Propuestas para 2020-2025

El extractivismo continúa dominando los programas de gobierno

Si bien existe la intención de diversificar la matriz productiva –incluyendo productos orgánicos, innovación tecnológica y servicios digitales–, la mayor parte de las propuestas están ligadas a la explotación de recursos naturales.
domingo, 13 de octubre de 2019 · 00:00

Guidiana Landívar P. Periodista y estratega digital

Las elecciones presidenciales son siempre importantes. Pero las presidenciales del próximo octubre poseen una impronta que las dota de mayor relevancia: la posibilidad de un cambio de gobierno después de 13 años. Los acontecimientos posteriores al referendo del 21 de febrero de 2016, la conmoción por los incendios forestales y la negativa a la declaratoria de desastre nacional  son factores que incidirán en los resultados y en la configuración del próximo Parlamento boliviano.

En lo que respecta al modelo económico, si bien existe una intención generalizada de diversificar la matriz productiva  –incluyendo productos orgánicos, innovación tecnológica y servicios digitales–,  el extractivismo continúa siendo el rey. La mayor parte de las propuestas están ligadas a la explotación de recursos naturales, coincidiendo en promover el aprovechamiento de las reservas de litio, la agroindustria, los hidrocarburos y la minería. 

Dentro de este esquema  existen variables singulares como la creación de empresas comunales, un cambio de modelo propuesto por MTS; o la exoneración de impuestos por 10 años para los nuevos emprendimientos extranjeros, promovido por el MNR. Y tanto el MAS como el PDC fomentan la investigación y el desarrollo de tecnología nuclear.

Por otro lado, las candidaturas también manifiestan la intención de apoyar a las pequeñas y medianas empresas, las cuales son prioridad, sobre todo en cuanto a generación de nuevos emprendimientos. Para ello, plantean la disminución de los impuestos y trámites requeridos, así como la promesa de incentivos tributarios para la formalización de las empresas ya existentes.  

Y en el ámbito público, CC y FPV proponen realizar auditoría técnica y financiera de todas las empresas estatales; BDN promete reestructurar o suprimir los proyectos carentes de rentabilidad; y UCS partir de un “presupuesto base cero”, para que cada institución justifique sus demandas.

Los nueve partidos ya comenzaron la carrera y tienen hasta el 20 de octubre para llegar a la meta, en las urnas. Y una parte fundamental de este trayecto  la componen los planes de gobierno, los mismos que están disponibles en el sitio oficial del Órgano Electoral desde el 21 de julio.

Entre las nueve candidaturas, se han empleado 469 páginas para comunicar sus respectivas promesas de gobierno. Paradójicamente, aunque la mayoría de los planes contemplan políticas de apoyo a las poblaciones más vulnerables, las propuestas han sido presentadas mediante documentos –generalmente– espesos y difíciles de digerir, faltos de diagramación y carentes de diseño. Es decir, imposibles de ser analizados por aquellos ciudadanos a los que se dirige y hace referencia.

Tal vez todavía confían en las viejas tácticas de Goebbels y en los clásicos souvenirs de campaña para vencer en la contienda. Pero en esta pequeña aldea global cada vez son más los ciudadanos que eligen estar informados, comprendiendo sin ingenuidad, que no se puede reclamar el cumplimiento de lo que no se conoce.

Acuerdos y desacuerdos

Aunque desde afuera pareciera que la discordia es la norma, la realidad es que existen varias áreas en las que todos —o al menos la mayoría— de los candidatos están de acuerdo. Tratar las políticas de salud y educación como un pilar fundamental para el desarrollo del país, dentro de un marco de justicia social, es un claro ejemplo. 

Respecto a la salud, la construcción de infraestructura, la dotación de ítems y el tratamiento gratuito para enfermedades graves –como el cáncer–  son parte importante de las promesas de gobierno. También existe un acuerdo casi general en hacer realidad el Seguro Universal y Gratuito de Salud, punto del que se desmarca el MNR, que considera que el factor gratuidad no es concebible, por lo que propone un seguro con aportes universales. 

