Análisis de tendencias rumbo a las elecciones

Lo que nos dicen las encuestas y el padrón electoral

Bolivia tiene 7.315.364 millones de personas habilitadas para votar y toma fuerza la idea de que los centros urbanos (ciudades capitales) hoy congregan la mayor cantidad de votantes y que por lo tanto definirán quién será el próximo mandatario.
domingo, 06 de octubre de 2019 · 00:00

Florencia Ávila Terzo Estudiante Cs. Políticas UCB
Marcelo Arequipa Azurduy  Politólogo y docente universitario


 

Introducción

Un elemento poco explorado en los análisis políticos del actual contexto electoral es el que nos pueda decir algo más que el titular respecto a la tendencia de intención de voto de los tres principales candidatos y aquellos líderes políticos que van por debajo de éstos.

 Hasta ahora, los temas que más abordan los analistas que divulgan sus puntos de vista, luego de ver datos de las diferentes encuestas, se centran más en que podría existir un posible fraude electoral, o en que la evidencia mágica de la encuesta tiene relación estrecha con dictaduras, incluso llegan a decir que lo que tenemos es un escenario altamente propenso hacia la radicalización política apoyada por un sector militar.

 Es decir, temas o puntos de vista que están más próximos a la consigna que al análisis y la exploración de los datos.

Para el mundo del análisis político, debemos agradecer que informes de encuestas, como las de Página Siete, nos brinden más información que aquellas que  sólo se ocupan de cuánto tienen a nivel nacional y departamental los partidos políticos de intención de voto. Sin información extra, sería difícil realizar cualquier ejercicio que busque un mínimo de rigurosidad en el análisis electoral, que para el caso del presente artículo tiene que ver con dónde se encuentran los grupos y perfiles de votantes más numerosos, mezclando esto con la duda de si el mensaje que emiten los partidos será el correcto o no.

En todo caso y dado el contexto electoral en el que estamos, lo que preocupa es justamente la exploración de los datos y el juego de probabilidades que tienen los candidatos de terminar el 20 de octubre en los resultados de la elección. 

Para este fin, el ejercicio que proponemos es un análisis de la última encuesta de intención de voto de Página Siete con información del padrón electoral que fue publicado por el OEP en su página web hace poco. El análisis entre encuesta y padrón electoral a continuación se encuentra desagregado por las siguientes variables: peso territorial, división por grupos de edad, y el famoso “voto útil”.

 
El padrón electoral y el peso territorial de los votantes

Los datos del padrón electoral en Bolivia dan cuenta de que tenemos un total de 7.315.364 millones de personas habilitadas para votar el 20 de octubre, de éstos, a nivel nacional son 6.974.263 millones y en el exterior unos 341.001 habilitados.

Ahora bien, de alguna forma se viene instalando en el común de la opinión pública la idea de que los centros urbanos (ciudades capitales) hoy congregan la mayor cantidad de votantes y que por lo tanto definirán quién será el próximo mandatario.

En este sentido, se hizo el ejercicio de identificar cuánto del padrón representan los municipios capitales más El Alto, y  el resultado es que son el 52,46%. A  eso se suman los casi 5% que pertenecen al exterior, y el 43% restante se encuentra en toda el área por fuera de los municipios capitales de departamento.

Aquí la pregunta que emerge es: si la disputa y el mensaje están más pensados hacia estos territorios, entonces ¿cuál (cuáles) de los candidatos se encuentran disputando electoralmente el espacio territorial por fuera de los centros urbanos?

Una primera sospecha es que el trabajo provincial por fuera de estos centros urbanos no lo lleva adelante con contundencia ninguna fuerza política de oposición; el partido de gobierno, de hecho, se ha dedicado todo este tiempo electoral a seguir su actividad rutinaria de gestión de inauguración de distintas obras, no redujo su presencia en estas áreas geográficas, sino más bien la acrecentó con  el mensaje de que la estabilidad y gobernabilidad pasaba porque continúen en el gobierno.

Según la encuesta que se analiza, Evo Morales tiene asegurado un 33% del total de los votos a nivel nacional, de los cuales un 23% proviene del área rural. Lo interesante es que a nivel internacional tenemos un total de 341.001 inscritos en el padrón electoral, quienes representan el 4,6% de los votos en estas elecciones y que en su mayoría aseguran el voto por el Movimiento Al Socialismo.

Solamente como recuerdo, en la elección general de 2014, el partido de gobierno recibió el 72% de apoyo del votante en el exterior, es decir, una plaza adicional al área por fuera de ciudades capitales muy complicada de disputar para la oposición.

En el caso del 26% de la intención de voto por Carlos Mesa, solo el 8% proviene del área rural, y aunque su fuerte es el área urbana y se encuentra por encima de Morales, en esta región territorial solamente representa al 15% del electorado.

