo hace bajo la forma de "inversión pública” y a través de un conjunto de canales burocráticos, cuyas reglas, al impedir el gasto inmediato, funcionan como un "fondo compensación” (de modulación del gasto) informal. 

5 En esa medida, la abundancia de recursos podría constituir una oportunidad de desarrollo, con la condición de que fueran bien usados como inversión pública. El problema reside en que este uso se convierte en una "manzana de la discordia” y alienta inacabables luchas rentistas, que pueden tener forma política, luchas por el control de la Gobernación y otros espacios del aparato público regional, o forma delincuencial, cuando son luchas por apropiarse corruptamente de contratos, proyectos, etc. Tarija ha vivido ambos tipos de procesos. Barja, Fernández y Zavaleta no toman en cuenta estos conflictos ni tampoco los efectos psicológicos de la abundancia, que pueden resumirse como un "desplazamiento de la imaginación creativa” de los pobladores la producción a la captura de rentas. Un libro más útil para estudiar estos últimos aspectos del problema es  La trampa del rentismo, de Roberto Laserna (2011).

6 La abundancia de los recursos en Tarija ha conllevado -además de los efectos ya sugeridos: crecimiento del gasto público, creación de negocios de comercio y servicios, indexación de los salarios- una mayor disposición de capital: la cartera de créditos ha pasado de algo más de 60 millones de dólares en 2005 a una cifra superior a los 600 millones en 2014, es decir, se ha multiplicado por 10. 

7 El supuesto de la "bendición de los recursos naturales” o, mejor dicho, específicamente del gas, que sería menos proclive a generar enfermedad holandesa,  se apoya en el hecho de que hasta ahora Tarija ha obtenido los mejores resultados, sólo después de Santa Cruz, en la mayor parte de los indicadores sociales: pobreza, mortalidad neonatal, mortalidad materna, desnutrición, cobertura de agua potable (91% en 2012), saneamiento básico (72% en 2012) e infraestructura escolar (escuelas con saneamiento básico, con baños y con lavamanos). El PIB per cápita tarijeño es casi tres veces mayor que el PIB per cápita nacional.

8 ¿Qué pasa en un país -y, por tanto, en una región- que es rico en recursos naturales y está en proceso de desarrollo cuando los precios de los  commodities  que exporta caen? Los aspectos asociados a la "enfermedad” de su crecimiento se patentizan. La caída de ingresos se traduce, simultáneamente, en desaceleración de la economía "no transable” y en los esfuerzos, por parte del Estado, de mantenerla funcionando por medio de préstamos y déficit, dice Borja et al. Y los conflictos políticos por aprovechar lo que queda de la bonanza se multiplican, pronostica Laserna. 


 

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