Democracia y representación

¿Crisis de partidos?, ¿carencia de líderes?, el caso de las siglas políticas en “alquiler”

Analistas sostienen que hay una pérdida de representatividad, de presencia y, particularmente, de capacidad de proponer horizontes; proyectos nacionales. Parte de la culpa la tiene al MAS, al aprobar la Ley de Partidos Políticos que excluyó a las agrupaciones ciudadanas.
domingo, 15 de diciembre de 2019 · 00:00

Fernando Chávez Virreira Periodista

 

Crisis de representación, falta de nuevos liderazgos, “mercantilización de la política”, acoso y persecución, normativa contraria.  Son algunos conceptos que manejan políticos y analistas acerca de esa especie de “alquiler” de siglas políticas, sobre todo en las tres últimas elecciones nacionales.

 Por el MNR pasaron, desde 2002, cinco candidatos; pero otros partidos, como la UCS, PDC y el propio FRI, también ofrecieron sus siglas a personalidades que no militaban en sus filas para presentarse a los comicios.

¿Por que ocurrió, y ocurre, este fenómeno? Según el abogado constitucionalista Williams Bascopé, “esta es una situación vergonzosa en la política boliviana y parte de la culpa la tiene el MAS al aprobar la Ley de Partidos Políticos que ha obligado ahora a ir a elecciones solamente con partidos y ya no con agrupaciones ciudadanas”.

  “Hemos retrocedido;  hace 15 años hubo una gran conquista para evitar estas situaciones. Hay pequeños partidos políticos que ahora están haciendo alianzas convenientes para salvarse, pero también quieren poner a disposición su partido, que es una licencia para poder participar en política, a varios interesados, y a eso se prestan cuotas de poder, negociaciones oscuras, incluido el tema de dinero; ya lo toman como una forma de negocio y ya no como la política al servicio de los intereses del país”, opina.

En el mismo sentido,  el analista Roger Cortez señala que esta situación, que se produce desde algún tiempo atrás, no ha hecho sino generalizarse e intensificarse, como sucedió en las elecciones del 20 de octubre pasado.

“Los resultados señalan que estamos viviendo en una democracia sin partidos. Si se toma en cuenta que el MAS, más que un partido es una coalición de dirigentes y organizaciones sociales, y el segundo en votación, el conglomerado que llevó a Carlos Mesa a la candidatura  tampoco es un partido. Todos los otros se encuentran en esa condición de siglas en alquiler, es decir, estructuras vacías  de militancia, de ideario y contenido, porque han quedado reducidos, históricamente a través del tiempo, a siglas que se emplean comercialmente”, sostiene Cortez.

Estamos frente a un fenómeno histórico, agrega, en la forma de organización política; académicos y comentaristas  pontifican que no es posible la existencia de democracia sin partidos.  En múltiples espacios se ha presentado este proceso de pérdida de representatividad, de presencia  y particularmente de capacidad de proponer horizontes; proyectos nacionales. 

“A principios del siglo XX, Max Weber ya caracterizaba a los partidos como grupillos de individuos que giran en torno a fuerzas parlamentarias  hace más de un siglo. Después de este trayecto, hay un debilitamiento de esta forma de expresión, sin que hayamos logrado consolidar formas alternativas”.

Para Cortez, en  el país hay  un desgaste de todas estas organizaciones que en algún momento tuvieron un papel más o menos significativo en la vida nacional; lo han perdido y no se han creado nuevas estructuras de esa naturaleza. 

“El partido es, en el imaginario común de la gente, una escuela de bandoleros, donde se premia al oportunista, al arribista y  a aquellas organizaciones, como el MAS, que no terminan de ser partido, finalmente los imitan, rápidamente, actuando en esa tradición”, opina.

 

El MNR  bajo ataque del MAS

 ¿Qué sucede, en realidad? Para tratar de comprender este fenómeno hay que conocer cómo piensan los protagonistas desde sus plataformas políticas.

Luis Eduardo Siles, jefe en ejercicio del MNR sostiene, en primer lugar, que hay que poner esta situación en contexto.