Como parte de la predicción electoral, un ejercicio interesante y que invitamos a seguir es el juego de ponderaciones electorales disponible en la página web www.boliviaelectoral.com, en la que, a nivel agregado de todas las encuestas presentadas hasta hoy, se evidencia una curva más ascendente del MAS del 30% de intención de voto hacia  casi un  38% con esta última encuesta, mientras que en CC la ponderación agregada ronda el 24% con un descenso muy lento en el tiempo.

 

Padrón electoral y grupos etarios

Vistas las cosas a nivel de los grupos de edad, primero en relación al padrón electoral, se evidencia que quienes se consideran primeros votantes (de 18 a 25 años) representan casi un millón y medio de personas, de los siete millones que tenemos habilitados. 

Es el grupo más numeroso que manifiesta en la encuesta electoral cierta homogeneidad a la pregunta ¿al margen de por quién votará, quién cree que ganará las elecciones? En relación a la sensación de que Evo Morales ganará (55%), en el caso de Carlos Mesa la percepción, que llega al 19%, se ancla predominantemente en personas del estrato alto y con estudios universitarios.

Si analizamos el padrón electoral dividido por departamentos y grupos de edad, observamos que, en todos, los jóvenes de 18 a 25 años son la primera fuerza de votantes habilitados; en segundo lugar se encuentran aquellos que están entre 26 y 30 años en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Oruro, Tarija, Santa Cruz, Beni, y Pando. 

Solamente en los departamentos de Chuquisaca y Potosí las personas de más de 66 años se constituyen en la segunda masa electoral importante. 

18-25:

Los jóvenes  representan una importante cifra del total de electores para estas elecciones; no es por nada que los candidatos han puesto la mira en ellos desde que inició la carrera electoral. Contamos con 1.484.751 inscritos que tienen entre 18 y 25 años, es decir,  el 20,3% del electorado, de los cuales: 

–  Los 460.272 jóvenes que votarían por Evo Morales en estas elecciones, representan a un 6,3% del total de los inscritos en el padrón electoral.

– Los 371.187 jóvenes que votarían por Carlos Mesa en estas elecciones representan a un 5,7% el total de los inscritos en el padrón electoral.

– Los 193.017 jóvenes que votarían por Óscar Ortiz en estas elecciones no representan ni al 1% del total de inscritos en el padrón electoral; son el  0,26%.

– Un dato interesante es que los jóvenes que no saben por quién votar, o que no votarían por ninguno, suman un total de 326.645; es decir casi el 5% del total  de los inscritos en el padrón electoral. 

26-34: 

En esta categoría tenemos un total de inscritos de 1.732.023; es decir, un 23,7% del total del electorado, de los cuales: 

– Los 502.576 que dicen votarían por Evo Morales, representan casi al 7% (6,9%) del total del electorado. 

– Los 329.551  que dicen que votarían por Carlos Mesa, representan al 4.5% del total del electorado. 

– Los 190.632 que dicen votarían por Óscar Ortiz, representan el 2,6% del total del electorado. 

– Los que no saben por quién votar, o que no votarían por ninguno, suman un total de 433.256 , es decir el 5,9% del total  de los inscritos en el padrón electoral. 

35-54: 

En esta categoría tenemos un total de inscritos de 2.324.755 es decir, un 32% del total del electorado, de los cuales: 

– Los 743.921 que dicen votarían por Evo Morales, representan al 10%  del total de electorado. 

– Los 627.683  que dicen votarían por Carlos Mesa, representan al 8,6% del total de electorado. 

– Los 185.980 que dicen votarían por Óscar Ortiz, representan un 2,5% del total de electorado. 

– Los que no saben por quién votar, o que no votarían por ninguno, suman un total de 627.684,  es decir el 9% del total  de los inscritos en el padrón electoral. 

 

De 55 años en adelante:

En esta categoría hay un total de inscritos de 1.432.832, es decir, un 32% del total del electorado, de los cuales: 

– Los 558.804 que dicen votarían por Evo Morales, representan al 7,6%  del total del electorado. 

– Los 627.683  que dicen votarían por Carlos Mesa, representan al 8,6% del total del electorado. 

– Los 100.298 que dicen votarían por Óscar Ortiz, representan un  1,3% del total del electorado. 

– Los que no saben por quién votar, o que no votarían por ninguno, suman un total de 372.536,  es decir el 5% del total  de los inscritos en el padrón electoral. 

Entonces, en la suma de los grupos de edad,  764.364 electores no tienen interés por votar por ninguno de los candidatos y 995.757 electores no saben por quién votar. Esto quiere decir que el voto indeciso y radical con la clase política en estas elecciones representa a un 24% del electorado; una hipótesis que ponemos a consideración es que este es el porcentaje que se puede ir reduciendo desde la aparición del candidato Chi del PDC, es decir, detrás de todo a quienes más afecta la aparición de este político es a Mesa y Ortiz, que son quienes necesitan capitalizar votos de este sector.