En cuanto a la educación, reforzar los idiomas e incorporar tecnologías digitales son los puntos de inflexión recurrentes. Pan-Bol y MTS van más allá proponiendo un modelo escolar completamente distinto, mientras que UCS pide la recuperación del modelo anterior, de cinco años básicos, intermedio y medio. CC y BDN, por su parte, hacen mayor énfasis en la calidad del sistema existente, mediante mediciones internacionales como los informes PISA. 

Asimismo, cada partido –en concordancia con la línea general de su plan de gobierno– propone incorporar ciertas áreas al sistema educativo, que varían desde educación sexual y reproductiva, hasta cívica, financiera o ambiental. Y la formación técnica de alto nivel es otra de las apuestas comunes para los próximos cinco años.

Pero en materia de política exterior son más las diferencias que los puntos en común. 

Los candidatos están de acuerdo en generar las condiciones que permitan la exportación por los océanos Pacífico y Atlántico, aprovechar Puerto Busch y reivindicar el tema marítimo. 

Sin embargo, mientras algunos abogan por menos restricciones comerciales –MNR, BDN–, otros, como el FPV,  proponen mayores controles. Las disparidades van más allá de cuestiones mercantiles, pues se extienden hasta la naturaleza misma de las relaciones diplomáticas. El MAS propone la consolidación de bloques antiimperialistas; UCS, suprimir la relación con el foro de Sao Paulo; BDN, unirse al Grupo de Lima; la mayoría espera restablecer relaciones con EEUU; y FPV sugiere construir embajadas en Jamaica, y Trinidad y Tobago. Y mientras casi todos los programas establecen la intención de acercarse a Chile, el PDC recomienda una defensa radical –prácticamente la guerra– y afectar su economía. Para ello, prioriza estrategias que ayuden a fortalecer a las Fuerzas Armadas; por el contrario, el MNR considera que el servicio militar debería ser voluntario, y agrupaciones como CC, BDN, Pan-Bol y MTS ni siquiera mencionan a las FFAA en su plan de gobierno.

Los candidatos vuelven a concordar en la importancia de la transformación digital, el desarrollo del sector turístico y el empleo para los jóvenes. También existe una inquietud general en combatir la violencia de género; y –a excepción del MAS–, en suprimir las elecciones judiciales. En contraparte, la falta de propuestas en apoyo a la cultura es, también, casi unánime.

Medioambiente

No es sólo es que lo verde esté en auge. Los  incendios ocurridos en los bosques y pastizales del país, las vidas perdidas y el cuestionable manejo de la crisis ecológica por parte del Gobierno  cambiaron el curso de la campaña obligando a centrar la mirada en las políticas de medioambiente.

En concordancia con la tendencia mundial, la transición ecológica, la producción orgánica, la inversión en energías renovables, la gestión de residuos y el impulso de la economía circular son la pauta en las propuestas ambientales de las candidaturas nacionales. 

Asimismo, existen medidas ecológicas propias de cada candidatura: CC plantea implementar un impuesto a las bolsas de plástico; UCS formula su Plan Árboles por Millones, FPV pone el énfasis en los guardabosques y su formación; PDC en un sistema de vigilancia de la contaminación atmosférica; y  Pan-Bol detalla las 22 áreas naturales que serán conservadas y fortalecidas.  

Respecto al cuidado de los animales, el MAS promete la apertura de albergues y el FPV plantea establecer programas de investigación de la flora y fauna con fines de conservación biológica y de explotación comercial.

En cuanto al manejo de bosques y áreas protegidas, Pan-Bol y CC establecen el cese de incentivos a la deforestación. La mayor parte de las propuestas apuntan al uso sostenible de los bosques –BDN, MTS, FPV, MAS–; MNR omite el tema; y el resto propone prácticas poco amigables como las quemas controladas (UCS) o realizar exploraciones en áreas protegidas (PDC).

