Reseña

Sentido común en las relaciones internacionales

Una presentación del libro póstumo de Edgar Camacho Omiste y una apreciación de este teórico de la diplomacia.
domingo, 27 de agosto de 2017 · 00:00
Ariel Flores, Abogado
 
Conocí a Edgar Camacho Omiste. No en la función diplomática ni en las aulas universitarias, tampoco en la actividad intelectual o política. No. 
 
No tuve la oportunidad de trabajar junto a él cuando fue subsecretario de Relaciones Exteriores, cuando fue embajador y representó al país en diferentes foros y escenarios internacionales o cuando fue ministro de Relaciones Exteriores en dos oportunidades; no tuve la fortuna de estar entre sus alumnos cuando fue profesor en diferentes y distinguidas casas de estudios superiores, como la Universidad Mayor de San Andrés, la Academia Diplomática de Bolivia o la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales; tampoco compartí o intercambié con él ideas en el seno del entonces Movimiento Bolivia Libre del que fue parte. Sin embargo, lo conocí.
 
¿Cómo es posible conocer a una persona sin conocerla? La explicación es simple. Parafraseando al gran Umberto Eco, diré que si hay momentos mágicos, de gran fatiga física e intensa exitación intelectual, en los que tenemos visiones de lugares que nunca hemos visitado, también podemos tener visiones de personas que nunca hemos conocido.
 
Conocí a Edgar Camacho Omiste a través de sus libros. Sus análisis, criticas, autocriticas, reflexiones, ideas, quedaron inmortalizadas en ellos. Por ejemplo: Bolivia. Convenios y declaraciones internacionales (1966); Bolivia y la integración andina (1981); Bolivia y la integración andina. Fundamentos políticos y perspectivas (1986); Política exterior independiente (1989). 
 
El libro titulado Sentido común en las relaciones internacionales. Once temas de política exterior bien pudo estar destinado a la oscuridad y seguramente al olvido. Sin embargo, gracias a las gestiones de su hermana, Ivonne Camacho, se publica a poco tiempo del irreparable fallecimiento del autor.

Las preguntas, las respuestas
 
El libro responde cuestiones que él formuló a manera de desafíos para el ingreso de Bolivia al siglo XXI:
 
¿Qué visión tiene Bolivia de las mutaciones experimentadas por el sistema internacional en el último lustro? ¿Cuál es la percepción de la sociedad civil en materia de política exterior? ¿Qué temas integran la agenda internacional contemporánea? ¿Cómo emprender las tareas de análisis y planificación estatal de la política exterior? ¿De qué manera armonizar nuestros objetivos nacionales con los de otros países? ¿Cuáles las prioridades de la acción estatal en estas materias?
 
Luego de una introducción sobre los Conceptos básicos de las relaciones internacionales, el autor realiza un análisis de las relaciones interestatales contemporáneas, el papel de la política exterior en la consolidación de la paz y la seguridad, el desarrollo económico y la cooperación internacional.
 
En Desarrollo de la relación mundial destaca la fase de "manifiesta aceleración histórica” por la que atraviesa la humanidad, sin haber tenido la capacidad de resolver plenamente las graves cuestiones heredadas a lo largo de siglos pasados. 
 
Luego habla de las "Circunstancias políticas en el orden global, regional y nacional”,  que forzosamente han tenido que sufrir los efectos inequitativos y las grandes diferencias de la post-Guerra Fría. En Viejas prácticas y reciente orden mundial se destaca las "situaciones aparentemente nuevas”, como la alianza entre Estados, las gestiones diplomáticas ordinarias y de urgencia, los tratados de paz, las promesas y esperanzas que, al igual que en el pasado, caracterizan la vida internacional contemporánea.
 
En el capítulo Encuentro de la identidad colectiva se plantea uno de los temas más debatidos por las ciencias sociales: la formación social latinoamericana. "Hacía falta -nos dice el autor-  el cimiento material para conectarse recíprocamente”. En La integración social nacional y regional se plantea cuestiones y respuestas que, si bien fueron trabajadas en otras obras, muestran una posición, madura y contundente respecto al futuro de la integración. Camacho nos dice: "Con seguridad, el transcurso del tiempo, la convivencia pacífica, la cooperación recíproca y la historia dirán que la integración sí… fue posible”. 
 
En Una estrategia para Bolivia, el autor se refiere a la cuestión marítima de Bolivia. En ella, desarrolla, de forma amplia y experimentada, los principios de derecho y justicia Internacional como alternativas a la política del poder; destaca como acertada la línea de reconocer la vigencia del Tratado de 1904, pero al mismo tiempo aboga por la necesidad de negociar una "presencia efectiva” sobre el océano Pacífico en un entendimiento directo entre ambos Estados y respaldada por una fuerte corriente de solidaridad internacional. Solución por medios pacíficos, medidas de confianza recíproca, continuidad territorial, la idea del enclave, diplomacia coherente constituyen, para el autor, herramientas para la formulación de un plan y consiguientemente, de una estrategia marítima con base en el "interés común”. ¿Cuál podría ser el interés común? La respuesta parece ser "compensaciones territoriales”, sobre una base sólida de unidad y consenso.
 
El sentido común internacional
 
Por último, en El sentido común internacional el autor aconseja: "el sentido común puede constituir un valioso instrumento para el análisis de situaciones, la formulación de planes de acción, y la toma de decisión”.
 
De ahí que el "sentido común” constituya el soporte medular de su obra. El autor destaca la importancia de éste en la mejor comprensión de las relaciones internacionales, aunque, reconoce, "el sentido común suele ser el menos común de los sentidos”. 
 
"El sentido común -nos dice- está muy cerca de la concepción de que cada realidad debe ser captada como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen, basado en la integración total de una situación o concepto, pues el todo es siempre mayor que la suma de las partes e, inclusive, que la interdependencia entre éstas”.
 
Edgar Camacho Omiste pertenece  a una importante generación de internacionalistas bolivianos que vivieron y sintieron de forma íntimamente próxima los principales acontecimientos nacionales e internacionales de la segunda mitad del siglo XX, El libro que nos deja constituye el más completo y ambicioso de sus esfuerzos intelectuales, un ejercicio in extremis, que reafirma el importante rol que juega Bolivia en el tablero internacional.
 
Las personas que lo conocieron físicamente coinciden en que fue una persona consecuente, talentosa, honesta y responsable. Un maestro orientador en la formación del "profesional de la diplomacia boliviana” y un amigo ejemplar. Las personas que lo conocimos espiritualmente creemos que se trata de una figura gigantesca en la práctica internacional boliviana. Una referencia obligada y necesaria en el delicado y complejo campo de las relaciones internacionales. 
 
Leer sus libros, estudiar su obra, comprender y rescatar su pensamiento, es cumplir con lo que Roberto Juarroz, aquel importante poeta argentino, sintetizó en una frase: "Pensar en un hombre, equivale a salvarlo”.

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