 “Llevamos 14 años en los que prácticamente estaba judicializada toda actividad político partidaria; 14 años en los que el señor Morales nos echó la culpa, en especial al MNR, de todos los males del universo. El chivo expiatorio principal eran los partidos tradicionales y dentro de ellos, el MNR. Él suprimió el financiamiento estatal que se proveía a los partidos, judicializó a nuestros dirigentes, inventó una narrativa sobre octubre de 2003, que es absolutamente falsa y nos hizo la vida imposible con todo lo que pudo”, dice Siles.

El dirigente explica  que la candidatura de Virginio Lema en las últimas elecciones en filas del MNR fue resultado de una división en el seno del partido. 

“La misma gente del partido hizo un trabajo de sabotaje con nuestro candidato natural, que era Víctor Hugo Cárdenas. Las propias divisiones dentro del partido hicieron que Cárdenas vaya con otra sigla. Y el resultado fue un desastre para ellos y para nosotros. Lamentablemente, esa lógica de división y de confrontación del propio partido llevó a esa situación”, afirma.

 También se barajó el nombre de Tuto Quiroga y del propio Siles, como jefe del partido.

“Pero hubo más voces de crítica y de disconformidad que de apoyo; entonces, cuando ya estaba por vencer el plazo, la gente en Tarija propuso a Virginio Lema y que este señor tenía los recursos y la asesoría necesarios para emprender la campaña. Y bueno, ganó esta opción, una apuesta arriesgada que hicimos, en la que el resultado tampoco se puede saber con precisión, porque decir que sacamos pocos votos sería avalar que no hubo fraude  y hubo fraude. Eso hay que decirlo, hubo fraude”.

Pasado Lema y el fraude, se vienen elecciones en 2020, para las que el MNR ya ha creado una alianza que será liderada por el cívico cruceño Luis Fernando Camacho. 

“La oferta del señor Camacho de hacer una alianza nos pareció atractiva porque es el momento de aliarse para evitar que vuelva el MAS. Estamos conscientes de nuestras limitaciones y tenemos que darnos el tiempo para reconstruirnos, reinventarnos y reconstruir también el propio sistema de partidos. La idea se planteó, pero no es un apoyo solo a la persona de Camacho, es la conformación de una alianza, donde ya están cinco partidos. Nosotros somos uno de esos cinco partidos”, explica.

 

UCS, los momentos de la política

Al final, Cárdenas se presentó a las elecciones de la mano de UCS, o UCS de la mano de Cárdenas. 

“Son momentos de la política que hay que definir; a veces los partidos no tenemos los candidatos suficientes, que tengan la suficiente imagen para esta elección y se busca el candidato adecuado. Eso lo definen las asambleas nacionales. Lamentablemente esta elección ha sido fraudulenta  y uno de los partidos que más sufrió las consecuencias de que nos robaron el voto para pasárselo al MAS  fue UCS, porque todo lo que aparecía en los resultados preliminares y en el TREP no era real”, explica Jhonny Fernández, líder heredero del parido que fundó su padre, Max, en 1989.

¿No era por no perder la sigla?, se le consulta, y responde: “No. Nosotros no pensamos en eso, creemos que se puede llegar más lejos, pero si vemos que hay trampa, no se puede luchar contra la corriente. Por eso me alegra que se haya descubierto el fraude; ahora tenemos que trabajar en que se castigue a todos los culpables. Porque hay autores materiales e intelectuales. El autor material es el TSE y los intelectuales son del MAS”. 

En las elecciones de octubre  la UCS obtuvo su más baja votación histórica, con apenas algo más de 20.000 votos.

 
El PDC y el fenómeno Chi

Veamos el caso del PDC, otro partido tradicional en el escenario político boliviano desde 1954. En 2005 y 2014, Tuto Quiroga se presentó a los comicios representando a la Democracia Cristiana (Podemos, partido creado por Quiroga, se alió con esa tienda política).  Y en las últimas elecciones de octubre, un desconocido pastor, Chi Hyun Chung, irrumpió en el escenario político al  presentarse a las elecciones bajo esas siglas. 

El expresidente  Jaime Paz Zamora, líder del MIR,  debía competir por el voto con el PDC, pero se bajó antes de tiempo de   la carrera presidencial  alegando “obstáculos” que le impidieron organizar su equipo.

