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LA H PARLANTE

Espacio quincenal que recupera breves análisis del blog La H Parlante, página gestionada por el periodista Rafael Archondo.
domingo, 23 de septiembre de 2018 · 00:00

PLAZA SÉSAMO Y LACULTURA GAY

Mark Saltzman fue contratado para trabajar como guionista de la serie televisiva Plaza Sésamo en 1984. En ese momento, Mark ya había conocido al amor de su vida: el editor fílmico Arnold Glassman, fallecido en 2003 tras casi 20 años en pareja junto a Mark.

En 1986, Arnie y Mark salieron del clóset, es decir, empezaron a vivir juntos y dejaron que todos supieran que eran una pareja homosexual. Corrían los tiempos del sida, de los funerales semanales y el dolor de la comunidad de parejas del mismo sexo.

Entrevistado por la revista Queerty, Saltzman acaba de decir que su vida en pareja permeó las historias que escribió para Plaza Sésamo. Las cosas que Arnie y él vivían aparecían parcialmente reflejadas en las aventuras de Enrique y Beto. No es que los títeres hayan sido una pareja en las historias difundidas, solo que sus guiones recogieron de ahí su principal inspiración y quizás la razón de su éxito.

Luego, la portada de la revista New Yorker insinuó en julio de 2013 la homosexualidad de Beto y Enrique. Desde entonces, la pregunta fue lanzada reiteradamente: ¿son amantes, amigos, hermanos?

BETO Y ENRIQUE, LA PAREJA

Sus historias estaban dirigidas a los preescolares. A ellos se les enseñaba el valor de la amistad entre personas diferentes. Beto era el cascarrabias, Enrique, su alegre e ingenuo compañero de dormitorio. Aunque tenían camas separadas y claramente etiquetadas, muchos sospechábamos que tras el show daban el salto lateral. El patito de goma tendrá ahora mucho que contar y quizás hasta escriba un libro sobre las intimidades de sus dos propietarios.

Mark Salzmann, el guionista de Plaza Sésamo, ha confesado que las historias de Beto y Enrique estaban inspiradas en sí mismo y en su pareja, un director de cine. De modo que lo que ahora es ya un síntoma de la modernidad, es decir, los matrimonios entre personas del mismo sexo, era, ya en la serie educativa, un trasfondo real. Buena noticia para las diversidades sexuales.

LOS DUEÑOS DE LAREPRESENTACIÓN

La nueva Ley de Organizaciones Políticas promulgada hace pocos días en Bolivia comete una osadía que aquí en la H Parlante criticamos de manera enfática.

En su artículo 39, titulado Pertenencia del escaño, la ley señala que todo espacio de representación electivo corresponde a la organización política “que lo ganó en elecciones” por el periodo del mandato establecido. Eso significa que el curul es del partido y de nadie más. Si un partido invita a una personalidad independiente con gran popularidad, ésta no tiene posibilidad alguna de ser leal con sus electores, debe serlo con el partido que la invitó.

En un país en el que existe la revocatoria de mandato, es decir, que se puede convocar a los ciudadanos a las urnas para destituir a un representante de manera directa, este artículo de la LLey sale sobrando.

Lo que no entendieron los señores asambleístas patidocráticos es que el curul es de la gente y es ésta la que pone y quita autoridades o representantes, no los partidos políticos.

NO, PERO SÍ

El secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, dijo durante su visita a la frontera entre Colombia y Venezuela que una intervención militar para derrocar a Maduro no puede ser descartada. Le llovieron las críticas desde todos los flancos.

Preocupado, a su llegada a Washington, grabó un video en el que comienza diciendo que “no corresponde” que se explique y que tampoco lo hará.

En efecto, no lo hace. Si bien al principio, Almagro aclara que todas las medidas que se tomen con Venezuela deben hacerse en el marco del sistema interamericano de protección a la democracia y a los derechos humanos, luego se pone más beligerante. “Dije muy claramente que siempre debemos agotar el camino de las acciones diplomáticas y que debemos dejar todas las opciones abiertas. Que no debe descartarse ninguna opción. El mensaje nuestro no es de violencia, sino que es precisamente para detener la violencia”, aclaró.

Pero he aquí lo que señaló Almagro y que pocos han escuchado con atención: “La responsabilidad de proteger es la última esperanza de las víctimas y de los oprimidos. Muchas veces nunca llega. ¿Fue conforme a derecho permitir el genocidio en Ruanda por esgrimir el principio de no intervención?, ¿fue conforme a derecho que Pol Pot masacrara a su pueblo por esgrimir el principio de no intervención? No, no, no, Es completamente inmoral negar este derecho al pueblo venezolano. La responsabilidad de proteger es una opción que debe permanecer abierta”.

Pues bien, se entiende por “responsabilidad de proteger” precisamente el hecho de que la soberanía de los Estados implica la obligación de proteger a sus habitantes frente a crímenes de guerra, genocidio o limpieza étnica.

Cuando un Estado permite que estos hechos sucedan, las Naciones Unidas se atribuyen el llamado “derecho o responsabilidad” de proteger, es decir, de ordenar una intervención militar para evitar que esto suceda. Si bien es el último recurso, cuando en círculos diplomáticos se menciona la “responsabilidad de proteger” se está hablando de tanques, aviones y cascos azules.

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