Política

La generación X y la carencia de liderazgos en el continente

domingo, 23 de abril de 2017 · 00:00
Carlos Fossati Miranda abogado tributarista y escritor

 

En la actualidad los sistemas mundiales parecen ser el resultado de normas y procedimientos que han generado una "tecnología de sumisión” del individuo y de las sociedades de las cuales es parte,  más allá de los mecanismos para lograrlo (llámense subsistemas: legal que se supedita al subsistema político y aquel al económico, etc).

Territorialmente, pareciera que se han analizado cuidadosamente los talones de Aquiles de cada sociedad americana. Llámense  carnaval, fútbol, alcohol, viernes negro, navidad, tarjetas de crédito, trabajo esclavizador para comprar productos y servicios  y luego pagar las cuentas de dichas compras, entrando, como denominaría Kiyosaki, en una infinita carrera de ratas. 

Llámese "adormecimiento confortable” en general, el que proporciona el capitalismo. Ello hasta el ocaso laboral del individuo, en que continuará siendo cautivado con viajes y tarjetas de crédito hasta que el sistema médico, finalmente, se encargue de él, proporcionándole los medicamentos que curen unos males implantándole otros, que escamoteen sus últimos centavos. ¿Entonces, quién ganará la partida final? El macrosistema es el ganador final, y la casa siempre gana, es la "regla”.

Por otra parte, el izquierdismo tiene un sistema opuesto y una tecnología de sumisión similar.
 
Pareciera que su fórmula en los hechos es inutilizar el aparato estatal, la industrialización y el empleo, "uberequalizando” la pobreza. Alcanzar los medios de producción será una quimera de juventud, inalcanzable durante la vida del individuo.

Ya fuimos mareados hasta el cansancio con Hegel, Marx, por un lado, Smith, Keynes quienes, junto a otros, no hicieron más que inspirar dos absurdos sistemas que no son otra cosa que dos versiones fluidas de la misma tecnología de sometimiento y no es conveniente invocar un enemigo inexistente. 

Si lo enarbolas, debe contar con existencia "objetiva” para luchar contra él.  Será él la causa de existencia de un sistema, o del otro, de tal manera que la gente de cada sistema tenga certeza que se lucha contra algo.

En la práctica, existe una sutil línea gris, en tanto línea divisoria que se mueve décimas de grado de izquierda a derecha y viceversa, según los intereses político-económicos del momento. Ello significa que no son sistemas con límites definidos. 

Además, es bien sabido que esta línea se convierte en "objetiva” al ser presionada por un lado y el otro mediante los servicios militares, policiales y de inteligencia. Por tanto, cabe preguntarse si ambos sistemas fueron creados para la mera confrontación entre sí y/o en tanto mecanismos delimitadores o distractivos del individuo, probablemente mecanismos eficientes que, en penúltima instancia, servirán  al macrosistema para entretener a toda una generación.

El individuo de estos tiempos ya no sale a la calle para "falsear” las verdades que los medios "imparciales” de cada sistema anuncian, o para encontrar las genuinas verdades por sí, mucho menos liderar. Se ha vuelto dócil y esclavo de sus propios miedos y comodidades, a saber, redes sociales, poder, dinero, religión, multimedia, programas basura, desempleo, etc. muy bien pensados para consumir el escaso tiempo que le queda. Mientras sea esclavo de algo y le tenga miedo a algo, será ciudadano ejemplar (ejemplarmente manipulable).

Eso sí, pareciera que el requisito principal es no pensar de manera autónoma. Le está "prohibido” hacerlo, la tecnología lo "hará” por él. El individuo, simplemente, debe moverse en grupo y deleitarse con mendrugos de efímera felicidad, que no son otra cosa que una burbuja llena de nada, en tanto mantenga su statu quo y cuota de adormecimiento confortable para poder ser manipulado. 

¿Te preguntaste alguna vez, mientras veías alguna de las infinitas versiones de series y películas de zombies, asumiendo que eran parte de una trama ficcional, si tal vez sean más "pensantes” que nuestra generación (X)?, quien sabe. 

Al menos ellos sí se rebelan contra sus respectivos y ficticios sistemas de dominación.
 
Finalmente, corresponde preguntarse ¿Por qué el/los sistema/s reiteradamente difunde/n, a través de sus medios, la normalidad de las cosas? (Si tienes que decir que eres pues no eres, punto).

¿Por qué la generación X no cuenta con líderes incendiarios y rebeldes? como los revolucionarios continentales de los años 50, 60  y 70  (generación baby boomers o posguerra, que ya pasó la posta a la nuestra), y me refiero a la integralidad de América, no a parte de ella llamada Estados Unidos, que es simplemente parte de Norte América.

 ¿Qué pasó con los líderes continentales naturales de nuestra generación? ¿Qué nos "docilizó”? ¿Qué "cuentas de colores” fueron ofrecidas a los prospectivos de líderes de la generación X que iban a perfilarse como tales?

O, tal vez, corresponda dejar de culpar a los sistemas y su tecnología de sometimiento.
 
Finalmente, sólo están allí como parte del juego de contrarios que cumplen ese rol para justificar su "existencia”. Sin embargo, nuestra indiferencia es la responsable de los problemas continentales actuales, y no somos responsables por acción, sino por omisión, debido a que los sistemas respectivos nos mantuvieron distraídos… ¿o tal vez, viceversa? 

Lo cierto es que sabemos y asumimos consciencia que no hicimos lo suficiente, de hecho, no tomamos la posta en absoluto, decidimos distraernos, la "democracia” ya estaba "alcanzada” y ahora, ésta/s sociedad/es, es/son el resultado de esas decisiones. Ya no es necesario revolucionar con armas, pero sí con ideas y gestar la nueva revolución espiritual del continente, como diría un colega. 

Sin embargo, tenemos la atención de los "millenials” y si ellos no nos ven personificar la función generacional que nos corresponde, asumirán que el status natural de un individuo en sociedad es este y no otro, vivir "confortablemente anestesiado”* sin pedir cuentas al sistema/s o cuestionarse respecto a su existencia. Y para quien nació en cautiverio, sin conocer la libertad (la genuina libertad, no el break-time de la esclavitud), tanto la esclavitud como el sometimiento serán la regla, y la revolución la excepción o será, directamente, un concepto inexistente.

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