 

Los indecisos y el “voto útil”

Hablando de los indecisos, un fenómeno que está ocurriendo en la política en general es que cada vez más personas terminan por decidir su voto el minuto mismo que se encuentran frente a la papeleta electoral. Casos como este en las últimas elecciones de Brasil y Chile son más concluyentes al respecto.

Pero queremos poner este dato a prueba con la tesis del voto “útil”, que se traduce últimamente en el mensaje desde Comunidad Ciudadana de que cualquier voto que no sea por ellos se traduce en un apoyo al MAS. Para verificar la eficacia de dicha estrategia, la encuesta nos muestra una aproximación interesante en dos momentos:

a) La tabla del voto en segunda opción en la penúltima encuesta, la pregunta fue: ¿si su candidato no se presenta cuál sería su segunda opción? Si Carlos Mesa no se presentaría, el voto se iba por Ortiz en un 65%. Si Ortiz no se presentaba el voto era por Mesa en 45%. En cambio, si es que Evo no se presentaba el 60% manifiesta preferir votar por Patzi. Y lo que es más interesante, si se preguntaba al votante indeciso el 55% votaba por Evo.

b) La tabla del voto útil en la última encuesta, la pregunta fue: ¿si se da cuenta que su candidato no le ganará a Evo, por quién cambiaría su voto? La gente que pensaba votar por Mesa cambiaría por Ortiz en un 53%, la gente que le votaría a Ortiz reparte su voto entre Mesa, Virginio Lema, y Ruth Nina en caso 30% en cada caso.

Queda claro, entonces, primero que la posibilidad de que el votante masista migre fácilmente hacia alguno de los otros dos candidatos con más expectativa de voto no existe, en todo caso lo que sí existe es una fuerte relación de identidad política porque su cambio de voto se vería reflejado por Patzi antes que por los otros.

 Sumémosle a este escenario como elementos que pueden influir en las actitudes de los votantes el hecho de que el 55% piensa que a pesar de todo Evo ganará, y que el 68% piensa que habrá fraude.

Por otra parte, al parecer quien capitaliza más votos en la lógica del “no votes por él, vota por mí” no es Carlos Mesa, sino Óscar Ortiz; esto es  importante porque nos revela que dado el contexto de las encuestas, la estrategia de Comunidad Ciudadana no estaría dando los frutos que buscan, menos aún en los votantes que no tienen claro por otro candidato a quien votar. 

Quizá aquí se encuentra la llave para encontrar a aquellos que se los conoce como el “voto vergonzante”, esas personas que no dicen por quién votarán pero que están más próximos a la fórmula oficialista, aunque  no lo expresan porque saben, o temen,  el bullying  si manifiestan públicamente ese apoyo. 

 

¿A dónde vamos?

El clima de las sensaciones de los encuestados, más que dirigirse hacia una molestia que se traduzca en el apoyo contundente hacia alguno de los candidatos de oposición, se dirige al parecer hacia un sentimiento de resignación por el resultado en el que quien tiene más posibilidades de ganar sea el oficialismo. 

Esto quizá se expresa en   la campaña electoral que vivimos,  es que justamente no hay tal; cuando en tiempos electorales las cosas que más se debaten son las acciones de iniciativa política desde actores extra partidarios, cuando los políticos en sus apariciones públicas no son capaces de generar un par de titulares que la gente se quede y los apropie; y que en cambio de lo que más hablamos sea de los comentarios ácidos de una candidata vicepresidencial, o las preguntas que hizo una periodista… es que algo no marcha bien en el sentido de atraer electorados ajenos a los que ya se les fue hablando repetidamente. Pareciera que hay un miedo de cometer algún error y en lugar de apostar al riesgo de atraer más electorado, se conforman con lo que ya sumaron.

La  posible bajada de votos que reciba el MAS en esta elección puede reflejar  más fielmente el estado en el que se encuentra un partido luego de más de diez años en el poder, con un referéndum en contra, y con sus bases sociales cuestionadas.

Esto puede llevarnos a considerar un escenario pos 20 de octubre en el que probablemente se comenzará a debatir cuestiones propias de una transición política.

Nuestra previsión hasta aquí es que el resultado electoral llegará a decantarse en una primera votación; existen pocas probabilidades que vayamos a una segunda vuelta. Pero también existen pocas probabilidades que exista una diferencia muy marcada entre el MAS y CC. Veremos quizá un día de elección de infarto por los resultados que tendrán que analizarse en el momento con la conformación de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

 

 

Confidencial

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