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LA H PARLANTE

Espacio quincenal que recupera breves análisis del blog La H Parlante, página gestionada por el periodista Rafael Archondo.
domingo, 06 de enero de 2019 · 00:00

LA HISTORIA DEL EGTK, 
POR ESCÁRZAGA

Las acciones armadas comenzaron formalmente el 21 de junio de 1991. Los sublevados colgaron tres gallos en los postes de una comunidad campesina. El 4 de julio de ese año, volaron tres torres de alta tensión en El Kenko, ciudad de El Alto. La guerra de los ayllus daba su inicio. 

Según el hoy vicepresidente de Bolivia, el Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK) desarrolló 2.200 actos de sabotaje o de propaganda armada. La Policía solo registró 48. Siete meses después del primer operativo, comenzaron las detenciones de la Policía.

 El gobierno de ese entonces, el de Jaime Paz Zamora, desmanteló en 1992 la estructura militar del EGTK, cuyos integrantes permanecieron 5 años en la cárcel. La mexicana Fabiola Escárzaga es la autora de este texto que te ofrecemos en la H Parlante. Es parte de su libro: Comunidad Indígena Insurgente (2018). En él se revelan datos que deben quedar en la Historia de Bolivia. 

El EGTK fue la fusión de dos grupos: los Ayllus Rojos y las Células Mineras de Base, cuyos ejercicios militares conjuntos se iniciaron en 1988. Su primer contacto se dio en julio de 1985 y la creación oficial del EGTK tuvo lugar al pie del nevado de Chacaltaya, el 14 de noviembre de 1990. En esa reunión de 200 militantes, se votaron dos propuestas: proseguir las tareas de preparación por dos años más o iniciar de inmediato las operaciones. 

La opción más votada fue la segunda. Por ella votó Álvaro García Linera. En contra lo hicieron Raquel Gutiérrez y Felipe Quispe. 

Escárzaga analiza la composición de los dos grupos fundacionales del EGTK. El primero, los Ayllus Rojos, era una escisión del Movimiento Indio Tupaj Katari (MITKA) y estuvo dirigido por Felipe Quispe. El segundo, las Células Mineras de Base, era un grupo de universitarios formado por los hermanos García Linera, Raquel Gutiérrez, Juan Carlos Pinto y Carlos Lara. 

En un principio los dos grupos tenían la misma fuerza, pero tras la aplicación del decreto 21060 en agosto de 1985, los universitarios perdieron adherentes debido a que sus simpatizantes, la mayoría fabriles y mineros, perdieron sus empleos y migraron. 

A partir de ese año, el grupo dominante sería el campesino encabezado por Quispe. Con la supremacía alcanzada por los Ayllus Rojos, los universitarios se concentraron en editar libros y recaudar dinero mediante atracos. Habrían logrado 500 mil dólares, que sirvieron para financiar las acciones guerrilleras y sostener una red de 20 activistas. 

Los dos segmentos nunca llegaron a integrarse del todo. “Fueron indianizados a medias”, en palabras de Quispe. La tensión entre ambos se mantuvo incluso dentro de la etapa de la cárcel y más adelante, cuando Quispe pasa a dirigir las movilizaciones campesinas del año 2000 y García Linera se enfila como candidato vicepresidencial del MAS. Disfruta esta historia acá.

 

REVILLA, ¿ENTRE LOS 4 MEJORES?

Varios medios de información en Bolivia inician el 2019 con un titular llamativo, pero poco afortunado: “Luis Revilla está entre los cuatro mejores alcaldes de América Latina”. 

Los paceños inflan el pecho. Los acuciosos revisan la fuente. Se trata de un dato emitido este primero de enero por el diario El Siglo de Guatemala. En él, efectivamente se dice que Luis Revilla, alcalde de La Paz, Bolivia, Abel Martínez de Santiago de los Caballeros en República Dominicana, María Melendez de Ponce en Puerto Rico y Milagros Navas de Cuscatlán en El Salvador son buenos alcaldes. Sin embargo en ninguna parte se dice que sean los cuatro mejores de América Latina como quieren interpretar los medios bolivanos. 

El Siglo se limita a plantear que son “algunos” alcaldes de varios países que hacen de sus ciudades mejores lugares para sus habitantes, es decir, son cuatro como pudieron ser 10 o 12. No hubo ninguna comparación o un ranking. 

LAS PRIMARIAS NO SON ELECCIONES

El 27 de enero próximo, nueve organizaciones políticas acudirán a unas primarias. En ellas, sus militantes inscritos podrán votar. Sin embargo, que quede claro, las primarias del 27 de enero no son unas elecciones. 

Una elección es un proceso de toma de decisiones, en el que los electores eligen a sus favoritos. El 27 de enero eso no va a suceder. Los militantes de los nueve partidos o alianzas solo tendrán un binomio en la papeleta. No elegirán nada. 

Si las primarias no son elecciones, ¿por qué las está organizando el Tribunal Supremo Electoral (TSE)? 

De acuerdo a la Constitución y la ley que dio origen al poder electoral en 2010, el TSE solo puede organizar elecciones, sean éstas para constituir los poderes, para revocar mandatos o para decidir sobre algún asunto en un referéndum. El TSE solo organiza procesos electorales y las primarias del 27 de enero, no son un proceso electoral. 

En conclusión, el TSE se está extra limitando en sus atribuciones y competencias, lo cual, según la ley, es una falta grave que debe ser sancionada por la justicia ordinaria. Si a ello sumamos el hecho de que en las primarias no electorales se gastarán 27 millones de bolivianos, estamos hablando de un desfalco o malversación de fondos públicos.

 

 

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