Lenguaje político

Evo y Álvaro: palabras por miles

Uno de los aspectos que sale a la luz en la lectura de esos discursos es la volátil relación que han tenido ambos con los hechos.
domingo, 01 de diciembre de 2019 · 00:00

Jorge Patiño Sarcinelli Matemático y escritor

Los ejércitos en retirada tienen a veces generosidades insospechadas, como soltar prisioneros o dejar un tesoro intacto. Lo segundo se aplica a la reciente huida de las tropas del MAS del Ministerio de Comunicación, quienes en un acto más probablemente de olvido que de generosidad han dejado en su sitio web una colección de 1.256 discursos de los dos líderes que ahora hacen la guerra desde México. 

En su momento, estos discursos nos habrán parecido meras palabrerías, flores huecas, fórmulas de ocasión, arengas repetitivas, ficciones convenientes, etcétera, pero vistas como conjunto son una maravillosa muestra documental de la ideología y el lenguaje político de una época. 

En la colección hay discursos de las más diversas ocasiones: entregas de obras, el Dakar, actos de premiación, informes a la Asamblea, etcétera. No quiero ni podría agotar esa riqueza en un artículo, pero quiero provocar a historiadores y periodistas a explorarla y, con mejores intelecto y métodos, traer las joyas de cuyas posibilidades este análisis es una fracción. Merece un análisis particular el fascinante mundo metafórico y mesiánico del discurso de García Linera.

Se puede acusar a Evo y Álvaro de muchas cosas, pero no de una pasión por la verdad. Así, uno de los aspectos que sale a la luz en la lectura de esos discursos es la volátil relación que han tenido ambos con los hechos. Eso no es necesariamente mendacidad; quizá sea una manera cambiante de ver las cosas a la luz del momento. Es uno de los rasgos inequívocos del discurso totalitario.

Hay diferencias de estilo entre Evo y Álvaro; eso no es novedad. Es justo reconocer que el primero no cae jamás en la búsqueda frívola de la corrección gramatical. El presidente no tenía quien  escriba por él, o quizá quien lo hacía imitaba el carácter primario de su lenguaje. Si el autor era él, es probable que lo publicado sean transcripciones respetuosas de los pedregosos caminos verbales de su oratoria. 

Al contrario, García Linera elige con cuidado las expresiones que va a usar, buscando calidad literaria cuando la ocasión lo amerita o bajando el nivel del discurso cuando, en opinión del intelectual, el público se rinde a las baratijas. No llamemos esto de hipocresía, pero la condescendencia puede resultar ofensiva. 

Veamos algunos ejemplos de muestra. 

Cuando Evo anuncia la incorporación de Carlos Mesa al equipo boliviano:

“El expresidente Carlos Mesa, después de conversar largamente, está encantado y asume esta responsabilidad, tengo mucha confianza en su conocimiento histórico, de escritor, se complementa con la parte jurídica con el expresidente (Eduardo) Rodríguez, además de eso, expresidente de la ex Corte Suprema de Justicia.” (28.04.2014)

En otras ocasiones, Evo ataca a sus enemigos predilectos:

“Con algunos medios de comunicación que mienten vamos a pelearnos… Página Siete dice que el proyecto de ley de inversión frena nuevas nacionalizaciones: qué mentira”. (4.2.2014)

“Entonces, mi pedido es, compañeros, compañeras: no cometan ese error, estoy entendiendo que no solamente hay un periódico pro chileno, creo que hay dos periódicos pro chilenos; nuestra molestia con La Razón por el último documento que sacaron el día domingo”. (16.4.2014)

Nos parece oír la voz del líder. 

A diferencia del estilo invariable de Morales, los discursos de García Linera delatan una búsqueda esmerada de argumentos y estilo según la ocasión. Cuando quiere pone el castellano al servicio de la fantasía y cuando le conviene lo hace pueblerino. 

Aquí, por ejemplo, un Álvaro pulido, casi poético (ojalá creyera en lo que dice): 

“Cambios abruptos del clima, sequías prolongadas en regiones anteriormente húmedas, deshielo de antiquísimos glaciales que suben el nivel del mar, cataclismos ambientales, huracanes con fuerza nunca antes vistas, desbordes crecientes de ríos, son solo unos cuantos efectos de lo que el ser humano está provocando en los últimos 200 años”. (6.8.2017)

Y esta es su visión apocalíptica de la solución:

“Sólo cuando el Norte decrezca, cuando sus chimeneas industriales se paralicen, cuando sus bolsas de valores se desplomen, cuando sus mega autopistas se llenen de bicicletas, solo cuando el Norte reduzca su consumo de combustibles fósiles, cuando deje de emitir sus millones de toneladas de veneno al aire; sólo entonces los países del Sur podrán implementar políticas de protección ambiental en beneficio del resto de la humanidad”. (6.8.2017)

Pero hay otro Álvaro, hualaycho, condescendiente:

“Y el año 1986 ya me tocó, había pues problemas, porque había cortes de rutas, y había una movilidad para subir desde la ciudad de La Paz, subíamos en un bus 52, si no me equivoco, 54, 52 es ¿no ve?, … ¡Uta ese bus por el camino viejo en una hora llegaba!”. (5.3.2014)

Y un párrafo que expone su ternura:

“Me han dado un rico singanito como si fuera agüita y la ministra y yo hemos tomado como si fuera agüita y ya me he olvidado lo que ha hablado el gobernador”. (13.6.2016)

No sabemos si reír o llorar.

Si Álvaro, como el camaleón, es capaz de modificar su lenguaje según la ocasión, Evo, incluso cuando se dirige a empresarios, sigue leal al único estilo que tiene. No deja ser una virtud de autenticidad. 

“Me imagino que algunos países desarrollados o industrializados tienen la información sobre Bolivia, de qué tiene Bolivia; yo me imagino, si ellos tienen alguna información su desafío es un acuerdo a largo plazo, 2050. Eso me ha hecho pensar…”. (11.04.2014)

El anterior párrafo es de un discurso ante empresarios cruceños y el siguiente de un encuentro con las iglesias evangélicas:

“Esa experiencia, hermanas y hermanos, gracias a Dios por supuesto, nuestros dioses entiendo perfectamente, hermanos nuevamente expresar mi respeto y mi admiración, realmente sus cantos me contagian, es tan animador.” (20.04.2014) 

Quién sabe en una segunda vuelta los votantes de Chi se hubiesen volcado por Evo.

Evo y Álvaro eran como dos caras de la misma falsa moneda, como Dr.Jekyll Linera y Evo Hyde; su lenguaje delata y captura esas diferencias. Gusten o no, ellos han marcado la política del país durante los últimos 14 años. Estos discursos son testimonio político, lingüístico y sicológico de una época importante de nuestra historia y de dos de sus personajes emblemáticos. Espero que nuestros estudiosos les hagan justicia.
 

 

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