Periodismo

El final de un ciclo de entrevistas

Página Siete pone fin al ciclo del “Desayuno de trabajo”, debido a la negativa de personalidades, sobre todo políticas, de ser entrevistadas.
domingo, 20 de octubre de 2019 · 00:00

Isabel Mercado y Mery Vaca  Directora y subdirectora de Página Siete

En los últimos años, las autoridades del gobierno de Evo Morales han perdido la buena costumbre de rendir cuentas a la ciudadanía y han instaurado un veto en contra de los medios de comunicación independientes.

Esto quiere decir que no aceptan ser entrevistados por los medios que cumplen con la función crítica y fiscalizadora del poder para la que han sido creados. Al contrario, prefieren asistir a encuentros pactados, con los temas o preguntas previamente acordadas, a los que definitivamente no se puede llamar entrevistas.

Ello ocurre en la televisión, tal como lo hizo saber el periodista Juan Pablo Guzmán cuando dejó su programa, y también en los periódicos, de los que hablaremos ahora.

Página Siete, al poco tiempo de iniciar sus ediciones hace nueve años, estableció un espacio destacado cada domingo para la publicación de una entrevista a personalidades relevantes de la política, la economía, la salud, la educación o la cultura. El espacio, que se llamó Desayuno de trabajo, fue conducido, en primera instancia, por el director fundador de ese medio, Raúl Peñaranda, en compañía de columnistas del periódico.

 El segundo director del diario, Juan Carlos Salazar, siguió el formato junto a la subdirectora de entonces, Isabel Mercado. Y, finalmente, una vez que Isabel Mercado fue nombrada directora continuó con las entrevistas en compañía de la nueva subdirectora, Mery Vaca.

Fueron nueve años de charlas profundas, importantes, polémicas y a veces divertidas. A quienes aceptaron someterse al formato les quedamos agradecidas.

Pero, con el pasar de los años se ha hecho cada vez más difícil lograr que las personalidades invitadas acepten la entrevista, sobre todo  las autoridades del oficialismo, que han aplicado el veto en contra de los medios independientes, entre ellos, Página Siete.

Ni la llegada del ministro de Comunicación, Manuel Canelas, que supuestamente tenía una lógica diferente de relacionamiento con los medios, ha hecho cambiar esa práctica. Sin embargo, hay que decir que existen excepciones y que por las páginas de la entrevista han pasado personalidades como el excanciller David Choquehuanca, José Alberto Gonzales, Gabriela Montaño, Héctor Arce, César Navarro y otros.

En un principio esta lógica opaca era una exclusividad del Órgano Ejecutivo, pero poco a poco ésta ha ido cundiendo a otros sectores políticos y sociales. El mal ejemplo de no rendir cuentas y de querer controlar los mensajes de los medios se ha extendido a autoridades de otros órganos, como del Tribunal Supremo Electoral, instituciones judiciales, policiales, militares, el Ministerio Público e incluso a gobiernos subregionales.

Durante la campaña electoral, las cosas no han cambiado, por el contrario, han empeorado. Evo Morales y Álvaro García Linera han concedido entrevistas a los medios afines o a reporteros extranjeros que, en algunos casos, carecieron del contexto político del país y se dejaron llevar por los mensajes oficialistas sin mayor cuestionamiento. Y, algunos opositores también han puesto condiciones para asistir a las entrevistas.

Esta campaña pasará a la historia por ser la más larga (empezó hace un año), la más desigual en favor del MAS y la menos transparente por la ausencia de debate y por las pocas entrevistas que se dieron.

Evo Morales decidió no asistir a ningún set televisivo y, en cambio, invitó a algunos periodistas a acompañarlo en el avión presidencial para asistir a sus actos de campaña. Pese a la evidencia del uso de bienes públicos en la campaña a vista de los propios periodistas, no hubo preguntas sobre esa ilegalidad.

Ante la imposibilidad de entrevistar al binomio del MAS, este medio publicó un perfil del candidato a presidente y del candidato a vicepresidente, además de las preguntas que les hubiéramos hecho en caso de haber accedido a la conversación. Tomamos esta decisión, primero, porque nuestros lectores merecían tener información de los nueve postulantes y, segundo, para que quede constancia de que el no entrevistarlos no es una decisión del medio, sino de los entrevistados.

La entrevista es un subgénero periodístico que no permite la revelación de las preguntas previamente y tampoco admite que el texto final sea enviado al entrevistado antes de su publicación, tal como pretenden algunos invitados.

En el momento en que el entrevistado pretende imponer sus condiciones y romper esas dos reglas, la entrevista deja de ser tal para convertirse en una pieza de relaciones públicas.

Eso es lo que nos estamos acostumbrando a presenciar y consumir en los medios, cuando de figuras de la política se trata: conversaciones cómodas y complacientes, que evitan rozar lo incómodo y trascendente.

 La polarización política imperante ha hecho también lo suyo, de modo que se han instalado espacios para unos y otros y el veto para los que son más críticos.

Las mejores entrevistas, lo sabemos, son las que revelan no solamente temáticas importantes y polémicas, sino y, sobre todo, destapan el ser y el sentir del personaje.

Precisamente por eso, en el último tiempo, la entrevista dominical de este medio iba acompañada de un perfil de la persona para que los lectores la conocieran en otras facetas.

La incomprensión de este subgénero periodístico, la escasa transparencia de los servidores públicos, las cortapisas a la libertad de expresión y el recorte al derecho ciudadano de estar informado nos han obligado a poner fin al ciclo de las entrevistas de la directora y la subdirectora, en el formato conocido hasta ahora.

Por otro lado, el paso del tiempo obliga a los periodistas a reinventarse y a ofrecer formatos cada vez más modernos y ágiles, lo que no implica claudicar en los principios básicos que guían nuestro trabajo: la independencia, el pluralismo, la libertad de expresión, la fiscalización del poder, la defensa de los derechos humanos, entre otros.

De hecho, la negativa ante una solicitud de entrevista nunca ha sido un impedimento para que Página Siete publique un tema. Habitualmente lo que se hace es pedir la contraparte con la debida anticipación y si ésta no llega hasta un tiempo prudencial la información se publica de todas formas, previa verificación.

Tenemos fe de que en el corto o mediano plazo las personalidades del mundo político recuperen la cultura de rendir cuentas a la ciudadanía y que entiendan que los medios están para ser intermediarios de ese derecho de la población. Hasta entonces, Página Siete seguirá informando como lo ha hecho hasta ahora y seguirá entrevistando a personalidades, pero no en el formato del Desayuno de trabajo.

 

 

Confidencial

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