Opinión

¿Evo de nuevo?

Ya se han presentado abundantes pruebas al respecto, no nos cabe duda: en el TSE se hizo, por decirlo suave, una manipulación abusiva de las actas, favoreciendo al partido oficialista.
domingo, 03 de noviembre de 2019 · 00:00

El MAS hizo un festejo ridículo en el palacio quemado luego de que el TREP diera un avance al 85% de los resultados electorales. Lo tuvieron que hacer allí, porque la plaza Murillo les quedaba muy grande. Ya no estaba la multitud de antaño coreando a Evo, mientras este blablaba desde el balcón. No, el domingo 20 de octubre sólo había unos cuantos llunkus, comandados por la diputada Valeria Silva, que mueve jovenzuelos ingenuos en ese burdo remedo de la Cámpora argentina: “Generación Evo”. Claro, Silva tiene a toda su familia bien acomodada en el gobierno, por eso, a ella, y a muchos otros obsecuentes trepadores, les entró pánico al enterarse del estado del conteo. Y fue entonces que ocurrió la torpeza: una orden del Ejecutivo que interrumpió 23 horas la transmisión de datos del TREP.

Quizá eso planeaba García Linera, cuando, allí, en el salón del palacio quemado, esbozaba una sonrisa falsa en ese festejo chuto, una sonrisa incómoda, como la que le provocó Shirley Franco luego de hacerle bullying en un debate televisivo.

Ya se han presentado abundantes pruebas al respecto, no nos cabe duda: en el TSE se hizo, por decirlo suave, una manipulación abusiva de las actas, favoreciendo al partido oficialista, y no creo que hayan actuado por voluntad propia. Y eso, la injerencia del Ejecutivo, es más difícil de probar. En cualquier caso, y como siempre, Evo se ha blindado: si la auditoría de la OEA llega a probar el fraude, dirá que han sido los del TSE, que él no tiene nada que ver y llamará a sus hordas delincuenciales para defender el “voto del pueblo”, como si los que no juramos con el puño izquierdo al aire no fuésemos el pueblo. Porque eso sí lo tengo claro: ni Evo ni el MAS respetarán el dictamen de la auditoría en caso de que se verifique el fraude.

Con su cara de víctima, denuncia golpe de Estado y pide que la OEA audite el cómputo, promete que si la OEA dice que hubo fraude irá a segunda vuelta. ¿Acaso no prometió que se iría a su chaco si el No ganaba el referéndum? Es un mentiroso capaz  de asegurarle al país que ha sido un buen padre, que le ha dolido la muerte de su hijo y luego jurar por su mamita que el niño jamás existió. Quién puede creerle.

Además, su picardía queda corta, como su inteligencia, pues en caso de verificarse fraude, no cabe una segunda vuelta; un fraude implica anulación del proceso, señor Morales. Es más, si hay fraude, también se espera un proceso a los responsables, de entrada, los vocales del TSE, que, ojalá, ya en la hoguera, canten los nombres de los autores intelectuales de esta barrabasada, aunque todos ya sepamos quiénes son.

Y hoy, miércoles, a 10 días de la infamia, el canciller Pari anuncia, todo suelto de cuerpo, como si leyera un contrato con su plomero, el convenio de auditoría entre el gobierno masita y la OEA, en el que, por supuesto, “se debe concretar al día de las elecciones” y lo que sucedió después, sin permitir que la indagación pueda mostrar al mundo cómo el TSE estuvo operando para los intereses del MAS desde mucho antes del 20 de octubre, cuando no sancionó prebendas, no dijo nada sobre la prohibición de que en ciertas regiones se haga campaña opositora o de que no puedan enviar delegados, y, peor aún, cuando permitió que el MAS siguiera en campaña, pese a que la ley expresamente prohíbe estas acciones días antes de los comicios.

En resumen, el grupo de Choque del MAS actuó de acuerdo a lo planeado, aunque en sus planes no estaba el rechazo masivo de la población en las urnas. Por eso se pusieron nerviosos, por eso la sonrisilla desencajada del Vice, por eso la torpeza del TREP.

Y el pueblo reaccionó espontáneamente, sobre todo en La Paz, donde el comité cívico es menos que un adorno, y salió a las calles a defender la democracia. He ahí la diferencia: mientras los masistas salen a defender al jefazo; la gente en las calles no endiosó a nadie, sino que sumó esfuerzo en pos de un bien mayor, que incluso beneficia a los mismos masistas.

Es que la cúpula masista está dispuesta a enfrentar a los bolivianos con tal de no soltar la mamadera; para ellos, antes que el país está el partido, y antes que el partido, la plata, obviamente.

Adriana Salvatierra, por ejemplo, prefirió renunciar a la nacionalidad materna en vez de, con humildad, reconocer que fue un error del MAS hostigar a Raúl Peñaranda por ser chileno-boliviano. Eso es una pequeña muestra de lo que estos ciudadanos albiazules son capaces de hacer, pues su partido tiene más valor que la propia madre.

No sólo dan vergüenza ajena, dan asco. Su cinismo es nauseabundo, como lo demuestra Gustavo Torrico, quien lejos de reconocer que los mineros se exceden con el uso de la dinamita en sus marchas, asegura que esta conducta está justificada porque “la Constitución garantiza la libre transitabilidad”, de modo que los buenos mineritos sólo estarían haciendo cumplir la carta magna.

¡Como si Evo no hubiera llevado al abismo a Bolivia a punta de bloqueos inmisericordes! Pero bueno, también la picardía de Torrico queda corta, como su inteligencia, ya que, implícitamente, reconoce que Evo violó la Constitución desde que era dirigente cocalero. Y claro, acostumbrado al ultraje, hasta el día de hoy se solaza manoseándola, y aun así no tiene vergüenza a momento de victimizarse y denunciar que ciudadanos desarmados urden un golpe de Estado.

Montaño, Quintana, Romero, Arce, Choque, Torrico, Silva, Borda y otros amarrahuatos vividores son quienes verdaderamente instigan a la violencia, manipulando la voluntad de gente poco preparada e informada a fin de que se enfrenten, con impulso criminal, contra los ciudadanos que manifiestan su descontento con cántico y unas cuantas barricadas. García Linera juega un rol central, es cierto, y es muy probable que ya tenga su futuro bien asegurado en el exterior, porque cuando todo esto acabe, porque algún día acabará, tendrá que huir apresuradamente.

Evo, es sólo un títere, la testa no le da para más (no hay que confundir picardía con inteligencia), pero eso no lo exime de todo el mal que les está provocando a Bolivia, Tuvo la oportunidad de pasar a la historia como un gran líder y ahora quedará inscrito como un vil codicioso sin escrúpulos.

El grupo de Choque ha dicho que Evo será presidente de nuevo. El pueblo indignado y firme responde: “Huevo carajo”.

Willy Camacho / Escritor

“Montaño, Quintana, Romero, Arce, Choque, Torrico, Silva, Borda y otros amarrahuatos vividores son quienes verdaderamente instigan a la violencia, manipulando la voluntad de gente poco preparada e informada”.

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