Enfoque

Una nueva educación para avanzar

El enfoque pedagógico descuida los aspectos centrales que son los estudiantes, la investigación, los avances científicos y tecnológicos y el futuro.
domingo, 01 de julio de 2018 · 00:00

Edgar Cadima G.  Profesional en educación

Todo sistema educativo contiene, de manera central, un modelo educativo y un modelo pedagógico. Es a través de estos dos componentes que se pueden articular las finalidades o políticas educativas, los principios, los sujetos participantes, las metodologías, los contenidos, la organización técnica/administrativa, etcétera. 

El modelo educativo plurinacional actual se define como “socio comunitario productivo para promover la formación integral y holística del y la estudiante, a través del desarrollo de las dimensiones del Ser, Saber, Hacer y Decidir, en el proceso de transformación social en convivencia comunitaria con la Madre Tierra y el Cosmos”. 

En este marco, el enfoque (modelo) pedagógico señala componentes de carácter práctico-teórico-valorativo-productivo, donde el maestro juega un papel esencial en los procesos de interacción e integración entre la familia, la escuela, la comunidad, la sociedad y el Estado para desarrollar una educación descolonizadora, productiva, comunitaria, intracultural, intercultural, plurilingüe y científica-tecnológica.

Estos son los elementos centrales del actual sistema educativo plurinacional. Contienen una infinidad de adjetivos, unos después de otros, de carácter comunitario/político y descuida los aspectos centrales que son los estudiantes, la investigación, los avances científicos y tecnológicos y el futuro.

 Un sistema educativo con esas características, es un lastre que subordina el desarrollo personal a los criterios comunitarios y el desarrollo de las capacidades cognitivas a la sola finalidad productiva socializante, sin posibilidades de responder a las necesidades, problemas y exigencias de la población estudiosa. 

Es un sistema agotado, con mirada al pasado, buscando retornar (sin posibilidades) a las épocas precolombinas y es ahí donde se encuentra la explicación de la parálisis que sufre, de la mediocridad e intrascendencia de su servicio, que deja profundas huellas de frustración en los  estudiantes.

Cambia, todo cambia, pero el sistema educativo ha cambiado muy poco en relación al modelo educativo escolar prusiano de principios del siglo pasado y, a pesar de los muchos adjetivos que le han puesto en la normativa actual, la educación boliviana sigue anclada en el pasado, con características enciclopédicas, conductistas, vertical y con la administración centralizada.

Mientras la normativa va por la lírica de los adjetivos, los estudiantes tienen que pasar horas de horas en el aula con métodos y contenidos tradicionales, intrascendentes, al margen de la realidad de permanente cambio y algunos maestros (los buenos) haciendo esfuerzos para que los estudiantes encuentren alguna satisfacción en esas horas/poto en el aula.

Mientras la educación escolar siga haciendo énfasis en el proceso de enseñanza/aprendizaje y el estudiante se subordine pasivamente a escuchar y repetir, memorísticamente, lo que puede; mientras los protagonistas de la educación sean los maestros, la rigidez de la enseñanza y los contenidos obsoletos seguirán campeando y, mientras la concepción educativa siga subordinada a una ideologización de la comunidad en desmedro del desarrollo de la ciudadanía, la educación seguirá repitiendo su agotamiento,  seguirá siendo un fiasco para los estudiantes y seguirá repitiendo el rito de una escuela sólo para aparentar aprendizajes y lograr la formalidad del diploma.

No podemos seguir viendo desde el balcón cómo este desastre de educación sigue llevando a la frustración de nuestra niñez y juventud estudiosa. 

Es necesario generar una conciencia de cambio para que se generen las condiciones que permitan al país avanzar y a los estudiantes visualizar su futuro; prepararse para encausar sus potencialidades y aportar al país. 

Se trata de concebir una nueva educación, que, mediante un modelo educativo humanista, responda a las exigencias actuales del contexto y de los desafíos científicos y tecnológicos que se avecinan. Para ello será importante concebir una nueva educación con   base en:

-Recuperar la esencia primigenia de educar como “educere”, entendida como poner en evidencia las potencialidades de las/los estudiantes y ayudar a canalizarlas.

-Recuperar la centralidad educativa en las/los estudiantes. Ellos son los sujetos de la educación y todo debe estar pensado y organizado en función de ellos.

-Recuperar la centralidad del aprendizaje frente a la enseñanza.

-Modificar el rol tradicional de maestro/a por el de tutor/guía del desarrollo de los estudiantes.

-Educar con información actualizada y con criterio de anticipación (visión de futuro) frente a los rápidos avances tecnológicos que estamos viviendo.

-Construir un modelo pedagógico basado en la investigación; el aprendizaje personalizado, con base en la cooperación, la interacción y el enfoque virtual; el aprender a aprender y la flexibilidad en los procesos educativos.

-Reorientar la educación a los requerimientos que permitan dar respuesta a los desafíos de la ciencia y la tecnología actuales y futuros.

Todo lo anterior significa una concepción y práctica educativa diferente y exige una modificación profunda de la organización y los contenidos curriculares, la capacidad de apoyo educativo desde el Estado (becas, transporte, salud, conectividad virtual, equipos, etc.) y la jerarquización de la función docente, mejorando sus condiciones económicas y laborales bajo criterio de responsabilidad de sus funciones.

En resumen, un modelo educativo y un modelo pedagógico que generen condiciones de desarrollo de las/los estudiantes y se constituyan en un motor para impulsar el desarrollo del país, donde el conocimiento, la investigación y la innovación sean los factores que dinamicen la educación, le devuelvan la centralidad al estudiante y dignifiquen el rol de los maestros en tanto que tutores.

Es mucho lo que queda por hacer, y hay que preparar las condiciones de unidad, unidad y unidad para que el régimen actual cumpla el mandato constitucional el 2020 y se abran los cauces para un nuevo proceso de transición que permita construir una ciudadanía digna desde la educación.
 

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