Lenin Moreno en sus primeros días

Nada más comenzar, Lenin Moreno ya ha marcado algunas diferencias con el gobierno de su predecesor Rafael Correa. ¿Hasta dónde llegará?
domingo, 2 de julio de 2017 · 00:00
Ha pasado poco desde que asumió la presidencia del Ecuador Lenin Moreno, promovido por el partido Alianza País (AP) que lleva ya diez años en el ejercicio público. 
 
Estos primeros días de gestión han estado marcados tanto por acciones estratégicas que van pautando la línea de la nueva administración, así como por conflictos al interior del partido de
 
Gobierno, en una coyuntura de reestructuración de mandos y sectores. Se trata de un proceso de transición en el que emergen, inevitablemente, los límites intrínsecos de AP como un conglomerado de fuerzas dentro del cual entran en disputas diversos proyectos políticos.

Primeras diferencias

Las primeras acciones y posicionamientos del nuevo Gobierno son fundamentales, considerando la expectativa social respecto al menos tres temas centrales, producto de la situación política del país. El primero tiene que ver con la necesidad -del Gobierno, AP y Moreno- de ir (re)construyendo no solo legitimidad sino también popularidad. El segundo, se refiere a la capacidad de llevar a la práctica el discurso de cambio abanderado en campaña, sobre todo en temas como la apertura al diálogo y el replanteamiento de las prioridades económicas y políticas del Estado. Finalmente, la tercera tiene que ver con la necesidad de constituir una identidad diferenciada de la gestión previa de Rafael Correa, en función de una demanda social que le apuesta a una "continuidad con cambios”, pero también de un proceso de debilitamiento de AP como proyecto hegemónico.
 
El Gobierno comprendió el escenario y sus desafíos, constituyendo una agenda estratégica que pareciera responder a varias de las críticas y demandas que vienen acumulando la sociedad civil, sectores y grupos específicos de interés. En ese sentido, Moreno ensaya un estilo más conciliador y un liderazgo menos omnipresente. Así, marca significativas diferencias con el formato que caracterizó a Rafael Correa a lo largo de una década, que condicionó muchas de las relaciones entre el sector público y otros actores políticos, sociales y económicos.
 
Más allá de las intervenciones de Moreno propias de la agenda presidencial, los principales temas tratados durante estas semanas, sus negociaciones, soluciones o diagnósticos, han sido expuestos públicamente por los ministros o funcionarios encargados. La voluntad de diversificar vocerías, reduce la carga personalista de la política y la gestión pública. De esta manera, se refuerza la imagen de un Gobierno más amplio en el que otros cuadros del oficialismo -en el Ejecutivo y el Legislativo- van ganando visibilidad.
 
 Además, la priorización de asuntos es también sugerente. No es casual que el primer conversatorio al que llama el presidente sea con la prensa; lo mismo sucede con los sectores productivos.
 
Finalmente, resulta relevante destacar una medida importante simbólicamente en cuanto a los cambios en el estilo de liderazgo y relacionamiento. Durante la década de gobierno de Rafael Correa, un elemento característico de su mandato fue un espacio semanal de rendición de cuentas -transmitido por radio y televisión- en el que durante cuatro horas, detallaba sus actividades de la semana. Este recurso fue constantemente criticado por algunos sectores sociales, la oposición política y los medios de comunicación con el argumento de que era la plataforma en la que, de manera más clara, se expresaban las características autoritarias y conflictivas del Gobierno.
 
Además, iniciada la crisis, se reprochaba también el costo que tenía realizar cada uno de estos espacios considerados como propaganda política. Entre sus primeras acciones, Moreno decidió reemplazar este recurso por un informe semanal de no más de 20 minutos en el que se relataban las actividades llevadas a cabo por él y el resto de autoridades del Gobierno, sin su intervención directa. Esta iniciativa, igual que las otras, ha sido valorada como positiva y, sobre todo, como muestra más de una forma diferente de liderar.
 
Más allá del estilo y de aquellos aspectos que tienen que ver con la figura de Moreno, se distinguen también otros elementos que van dando forma al nuevo gobierno y que expresan lo que, por ahora, se puede entender como una estrategia de diferenciación que, a largo plazo, podrá evaluarse en su traducción en la política pública. Se trata de temas como la conformación del gabinete, instancias de diálogo anunciadas o ya constituidas, iniciativas que empiezan a impulsarse o declaraciones a las que se debe presentar atención para ir desentrañando el momento político que vive Ecuador.
 
El entorno cercano
 
Por el compromiso de "cambio con continuidad” que suponía el triunfo de Lenin Moreno, la conformación del gabinete ministerial suscitó gran expectativa. Además, la composición de los equipos de trabajo de un nuevo gobierno develan también asuntos de orden político que tienen que ver con la distribución de fuerzas al interior de un partido, así como con los acuerdos que van estableciéndose con otros actores durante la campaña.
 
En primera instancia, lo más significativo en relación al gabinete ministerial -así como a cargos cercanos al presidente- es la presencia de figuras que fueron parte del momento originario de AP, del diseño e impulso del proyecto o de sus primeros años. Algunos se mantuvieron vinculados temporalmente a la anterior administración; no obstante, otros se habían separado por diferencias de diversa índole y hoy regresan, dándole fuerza a una fracción específica al interior del movimiento.
 
Paralelamente, se conservan también cuadros de AP que llevan ejerciendo distintas funciones de manera ininterrumpida durante estos diez años
 
Otra característica relevante en la conformación del equipo de Gobierno de la nueva administración es que revela una apertura a ciertos sectores sociales y empresariales que se encontraban al margen de la administración pública hasta ahora. Su composición evidencia un escenario más abierto al diálogo político y menos afín a los perfiles tecnocráticos de la administración de Correa.
 
(Este es un extracto del artículo publicado por Manuela Celi Moscoso en Nueva Sociedad)
 
Manuela Celi Moscoso Nueva Sociedad
 
"Moreno ensaya un estilo más conciliador y un liderazgo menos omnipresente. Así, marca significativas diferencias con el formato que caracterizó a Rafael Correa”.
 


AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

105
49