  Al respecto, el presidente del PDC, Luis Ayllón, dice que “no es la primera vez que hemos llevado a un candidato invitado, en los años 60 estuvimos con el doctor Siles Salinas, posteriormente con Tuto  Quiroga y ahora con el doctor Chi. Son invitados que podían calzar para nosotros, el partido nunca  a dejado de ir a las elecciones en todos los procesos democráticos. Obviamente también nos hemos presentado con candidatos propios, como el doctor Benjamín Miguel, el doctor Luis Ossio Sanjinés”.

 “Hoy vemos que hay una carencia de líderes internos, por la etapa de la dictadura de Morales que nos afectó bastante y no pudimos reestructurar los cuadros representativos del partido. Lo mismo que ha pasado en estos 14 años, en los que  la juventud se ha adormecido y es por eso que nosotros tratamos de invitar a personalidades para que vayan con nosotros como candidatos a la presidencia”, explica.

 Para el PDC no existe una crisis de partidos, sino una carencia de líderes. “En esta última elección se han presentado nueve partidos políticos; si hubiera crisis, no se presentaría ninguno. El problema es la carencia de líderes. Nosotros llevamos a una persona (Chi) que no era conocida y con él hemos obtenido el tercer lugar. El PDC tiene  filosofía, tiene doctrina, ideología, principios y valores; es el único partido en Bolivia que tiene todo, no es un partido improvisado”, argumenta Ayllón.

“Lo que ha pasado con el señor Chi es un fenómeno que, en su momento, ha captado la atención de muchos ciudadanos que estaban inconformes con Evo Morales, o con Mesa; esa era la señal. Pero actualmente es otra situación porque ya se ha movido el tablero político; hay otros actores”, dice el abogado Bascopé.

En las últimas elecciones, el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), del  dirigente histórico Óscar Zamora Medinaceli, presentó a Carlos Mesa como candidato a las elecciones; de esa alianza del FRI, más el apoyo de Soberanía y Libertad (Sol.bo), nació la coalición política Comunidad Ciudadana

  En 2014, el FRI fue a elecciones sumándose a la alianza que lideraba Samuel Doria Medina con Unidad Democrática.


Un reflejo de la sociedad

Para Williams Bascopé, “el país no ha madurado en política  y es un tema que tiene que ver desde la sociedad, nuestros políticos salen de la sociedad, son la muestra de lo que es nuestra sociedad. Evo Morales es parte de lo que es nuestra sociedad; hay que superar estas taras mentales con la educación y la cultura de respeto a la ley; y en la tolerancia, eso es parte de la democracia”.

Según el constitucionalista, la política contemporánea, desde la aparición de la tecnología en redes sociales, no trata mucho de lo que fue la izquierda o derecha clásicas.  Ahora, dice,  es más pragmática, el progreso, economía, libre mercado, bienestar, salud  y educación. “Estamos dejando las ideologías clásicas del siglo XX. Los jóvenes, desde los 14  hasta los 25 años, tienen otra visión, no están tan ideologizados, sino que son pragmáticos. Las generaciones de 40 para arriba siguen con la izquierda o la derecha”.

 Y, en  la reflexión final,  Roger Cortez   recuerda que “el verdadero proceso constituyente   no fue el de meses antes de la Asamblea, sino desde 1997 en adelante. Desde el primer diálogo nacional frustrado que convocó Banzer, los diálogos y jornadas posteriores, todo aquello, que se tradujo en la Constitución de 2004, en la que existía la supresión del monopolio en representación por parte de los partidos. Y demostrando su giro conservador, el MAS ignoró ese mandato”. Por eso, sostiene, “tenemos esas maquinarias, obsoletas, arcaicas”, refiriéndose a los partidos.

 Para Cortez, es probable el surgimiento de organizaciones políticas novedosas, con estructuras diferentes, que se conviertan en verdaderas escuelas de formación, promoción y rendición de cuentas de cuadros burocrático-políticos de mejor calidad, de mayor sensibilidad y de relación más franca con la sociedad.

“El MAS se presentó, en 1995, como un experimento; pero ha resultado un experimento fallido, esa coalición de dirigentes sindicales con organizaciones sociales que ha terminado tan mal, y semejándose tanto, a la vista de los no especialistas, parece un partido común y corriente, y de los peores”, concluye.

 

 

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