Seguridad

El “Precrimen”, el software de vigilancia predictiva y la protección de derechos

El experto escribe del complejo panorama que se viene en temas de seguridad y justicia con el avance de la tecnología.
domingo, 4 de junio de 2017 · 01:00
Carlos Fossati  abogado  tributarista y escritor

 

Los tiempos que vivimos son complejos y la tecnología ha llegado para quedarse. Hoy busca coadyuvar con las labores del sistema judicial y sus auxiliares en la prevención del delito. El mundo viene haciendo importantes avances en materia penal como el pre-crimen o la "vigilancia predictiva”. No obstante, se deben realizar algunas puntualizaciones.

Inicialmente diremos que "pre-crimen” o vigilancia predictiva se podrían conceptuar como los actos que anticipan la comisión de un delito. Accionar justificado en un historial criminal en potencial tentativa y que permite un abordaje temprano a lo que será una conducta típicamente delictiva. 

El término de "pre-crimen” surgió a partir de la novela El Informe de la Minoría, de 1956 escrita por Philip K. Dick, uno de los escritores contemporáneos pioneros de ciencia ficción más renombrados.

Dicha obra fue llevada a la pantalla grande en el filme de 2002, Minority Report (Reporte Minoritario) que generó controversia en su tiempo, precisamente, por aquél concepto.

La trama se desarrolla en sentido que el protagonista, quien funge de detective, debe prevenir el crimen utilizando agentes auxiliares vinculados a la policía, quienes son capaces de anticipar la comisión de delitos con el fin que, dicha conducta, pueda ser evitada antes que se cometa el ilícito.

Parece ser que la realidad ha superado  nuevamente a la ficción. En Estados Unidos se vienen desarrollando programas computacionales a medida que permiten a jueces y fuerzas del orden, tener acceso a software especializado que determine los posibles "caldos de cultivo” y potenciales agresores del crimen, invocando a la criminometría para coadyuvar en la prevención de delitos mediante la vigilancia preventiva.

Entendamos por criminometría la ciencia en la cual las herramientas de la teoría criminológica, las matemáticas y la inferencia estadística son aplicadas al análisis de los fenómenos criminales y ahora, mediante programas computacionales, esta ciencia viene aportando soluciones para ayudar con eficiencia en la prevención de la criminalidad.

"Big Data” y "Compas” entre otros, constituyen la primera generación de software especializado llevado a las calles, basado en algoritmos computacionales que algunos condados y estaciones de policía estadounidense vienen utilizando en 12 ciudades norteamericanas, tales como Chicago, Milwaukee, Memphis y Santa Cruz, entre otras, con el objetivo de prevenir el crimen y evitar potenciales víctimas realizando detenciones anticipadas a la comisión de ilícitos.

En el caso de "Big Data” en Chicago, el programa permite elaborar un listado generado por algoritmos  extrayendo datos del sistema policial. Una vez emitido el informe, los agentes realizan el seguimiento a los individuos con mayor probabilidad de cometer delitos.

Un abordaje temprano del problema ha permitido que, en una ciudad con casi tres millones de habitantes, Chicago, la policía enfoque su atención en 1,400 personas presumiblemente sospechosas de la mayor cantidad de delitos. El programa ya lleva tres años en funcionamiento. 

Pese a  que dicho software no puede individualizar a quien cometa el crimen, pueden aventurarse a señalar el tipo de infracción, el lugar y el posible momento de comisión. La idea detrás de la "vigilancia predictiva” consiste en diseñar patrones que establezcan zonas vulnerables de asaltos o en las que se produzcan robos, incorporando factores como fichas criminales, proximidades a lugares de riesgo y hasta reportes climáticos. 

El caso del software "Compas” es aún más controversial. Resulta que "Compas”, creado por la corporación Northpointe Inc., realiza cálculos probabilísticos en sentido de si una persona pueda cometer otro delito y sugiere también medidas de supervisión que deba recibir el procesado dentro la prisión. 

En el año 2013, un estadounidense, Eric Loomis con presumibles antecedentes criminales, apeló su condena de 6 años de prisión debido a que, parte de las pruebas, fueron obtenidas a través de dicho software cuyos algoritmos determinaron una supuesta tendencia para cometer delitos.

Dentro del caso Loomis, la empresa que programó "Compass”, se encuentra en el ojo de la tormenta debido a que, durante la apelación interpuesta, la empresa desarrolladora del software, ha solicitado una tercería dentro el proceso a la Corte del Estado de Wisconsin. Posteriormente, se hizo público que la empresa se negaba a exhibir la "fórmula de su desarrollo”, justificando que se trata de un "proyecto privado amparado por derechos de autor”.

Según un reportaje realizado por un matutino chileno, "pese a la utilidad de estos programas, han surgido críticas. En particular hacia el algoritmo para estimar la probabilidad de que un reo vuelva a delinquir, que abarca más de 100 mil casos y contempla más de 30 factores predictores, como edad del criminal y número de crímenes previos, alcanzando un 75% de certeza. Por esto, es utilizado por los juzgados para decidir si conceder o no libertad condicional a un recluido”.

A pesar que los países latinoamericanos estamos aún lejos de implementar sistemas con ese nivel de complejidad, teniendo presente la situación actual, sería un avance que podría contrastar con los actuales resultados, con altas probabilidades de eficiencia en la práctica versus los resultados objetivos actuales, probable y coyunturalmente, implique ganancia. 

De acuerdo a Marcos Salt, experto en delitos informáticos de la Universidad de Buenos Aires: este software vulneraría el debido proceso. "Puede asustar, pero no hay que descartar la posibilidad de que en el futuro incorporemos ayuda tecnológica en la justicia argentina” y otros  iberoamericanos.

Debemos tener presente que, dentro el sistema romanista que sigue Bolivia primero se tendrían que revisar muchas normas constitucionales, tratados, convenciones así como conceptos referidos a los elementos del delito, el cual establece que, para ser considerado tal, tendrían que cumplirse ciertas premisas como la antijuricidad de la conducta (que se concrete en el accionar humano para la existencia del delito y trascienda al exterior con voluntariedad).

No obstante, el pre-crimen y la vigilancia predictiva son, sin duda, avances en la manera de abordar el delito que, en la era de las cámaras, podrían compeler a un mejor desempeño de las funciones policiales y judiciales en algunos países iberoamericanos que ya vienen aplicando aquello en la forma.

 

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