Argentina

Una elección, múltiples decisiones

Argentina celebra hoy elecciones. ¿Qué se podría esperar de un segundo gobierno de Macri ? Un fuerte impacto sobre las variables financieras.
domingo, 27 de octubre de 2019 · 00:00

Alexander Güvenel Politólogo argentino y columnista de diferentes medios.

Argentina se encamina a unas elecciones con un nivel de movilización inusitado. La abultada diferencia que obtuvo el Frente de Todos en las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), las cuales, más allá de definir algunas candidaturas a nivel municipal y provincial, funcionaron como un importante muestreo de voluntades, generó una fuerte reacción entre partidarios del oficialismo y temerosos del kirchnermismo, que se materializó en un nivel de organización y movilización que pocos esperaban. 

El pasado 24 de agosto, una multitud se desplazó hacia el centro de la ciudad autónoma de Buenos Aires para culminar en la emblemática Plaza de Mayo y encontrarse luego, en una decisión de último momento, con un presidente que se acercó a saludar y arengar a los autoconvocados, dando inicio así a lo que algunos llamaron “la rebelión de los mansos” por tratarse de un sector de la sociedad que suele mantenerse al margen de este tipo de manifestaciones, aunque conserva en la memoria las marchas de protesta contra el gobierno de Cristina Kirchner, en los años 2012 y 2013. 

Desde este punto de partida, el gobierno organizó un exigente itinerario de encuentros populares en distintos puntos del país que contrastaron con la tibia recepción del día de su asunción en aquel 10 de diciembre de 2015. Paradójicamente, un presidente debilitado por una elección adversa, se encontró con la fuerza de cientos de miles de personas en las calles y un momento culmine el pasado sábado 19 de octubre en el Obelisco, donde se produjo la mayor concentración desde los cierres de campaña luego del regreso de la democracia, en el año 1983.

El cimbronazo que sintió el mercado financiero luego del inesperado resultado de las PASO (por la abultada diferencia en favor del frente opositor), con caída de acciones y bonos argentinos, una fuerte devaluación del peso y gran desconfianza en el programa de gobierno, y las personas que conformarían un hipotético gobierno de Alberto Fernández, hicieron revivir temores que, lamentablemente, están muy frescos en la memoria en los argentinos. Fue así que los bancos debieron trabajar fuera de sus horarios habituales para satisfacer la demanda de dólares de muchos argentinos que temían una nueva pesificación (recuerdos del 2002), no renovaban sus plazos fijos y hacían todo lo posible por salir de la moneda local. 

La paradoja de votantes del Frente de Todos, que a su vez no confían en la voluntad y capacidad de sus dirigentes para evitar una mayor devaluación de nuestro peso, sería un interesante tópico para que tome algún especialista de aquellas ramas de estudio que cabalgan entre la psicología y las ciencias sociales.

¿Qué se podría esperar de un segundo gobierno de Mauricio Macri en caso de conseguir revertir el resultado de las PASO? En primer lugar, habría un fuerte impacto sobre las variables financieras, reversión del precio de default que adquirieron los bonos argentinos y un freno a la constante caída de reservas que viene sufriendo desde el 12 de agosto el Banco Central, pese a las restricciones impuestas en conjunto con el Ministerio de Hacienda. Por lo demás, se espera una continuidad en sus políticas exteriores, de seguridad, educación, salud y defensa, al tiempo de continuar con la reducción de un déficit fiscal que, ante la ausencia del crédito internacional, aparece como una de las pocas herramientas para sortear la restricción externa, un fenómeno frecuente en la historia económica del país.

¿Cuál sería el impacto si Alberto Fernández confirma la elección que realizó el 11 de agosto y se alza con la presidencia sin necesidad de acudir a un balotaje a mediados de noviembre? En principio, continuaría el empuje sobre el tipo de cambio y se intensificaría la presión de los distintos actores económicos para conocer cuál sería el programa de un futuro gobierno suyo. Los incentivos allí ya no encontrarían puntos de contacto entre oficialismo y oposición, por lo que el actual gobierno intentará evitar una mayor devaluación de la moneda; mientras que el gobierno electo propugnaría para que ese “trabajo sucio” lo hiciese Mauricio Macri.

 Con poco margen (falta de recursos) para volver a políticas de corte populista, un futuro hipotético gobierno del Frente de Todos podría ser más ortodoxo que el actual en términos fiscales y utilizar la buena llegada que habitualmente tiene el peronismo con los grupos corporativos para realizar reformas, tales como la previsional y la laboral, las cuales resultaron imposibles para un gobierno sin mayoría en las cámaras legislativas y con fuertes obstáculos impuestos por grupos de poder cercanos al sistema tradicional de hacer política, y conservar privilegios. 

Donde sí es posible que un gobierno de Alberto Fernández haga un giro copernicano es en la política exterior. Quizás la vedette del gobierno de Mauricio Macri, reconocido por los principales países del mundo y por líderes de diversas extracciones políticas, es allí donde las diferencias se vislumbran más fácilmente. La relación con Brasil, Estados Unidos y Europa debería arrancar prácticamente desde cero. La distancia respecto al Grupo Lima y la negativa por parte de Fernández de señalar, como lo que efectivamente es, a la dictadura de Nicolás Maduro, atentan contra las posibilidades de mantener el camino emprendido por el presidente Mauricio Macri en cuanto a los alineamientos de una región, ya de por sí muy convulsionada por estos días.

latinoamerca21.com.

 

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