 

Las controversias

Los compromisos de acción de cada partido no han quedado exentos de controversia y consignas llamativas que sorprenden, alertan y hasta se prestan para un poco de humor, dependiendo del caso.

Por ejemplo,  FPV ofrece una modificación a la Constitución para que “miembros de las entidades policiales sean separados y dados de baja en acto público”, cuando sean encontrados culpables de delitos de corrupción. Una especie de calle de la vergüenza contemporánea que esperan incentive la transparencia de los funcionarios. Claro que, cuando de Constitución se trata, FPV tiene en alta estima la de Perú, pues proponen basar las cuestiones de política exterior en la Carta Magna del vecino país. 

Otra candidatura que menciona reformas constitucionales es la de Pan-Bol, que ansía “recuperar el nombre legal y legítimo con el que nació nuestra patria, posesionado y conocido internacionalmente”.

De la misma manera, es llamativo que actividades propagandísticas logren colarse en un plan de gobierno. Y es lo que ocurre en el programa del  MAS, que ofrece “impulsar los derechos de la Madre Tierra a nivel internacional” e “intervenir diplomáticamente en foros internacionales” dando el ejemplo práctico de una economía “compatible con el cuidado de la Madre Tierra” . Adicionalmente, propone revalorizar la hoja de coca.

La revalorización de la hoja de coca también una cuestión priorizada por UCS, partido que ha logrado plantear en 18 páginas asuntos tan diversos como la legalización del cannabis, la flexibilización del acceso a armas, la liberación de los médicos cubanos, incentivos tributarios para  padres que crían y educan a sus hijos, y un curioso debate sobre “los fundamentos en los que descansa la sociedad del conocimiento” que permita “refundar la idea misma de universidad”. 

Este no es el único tema que se propone discutir dentro de los proyectos de gobierno: el MNR sugiere abrir el debate acerca de la pena de muerte para casos de abuso sexual.  El programa rosado –que también es uno de los más cortos– propone, además, la eliminación de la arenga “patria o muerte, venceremos”, el  aumento de los impuestos al consumo de tabaco y alcohol, legalizar la coca de los Yungas con la imposición de un impuesto de 50%; y la supresión de la mayoría de las embajadas en el exterior.

Aunque respecto a política exterior, el PDC es el más provocador, al sugerir una estrategia geopolítica para poblar las fronteras, dando territorio en comodato a países como Rusia, China, Irán,   Corea del Norte ,  Corea del Sur y  Japón. Para el PDC, existe la “necesidad  de acompañar una política internacional agresiva para retornar a nuestra cualidad marítima”, y prepararse ante una posible invasión chilena.

Asimismo, el programa del PDC también expresa rechazo vehemente a: 1) “cualquier proyecto separatista al margen de los principios de unidad y soberanía nacional”; 2) “La contratación de médicos extranjeros”; y 3)  “matrimonios que no son de naturaleza universal y divina que no sean entre varón y mujer”. Esto último complementado con la creación del Viceministerio de la Familia. 

Por su parte, la preocupación por la seguridad ciudadana ha llevado al MTS a evocar una ley que permita que cualquier ciudadano puede intervenir en el momento ante cualquier tipo de acto delictivo. Mientras que respecto al modelo productivo, propone superar la dicotomía derecha/izquierda implementando una sociedad comunalista en la que la propiedad y el trabajo son apropiados por la sociedad de manera directa. “En otras palabras, el comunalismo significa la construcción de una sociedad sin ningún tipo de dominación, a eso llamamos Tercer Sistema”, detallan en su propuesta.  

 

Los indecisos, la clave

A pocos días para el 20 de octubre, las encuestas divulgadas en diversos medios convergen en un punto común; el elevado porcentaje de la población que continúa indecisa. También han comenzado a circular juegos y test para ayudar a identificar el plan de gobierno que se acerca más a los ideales del elector. De seguro cada partido ha preparado su artillería más pesada para captar a este sector, que podría significar una diferencia importante en el conteo final.

 

 

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