Libros

No hay libertad política si no hay libertad sexual

María Galindo escribe sobre los hallazgos y obstáculos que se dieron durante la investigación sobre la homofobia en la Asamblea Legislativa.
domingo, 11 de junio de 2017 · 00:00
María Galindo  miembro de Mujeres Creando

 

Este es el nombre del libro que presentaré este próximo miércoles 14 de junio en el Museo de Etnografía y Folklore a las siete y media de la noche. Es el libro producto de la investigación realizada entre 2015 y 2016 en la Asamblea Legislativa Plurinacional y que fue auspiciada por la Vicepresidencia del Estado.

La propuesta surgió como consecuencia del acto de homofobia cometido contra Mujeres Creando por el entonces jefe de la bancada del Movimiento Al Socialismo el ex diputado Rojas.

Esta investigación es el mecanismo subversivo de haber usado una ofensa pública contra nosotras, a favor de nosotras. No desde el lugar común de la victimización, sino desde la habilidad de haber desafiado al conjunto del Parlamento a amplificar sus justificaciones homofóbicas, a través de entrevistas para ser usadas exactamente en el sentido contrario, como símbolo de lo que queremos interpelar y cambiar. El resultado es una muestra de la ausencia de reflexión por parte de quienes legislan.

Esta investigación no es, ni más ni menos, que el acto de colocar en un nivel político el debate de la sexualidad, la homosexualidad y el cuerpo. Nos damos así la posibilidad de pasar del banquillo de seres eternamente cuestionados a ser quienes usan su sexualidad y sus cuerpos para poner en cuestión las sexualidades y las vivencias de nuestros cuerpos en el conjunto de nuestra sociedad. Es una oportunidad para volcar la tortilla y atrevernos a preguntar ¿por qué?

Usamos así todas y cada una de esas debilidades a favor de una utopía que está por escribirse: la de construir otras formas de representación política, que no son las que ofrece hoy el Parlamento como institución política agotada.

¿A nombre de quién y con qué legitimidad hicimos todo esto? 

Mujeres Creando viene desplegando una lucha feminista en la sociedad boliviana durante más de 25 años. La mariconería ha sido una de las aristas de nuestra lucha. Eso no quiere decir que nos colocaremos allí para hablar en nombre de nadie que no seamos nosotras mismas, como lo hacemos siempre. Lo hacemos desde nuestra mirada feminista y saliéndonos del guión oficial de las organizaciones GLBT o LGBT o PQJ.  

No nos colocamos en este estudio como clientas del Estado. 

No pedimos matrimonio, inclusión en las Fuerzas Armadas, la Policía o cosa parecida.

Este estudio no pide nada, sino que aporta

La sede de esta investigación ha sido durante varios meses una oficina en el segundo piso de la Vicepresidencia del Estado boliviano. Tragar su arquitectura de estilo de palacio francés y ascender cada día una escalera circular de mármol donde resonaban mis tacos, ya me daba la sensación de estar trabajando en el interior de la barriga del monstruo que está alojado en ese arriba simbólico. 

Constatar todos los días cómo los jerarcas de este Estado Plurinacional se han hecho a este aparato arquitectónico, sentir claramente cómo lo disfrutan, cómo lo elogian, ha estimulado mi ánimo agresivo a la hora de preguntar. Atravesar un pequeño salón lleno de retratos de gran escala de hombres libertadores de la patria y pasar un corredor amplio de espejos y vitrinas con libros que están muertos porque nadie los lee, para ingresar a nuestra oficina , nos causaba todos los días risa. No hubo tarde en la que los policías y los ocasionales visitantes de ese lugar no se asombraran de vernos allí. 

Nuestra oficina era la más confortable que hemos tenido en la vida. Allí citábamos a los y las parlamentarias, la mayor parte de ellos y ellas sorprendidos por nuestra llamada. Sorprendidos también por el lugar de la cita, venían a goteo. A veces, llegaban acompañados con papelitos de apoyo que contenían definiciones de Wikipedia sobre la homofobia, que les había  preparado algún asesor y que no les servían para nada porque nosotras siempre tuvimos la chispa para sorprenderles. 

Todas las entrevistas fueron filmadas y grabadas. Ambos productos serán difundidos in extenso en radio y televisión, porque cada entrevista reviste un interés para el país entero. También serán entregadas al archivo de la Vicepresidencia, que ojalá sea capaz de medir el valor que tienen.  

Cuando la investigación se hallaba en su mejor momento, el Vicepresidente decidió expulsarnos.
 
Suponemos que fue porque la investigación había adquirido ya una resonancia dentro de los pasillos del Parlamento que a él le incomodó. Quizás la decisión se debió al hecho de que se venía el referendo que ponía en consideración del país la repostulación del presidente Evo Morales a un tercer mandato, y nos querían lejos. 

También es posible que el Vicepresidente, quien siempre ha estado rodeado de chistes homofóbicos en su contra, se haya sentido finalmente incomodado por la resonancia que la propia investigación adquirió. O también pudo ser un acto arbitrario, sin gran trasfondo, y haber respondido a la simpleza rutinaria de no cumplir la palabra y hacerte sentir su poder, expulsándote como contraparte de haberte antes otorgado un espacio. 

Lo que queda claro es que una investigación sobre homofobia -un tema perpetuamente fuera de agenda-  no puede ser políticamente inofensiva. 

Cuando fuimos expulsadas de la Vicepresidencia -con el argumento de que ellos consideraban que la fase de campo ya había logrado suficiente espacio- no dudamos en terminar la investigación cargando trípode y filmadora para buscar las entrevistas en los pasillos del Parlamento.

 Esto le dio un plus, porque aunque las condiciones para entrar al Parlamento fueron lamentables, soportar la espera de horas hasta recibir la autorización, soportar la persecución interna de los equipos de seguridad, adentrarnos en la dinámica parlamentaria, sentir los aires poco frescos de oficinas abarrotadas de papeles donde nunca faltaban pasteles, sándwiches y cafés y donde evidentemente nadie trabaja, donde difícilmente se piensa y menos aún los parlamentarios; sentir el aire monárquico de la mayor parte de ellos y ellas, ver cómo algunos literalmente huían de mí como del demonio, en su propio espacio, le ha añadido a nuestra investigación circunstancias que la han enriquecido.

 ¡No me quejo! ¡Me he divertido todo el tiempo!

El libro será comentado en la presentación por Raquel Gutiérrez, socióloga, ex pareja de García Linera,  y por el diputado del Movimiento Al Socialismo Manuel Canelas que es, dicho sea de paso, el primer diputado marica del Parlamento. 

La cantante Marisol Díaz nos regalará la interpretación a capela de la afamada cueca boliviana Mi pena,  del compositor maricón chuquisaqueño Jaime del Río y se venderán los 100 primeros ejemplares del libro con una bolsita grafiteada de regalo que dice: HAY QUE SER VALIENTE PARA SER MARICÓN Y MUCHO MÁS PARA SER MARICONA.

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